Los vestidos son ideales para viajar. Ocupan poco espacio en la maleta, permiten crear un look completo en cuestión de minutos y puede adaptarse fácilmente a diferentes ocasiones con solo cambiar los zapatos o los accesorios. Además de que, por supuesto, son ideales para las fotos que subiremos a redes sociales.

Las tendencias de este año se perfilan hacia tejidos ligeros, estilos relajados y colores inspirados en la naturaleza. El lino, el algodón y el crochet lideran las colecciones de marcas como Zimmermann, Reformation, Sézane, Posse, Faithfull the Brand, Mango, Zara y Massimo Dutti, además del regreso de los estampados florales, las rayas marineras y los tonos mantequilla, terracota y azul cielo.

Si estás planeando tus próximas vacaciones, estos son algunos de los vestidos más bonitos y versátiles que vale la pena incluir en tu equipaje.

El vestido blanco de lino

Si existiera un vestido imprescindible para el verano, probablemente sería el vestido blanco de lino. Su frescura lo convierte en el compañero perfecto para destinos con altas temperaturas, mientras que su elegancia natural permite usarlo prácticamente en cualquier momento del día.

Los modelos camisero son especialmente versátiles. Marcas como Massimo Dutti, COS y Mango han creado diseños de corte relajado que pueden llevarse con sandalias planas durante el día o con alpargatas de cuña y joyería dorada para una cena al atardecer.

El vestido slip

Inspirado en los camisones de satén de los años noventa, el vestido slip es uno de los favoritos para viajar. Su silueta sencilla estiliza prácticamente cualquier figura y permite crear looks elegantes sin complicaciones.

Firmas como Reformation, Zara y & Other Stories ofrecen versiones en tonos champagne, verde oliva, chocolate y negro que funcionan tanto para un paseo por la ciudad como para una cena especial.

Durante el día puede combinarse con sandalias planas y un bolso de rafia. Por la noche basta añadir unas sandalias de tacón fino y un saco ligero para conseguir un conjunto completamente diferente.

El vestido floral romántico

Las flores son y serán por siempre las protagonistas del verano, aunque este año aparecen con estampados más delicados y colores suaves. Los vestidos midi con mangas abullonadas, escote cuadrado o espalda descubierta dominan las colecciones de Zimmermann, Faithfull the Brand y Sézane.

Este tipo de vestidos resulta perfecto para visitar viñedos, recorrer pequeños pueblos, asistir a un brunch o disfrutar de unas vacaciones en la costa. Los estampados botánicos dan un aire femenino sin caer en excesos y suelen fotografiarse especialmente bien durante los viajes.

El vestido de crochet

Durante las últimas temporadas, celebridades como Dua Lipa, Hailey Bieber, Elsa Hosk y Kendall Jenner han incorporado este tipo de vestidos a sus vacaciones, consolidándolos como una de las grandes tendencias de la temporada.

Los modelos largos en tonos crudo, arena o café funcionan como salida de playa sobre el traje de baño, aunque también pueden utilizarse para una comida informal si incluyen un forro ligero. Marcas como Mango, Zara y Cult Gaia han presentado versiones modernas que combinan tejidos artesanales con cortes contemporáneos.

El vestido camisero

Para priorizar la comodidad durante los viajes, el vestido camisero siempre será una apuesta segura. Su corte relajado permite caminar durante horas sin sacrificar estilo y combina perfectamente con tenis blancos, sandalias de piel o mocasines ligeros.

Las versiones confeccionadas en algodón popelina o lino son especialmente frescas para recorrer ciudades durante el verano. Además, al llevar cinturón puede ajustarse a la cintura para conseguir una silueta más definida o utilizarse completamente suelto en los días de mayor calor.

El vestido de rayas marineras

El estilo náutico vuelve cada verano y uno de sus mejores representantes es el vestido de rayas. Las versiones en azul marino y blanco evocan inmediatamente destinos costeros como la Riviera Francesa, la Costa Amalfitana o las playas del Caribe mexicano.

Este tipo de vestido combina bien con alpargatas, sombreros de ala ancha y bolsos de fibras naturales. Su estética atemporal hace que siga viéndose elegante muchos años después de haberlo comprado.

El vestido negro 

Aunque muchas personas reservan el negro para el invierno, un vestido negro ligero puede convertirse en una de las prendas más útiles durante un viaje. Los diseños de tirantes finos o con espalda descubierta elaborados en lino o algodón funcionan perfectamente para cenas elegantes, conciertos al aire libre o eventos especiales.

Combinado con accesorios dorados, un bolso de rafia y sandalias metálicas, consigue un equilibrio entre sofisticación y relajación muy difícil de igualar. Además, es una de esas prendas que siempre luce bien en fotografías, independientemente del destino.

Los detalles que marcan la diferencia

Más allá del color o el estampado, algunos detalles elevan por completo un vestido de vacaciones. Los escotes en la espalda, los hombros descubiertos, las mangas globo, los tejidos bordados, las aberturas laterales y los botones de madera aportan personalidad sin perder funcionalidad.

También destacan los vestidos con cinturones de tela incorporados, que permiten modificar la silueta según la ocasión. En cuanto a los colores, este verano sobresalen el amarillo mantequilla, el azul celeste, el terracota, el verde salvia, el blanco óptico y los tonos arena, todos fáciles de combinar con accesorios neutros.