Moda
¿Qué sucede cuando una ciudad convierte el frío en una herramienta creativa? En Copenhague, la respuesta se ve en las calles. Mientras la nieve cubre aceras y los termómetros descienden, la moda emerge con más fuerza que nunca.
La Semana de la Moda Danesa cumple veinte años y sus asistentes celebran este aniversario demostrando por qué el street style nórdico se ha convertido en uno de los más influyentes del circuito internacional. Aquí, vestirse no es solo resistir el clima, es narrar una identidad visual.
Lejos del espectáculo tradicional de la pasarela, el verdadero pulso de la temporada otoño invierno 2026 2027 se siente a las puertas de los desfiles.
Nostalgia romántica y rigor estructural

Este look construye un contraste delicado pero contundente. Una chaqueta corta de tapicería floral en tonos tierra evoca una elegancia de archivo, mientras el cuello victoriano de volantes blancos aporta una nota etérea. La falda de encaje suaviza la silueta, equilibrada por guantes de piel negra, botas de inspiración ecuestre y un tocado pillbox. Es una feminidad intelectual que dialoga con la ciudad.
El tríptico del maximalismo ecléctico
Tres propuestas distintas comparten una misma energía expansiva. Volúmenes XL, pieles protagonistas y texturas contrastantes conviven con naturalidad. Abrigos de pelo blanco, estolas generosas y estampados animales se combinan con botas de charol y tonos intensos. El mensaje es claro: el maximalismo no es exceso, es decisión.
Sastrería oversize y capas intelectuales
Aquí la atención se centra en la proporción. Un abrigo de raya diplomática adquiere carácter escultórico gracias a un jersey anudado que redefine su estructura. La superposición de piel, punto grueso y pantalones amplios construye una estética reflexiva y poderosa. Es el uniforme del nuevo dandy escandinavo, relajado pero visualmente dominante.
El poder de la piel monocromática
La piel se convierte en símbolo de elegancia urbana. Un abrigo de lana rizada negro absoluto se combina con pantalones de cuero acampanados y accesorios de textura profunda. En paralelo, una gabardina de cuero verde oliva, ceñida a la cintura, redefine la silueta clásica. Dos interpretaciones distintas que confirman la fuerza del monocromo.
Primitivismo moderno y color audaz
El cierre llega con una dosis de atrevimiento cromático. Una chaqueta de piel con estampado bovino dialoga con pantalones verde lima y botas de ante marrón. Es una propuesta lúdica que desafía reglas y celebra la experimentación, sello indiscutible del street style de Copenhague.
Veinte años después, la moda danesa no mira atrás con nostalgia, sino con confianza. En sus calles, el estilo sigue siendo una conversación abierta entre clima, identidad y creatividad.
*IMAGEN: Google Images