Erik Hayser en el pulso emocional de “Santita” en Netflix
El actor nos comparte su visión sobre la complejidad del amor, la intuición y la vulnerabilidad en la nueva serie de Netflix.
En tiempos donde las historias de amor buscan romper con la perfección impostada, Santita irrumpe como un relato que incomoda y, al mismo tiempo, seduce por su honestidad emocional.
La nueva apuesta de Netflix, dirigida por Rodrigo García, se construye desde las grietas: esas zonas donde el deseo, la culpa y la memoria se entrelazan sin promesas de redención inmediata. En este universo, Erik Hayser encarna a Mauricio, un personaje que desafía las nociones tradicionales de estabilidad afectiva.
Erik Hayser en el pulso emocional de “Santita” en Netflix
En entrevista exclusiva, Erik Hayser profundiza en el corazón temático de la serie y en la complejidad de su personaje. Desde el inicio, el actor reconoce la profundidad de la historia:
“Creo que la manera en la que Santita refleja el tema del amor es tan complejo como la vida misma. La manera en la que estamos retratando esta historia está muy lejos de aquellas enseñanzas con las que crecimos, de los cuentos de hadas, donde todo acababa en un final feliz.”
Lejos de romantizar, la serie propone una mirada frontal: “El amor es maravilloso, pero también duele. Provoca heridas que a veces sanan y a veces no. Algunas dejan hermosas cicatrices y otras dejan cicatrices que queremos ocultar por siempre. Y algunas de esas huellas no nos permiten volver a relacionarnos. Nos da miedo volver a buscar el amor porque fuimos muy lastimados. Eso es el amor”.
Esta honestidad emocional es, para Hayser, uno de los mayores aciertos del proyecto: “Santita hace un ejercicio de hablar del amor de manera muy real, muy visceral, un poco a través del espejo de lo que somos como seres humanos hoy en día. Por eso la serie ha funcionado tan bien, porque estamos ávidos de encontrar historias que hablen con la verdad y que nos permitan vernos reflejados, decir: yo también tengo dudas, también me equivoco”.
Su personaje, Mauricio, encarna esa dualidad entre lo que parece y lo que realmente es.
“Si bien dentro de este cuento pudiera aparentar que es el partido ideal, como decían las abuelitas, la pregunta es cuál es la mejor opción. La mejor opción es aquella que te hace feliz, y si no te hace feliz, no lo es”.
Desde esa premisa, el actor construyó un personaje en constante tensión: “Para mí fue importante dibujar a un hombre que desde afuera pudiera verse seguro, dispuesto, pero que en realidad tiene un caparazón que parece sólido. El gran trabajo fue deconstruirlo e ir mostrando todas esas facetas”.
Esa deconstrucción también implicó un proceso personal. “Fue fundamental explorar mis inseguridades. Siempre he pensado que todo en la vida tiene un igual hacia el otro lado. Alguien muy luminoso también tiene su oscuridad. Entonces exploré muchas de mis inseguridades para crear este personaje y luego disfrazarlas de seguridad en su intento por enamorar y construir una vida”.
A lo largo de la historia, emerge otro eje clave: la intuición. “Yo le llamaría también intuición. La importancia de escucharla. Y también lo que podemos ser capaces de hacer los seres humanos por amor. Revisando la historia, pueden ser cosas muy extremas, incluso iniciar guerras. El amor tiene esa dimensión”.
La construcción emocional de Santita también se nutre del trabajo colectivo junto a Paulina Dávila, Gael García Bernal e Ilse Salas.
“Yo repetiría la experiencia de filmar Santita una y mil veces. Es uno de los sets más respetuosos y cuidados en los que he estado. Poder construir con Paulina fue maravilloso, y compartir escena con Gael, a quien admiro profundamente, fue un regalo que voy a atesorar toda la vida”.
Más allá de la narrativa, la serie deja una reflexión que atraviesa lo personal y lo universal: “Los seres humanos somos verdaderamente atractivos no por nuestras virtudes, sino por nuestros defectos y nuestros errores. Establecer una relación desde la vulnerabilidad es muy afortunado. Santita nos invita a mirar el encanto que hay en nuestras equivocaciones y a abrazarlas para poder trascender”.
Sobre lo que viene, Hayser adelanta nuevas facetas en su carrera: “Es un proyecto distinto a lo que he hecho antes, permite ver una nueva sensibilidad. Vienen nuevas cosas, otro personaje para Netflix completamente distinto, además de proyectos personales como el desarrollo de dos películas y mi deseo de regresar al teatro”.
Así, Santita no solo se presenta como una serie, sino como un espacio de reflexión. Una historia que no busca respuestas definitivas, sino preguntas necesarias. Y en ese gesto, profundamente humano, encuentra su mayor fuerza.