Moda
En la última colección de Dior, presentada en la Semana de la Moda de París, los accesorios asumieron un papel central dentro de la moda masculina, ya que se convirtieron en herramientas de definición personal y estilística.
En esta colección, el hombre Dior se construye a partir de detalles llenos de elegancia, modernidad y la única verdad de que en la moda no existe el género, sino que cualquier persona puede vestir lo que le plazca.
Cinturones
El cinturón destacó como uno de los accesorios más relevantes en clave masculina. Con hebillas ovaladas de inspiración histórica y acabados metálicos, estas piezas se integraron tanto en pantalones de corte clásico como en siluetas más relajadas. Su función no fue únicamente práctica: marcaron el cuerpo con intención y aportaron un punto de autoridad visual al conjunto, reforzando una masculinidad segura y consciente de su herencia.

Bolsos sin etiquetas de género
Los bolsos ocuparon un lugar estratégico en la colección, reafirmando que este accesorio ha dejado de pertenecer a un solo género. Diseños cruzados, formatos amplios y piezas estructuradas en tejidos trabajados acompañaron looks masculinos con naturalidad. La elección de materiales – texturas artesanales, superficies acolchadas y pieles suaves – subrayó una estética funcional, donde el bolso se entiende como una extensión práctica del cuerpo, no como un elemento decorativo.

Accesorios sin género
Uno de los mensajes más claros del desfile fue la presencia de accesorios completamente libres de género. Broches, joyería metálica, cinturones ornamentales y bolsos se presentaron sin una lectura binaria, integrados en looks masculinos sin necesidad de justificación. Esta neutralidad no busca provocar, sino reflejar una evolución natural del estilo contemporáneo, donde el accesorio responde al gusto personal y no a una categoría impuesta.

Joyería masculina
La joyería apareció con una fuerza poco habitual en el contexto masculino tradicional. Broches de gran tamaño, aplicaciones metálicas y detalles con pedrería se colocaron en hombros, cuellos y cinturillas. Estas piezas aportaron una dimensión simbólica al look, vinculada a la idea de herencia, ornamento ceremonial y poder visual. En lugar de suavizar la silueta, reforzaron su presencia.

Calzado
El calzado masculino apostó por formas sólidas y referencias utilitarias. Botas y zapatos de construcción firme dialogaron con prendas estampadas y texturas complejas, aportando estabilidad visual. Este enfoque confirma una tendencia clara: el calzado deja de ser un simple complemento y se convierte en un ancla estética que equilibra el conjunto.

Color y textura
En los accesorios, el color apareció de manera medida. Tonos verdes, violetas apagados, dorados envejecidos y metálicos discretos aportaron profundidad sin romper la sobriedad general. Más que el color en sí, fue la textura —tejidos, bordados, relieves— la que añadió riqueza visual, alineándose con una masculinidad que valora el detalle y el oficio.














