Moda
Cuarenta y cinco años pueden parecer un suspiro cuando se construye un imperio con visión clara. Este año, Michael Kors celebra el aniversario número 45 de su marca y lo hace como mejor sabe hacerlo: en clave neoyorquina, con dramatismo elegante y una lista de invitados que define el pulso cultural de la ciudad. La cita fue en la Metropolitan Opera, un escenario donde la moda y la música dialogaron con naturalidad.
Entre los asistentes destacaron Dakota Fanning y Mary J. Blige, junto a figuras de Broadway que reforzaron el espíritu teatral de la velada. El diseñador presentó una colección que no solo acompañaba las arias apasionadas que resonaban en el recinto, sino que parecía amplificarlas. La noche se convirtió en una declaración de principios: glamour sin disculpas y sofisticación con carácter urbano.
Como era de esperarse, los guantes de ópera hicieron su aparición. Sin embargo, el dramatismo no se limitó a un solo gesto. Pendientes tipo cascada, faldas de plumas, blusas transparentes bajo trajes de sastrería y broches brillantes también para ellos construyeron una narrativa de elegancia expansiva. Las plumas se extendieron a bolsos, zapatos y sombreros, aportando textura y movimiento.
Para quienes buscan una entrada memorable, destacó la capa roja de satén y un voluminoso abrigo escarlata de piel sintética, reafirmando la decisión del diseñador de abandonar la piel real desde 2018.
El dramatismo también alcanzó el día. Trench coats brillantes y trajes de silueta sensual demostraron que el impacto no es exclusivo de la noche. Faldas asimétricas con frunces estratégicos, colas sutiles y volantes que descendían en diagonal aportaron una sensación de movimiento continuo. Kors mantuvo un control preciso de las proporciones, privilegiando blazers largos sobre faldas midi y maxi. En cuanto al color, los neutros como el gris y el icónico camel convivieron con combinaciones intensas de rojo y negro, dignas de una diva operística.
La banda sonora mezcló a Sia con El lago de los cisnes, reforzando esa dualidad entre lo clásico y lo contemporáneo que define la trayectoria de la marca. El cierre estuvo a cargo de Christy Turlington Burns, protagonista de la primera campaña de Michael Kors, un guiño a los inicios que emocionó a los presentes.
La celebración continuó al ritmo de Native New Yorker de Odyssey, recordando las noches en Studio 54 antes de trasladarse a P.J. Clarke’s. Tres instituciones neoyorquinas en una sola noche.
Más que un aniversario, fue una reafirmación de identidad. Michael Kors entiende que la moda es espectáculo, memoria y presente. Y Nueva York, su escenario eterno.
*IMAGEN: Google Images















