Moda
La segunda colección de Matthieu Blazy para Chanel Haute Couture confirma que la nueva etapa de la maison francesa no busca reinterpretar únicamente sus códigos históricos, sino ampliar su universo narrativo. Presentada durante la Semana de la Moda de Alta Costura Otoño Invierno 2026 en París, la propuesta convierte la moda en un lenguaje capaz de contar historias, donde cada prenda posee una identidad propia y cada detalle invita a descubrir un nuevo capítulo.
Bajo el título Gaby and the Beanstalk, la colección encuentra inspiración en la vida de Gabrielle Chanel y en los libros de cuentos que formaban parte de la biblioteca privada de la diseñadora. La frase “Creé mi vida porque la que tenía no me gustaba”, atribuida a Mademoiselle Chanel, funciona como el punto de partida de una propuesta que mezcla fantasía y realidad para explorar la relación íntima entre la mujer y la alta costura.
La moda como un cuento contemporáneo
Lejos de construir una colección basada únicamente en referencias literarias, Blazy utiliza los cuentos clásicos como una metáfora del proceso creativo. Historias como Jack y las habichuelas mágicas o Ricitos de Oro y los tres osos aparecen reinterpretadas mediante símbolos, bordados y pequeños objetos escondidos entre las prendas, creando un universo donde la imaginación convive con la funcionalidad.
Cada look parece narrar una historia distinta. Un zapato puede transformarse en una enredadera, un bolso adquiere la forma de un oso dormido y una botonadura evoluciona desde un pequeño pato hasta un elegante cisne. Son detalles discretos que solo revelan su significado cuando se observan con atención, reforzando la idea de que la alta costura también puede descubrirse desde la cercanía.
El savoir-faire como protagonista
Aunque el componente narrativo domina la colección, la verdadera protagonista continúa siendo la excelencia artesanal de Chanel. Los talleres especializados de la maison demuestran nuevamente el nivel extraordinario de su savoir-faire mediante técnicas de sastrería, bordado, plisado, sombrerería y orfebrería desarrolladas en le19M, el centro creativo que reúne a algunos de los artesanos más importantes de Francia.
El tradicional traje de Chanel abre el desfile reinterpretado en delicados encajes guipur que evocan las habichuelas mágicas del cuento. Transparentes de muselina de seda aportan ligereza al conjunto, mientras que las emblemáticas trenzas decorativas y los acabados manuales recuerdan la importancia de preservar la tradición sin renunciar a la innovación.
Los secretos viven en el interior
Uno de los conceptos más interesantes de la colección aparece en aquello que normalmente permanece oculto. Blazy convierte el interior de las prendas en un espacio íntimo reservado para quien las viste.
Forros pintados en seda, pequeños mensajes cosidos, amuletos escondidos en los bolsillos, notas personales suspendidas de la tradicional cadena metálica de Chanel y diminutos objetos cotidianos transforman cada pieza en una experiencia profundamente personal. La prenda deja de ser únicamente un objeto de contemplación para convertirse en un refugio emocional entre el creador y quien la lleva.
Esta dimensión privada refleja uno de los principios fundamentales de la alta costura: cada vestido existe para una persona específica y establece una relación única con su cuerpo, su movimiento y su historia.
Belleza imperfecta y libertad de movimiento
La escenografía del desfile, invadida por enredaderas y flores de apariencia casi fantástica, acompañó una colección donde la naturaleza simboliza transformación y crecimiento. Sin embargo, Blazy evita cualquier exceso teatral para centrar la atención en la construcción de las prendas.
Los cortes estratégicos, las aberturas y las líneas fluidas permiten que las siluetas acompañen el movimiento con naturalidad. El diseñador recupera la idea de Gabrielle Chanel de crear ropa para vivir, no simplemente para admirar. Las prendas abrazan el cuerpo sin limitarlo y encuentran el equilibrio entre sofisticación y comodidad.
En paralelo, la colección reivindica la belleza de la imperfección deliberada. Dobladillos aparentemente espontáneos, superposiciones irregulares y aplicaciones acumuladas construyen una estética donde el lujo nace de la autenticidad más que de la simetría absoluta.
Un nuevo capítulo para Chanel
Con esta colección, Matthieu Blazy confirma una dirección creativa que apuesta por la emoción tanto como por la excelencia técnica. Su visión respeta los códigos históricos de Chanel, pero los presenta desde una sensibilidad contemporánea que entiende la moda como una herramienta para contar historias personales.
En ese encuentro entre imaginación, artesanía y realidad cotidiana, Blazy escribe un nuevo capítulo para la maison francesa, demostrando que los cuentos de hadas aún tienen lugar dentro del guardarropa contemporáneo.













