Con la llegada del Año Nuevo Lunar 2026, Chopard presenta dos nuevas creaciones que dialogan entre tradición y modernidad desde una estética precisa y profundamente simbólica. La Maison amplía su icónica colección Ice Cube con un collar y una pulsera que incorporan un vibrante acento en rojo, rindiendo homenaje al Año del Caballo de Fuego, emblema de libertad, energía y ambición.

Desde su origen, Ice Cube ha representado una visión arquitectónica de la joyería contemporánea. Sus líneas puras, inspiradas en la perfección geométrica del cubo, han definido una identidad reconocible y atemporal. En esta nueva propuesta, Chopard eleva ese lenguaje mediante un refinado diseño de triple fila que acentúa la pureza de la forma y suma profundidad visual.

Ice Cube de Chopard celebra el Nuevo Lunar
Ice Cube de Chopard celebra el Nuevo Lunar

Cada pieza está elaborada en oro rosa ético de 18 quilates y presenta dos filas de cubos facetados que enmarcan un centro de HyCeram® rojo fuego. Este material de alto rendimiento, compuesto en gran parte por cerámica, introduce un contraste audaz tanto en textura como en color. El resultado es una composición que se siente potente, moderna y cargada de intención, alineada con la fuerza simbólica del Caballo de Fuego.

El rojo elegido no es casual. En la cultura china, este tono representa buena fortuna, éxito y protección. Integrado al diseño minimalista de Ice Cube, se convierte en un gesto contemporáneo que conecta herencia cultural con diseño actual. ¿Puede una joya transmitir energía y movimiento? En este caso, la respuesta se encuentra en cada reflejo y cada ángulo.

HyCeram® aporta además cualidades técnicas que refuerzan la propuesta. Su acabado pulido y su alta resistencia al desgaste lo convierten en un material ideal para el uso diario, sin perder sofisticación. Al combinarse con los cubos esculpidos mediante herramientas de diamante desarrolladas por la Maison, se logra una precisión arquitectónica impecable.

El collar presenta un colgante central suspendido de una delicada cadena fabricada internamente, pensada para moverse con libertad y captar la luz desde cualquier perspectiva. La pulsera, por su parte, se construye sobre un cordón flexible que privilegia la comodidad sin sacrificar elegancia, convirtiéndola en una pieza versátil que trasciende las celebraciones del Nuevo Lunar.

Estas nuevas creaciones de Ice Cube no solo celebran un nuevo ciclo, también reflejan la capacidad de Chopard para reinterpretar sus códigos con sensibilidad contemporánea. Son joyas que invitan a acompañar el movimiento, a expresar carácter y a llevar el simbolismo del Año del Caballo de Fuego más allá de una fecha, integrándolo a la vida cotidiana con estilo y significado.

*IMAGEN: Cortesía