Moda
Desde su lanzamiento en 2006, The One de Dolce&Gabbana ha construido un universo propio dentro de la perfumería de lujo. Veinte años después, la familia celebra su legado confirmando algo esencial: la verdadera elegancia no envejece, se transforma. The One no es solo una fragancia, es una declaración de identidad pensada para quienes entienden el carisma como una extensión natural de su presencia.
A lo largo de dos décadas, The One ha invitado a romper moldes y a abrazar la singularidad. Su lenguaje olfativo habla de magnetismo, seguridad y una sensualidad que no necesita explicaciones. Aquí, la belleza interior se proyecta hacia el exterior, creando un aura que se percibe incluso antes de pronunciar palabra. Esta filosofía sigue intacta, pero ahora se expresa con una intensidad renovada.
El nuevo capítulo de la colección se escribe con dos lanzamientos que amplifican su carácter seductor. The One Eau de Parfum Intense y The One For Men Parfum profundizan en la herencia olfativa original y la llevan hacia territorios más especiados, envolventes y decididos. Estas composiciones no buscan agradar a todos, sino resonar con quienes eligen sentirse únicos en cada momento.

La experiencia se completa con una reinterpretación del diseño de los frascos. Las líneas se depuran, las siluetas se vuelven más arquitectónicas y los acabados aportan una sofisticación contemporánea que respeta los códigos clásicos de la colección. El dorado y el marrón funcionan como símbolos de dos energías complementarias que dialogan con equilibrio y carácter.
El relanzamiento se acompaña de una campaña visual que apuesta por la intensidad emocional. La narrativa se desarrolla en un entorno nocturno cargado de misterio, donde la ciudad se convierte en un escenario suspendido en el tiempo. La estética cinematográfica refuerza la idea de deseo, tensión y atracción inevitable, construyendo una historia donde la seducción se vive como un juego de poder y libertad.
En el centro de esta historia, la figura femenina se presenta fuerte, segura y dueña de su propio relato. La sensualidad deja de ser un gesto pasivo para convertirse en una herramienta de afirmación personal. Miradas, silencios y movimientos construyen una atmósfera donde el deseo se expresa sin filtros y la emoción avanza de forma envolvente hasta un desenlace intenso.
El universo The One demuestra así que el lujo contemporáneo no se limita a lo estético. Se trata de provocar sensaciones, de conectar con la emoción y de ofrecer experiencias que permanecen en la memoria. A veinte años de su creación, The One reafirma su lugar como un clásico moderno que sigue evolucionando con la misma fuerza con la que nació.
*IMAGEN: Cortesía