En Boom at The Standard Hotel, bajo la luz del día, Campillo transformó un espacio conocido por su energía nocturna en un salón íntimo donde cada prenda exigía atención cercana. Esa capacidad de alterar la percepción del entorno es coherente con su filosofía creativa. Para el diseñador, la ropa no es solo imagen, es un método para cuestionar cómo nos vemos y cómo nos sentimos.

Su colección Fall 2026 Ready to Wear parte de una pregunta esencial: ¿qué buscamos cuando proyectamos una imagen de nosotros mismos? Campillo entiende el cuerpo como un vehículo de disciplina y precisión. Su práctica es rigurosa, casi obsesiva, y esa intensidad se traduce en piezas que exploran la idea de restricción desde múltiples ángulos históricos y emocionales.

El diseñador investigó la corsetería de los años veinte y las prendas incómodas que durante siglos moldearon el cuerpo femenino. Estos códigos aparecen reinterpretados en cinturones tipo corsé que evocan la silueta de una silla de montar.

Sin embargo, no se trata de una reproducción literal. La técnica desplaza el significado. Una chaqueta verde de construcción impecable sugiere la vista de una crin desde lo alto de un caballo, mientras su cuello alto de crin rígida, desarrollado en colaboración con Christian Rodriguez, impone una estructura que abraza y limita al mismo tiempo.

La referencia ecuestre continúa en una chaqueta cuyo frente parece atrapado por el viento, como si el movimiento hubiera sido fijado con alfileres. Esta tensión entre control y libertad atraviesa toda la colección. La ropa no solo cubre, interviene. Obliga a reconsiderar la postura, el gesto y la autopercepción.

Campillo también profundiza en la estética del traje tradicional charro, subrayando su potencia homoerótica. Espaldas amplias, cinturas marcadas y piernas elongadas construyen una silueta casi escultórica. Al desmontar estos elementos y reconfigurarlos, el diseñador propone una lectura contemporánea donde la masculinidad se vuelve performativa y consciente.

El resultado es una colección que incomoda y seduce a partes iguales. ¿Puede la restricción ser liberadora? Campillo sugiere que sí. Al imponer estructura, invita a tomar control del propio relato visual. La moda, en su visión, es herramienta de transformación interna.

Fall 2026 no es una propuesta complaciente. Es un ejercicio de introspección material donde cada costura dialoga con la identidad. En un panorama saturado de estímulos rápidos, Campillo apuesta por la concentración y la precisión como actos radicales.

*IMAGEN: Google Images