La práctica del cold plunge, o inmersión en agua fría, también se realiza en entornos naturales donde el frío forma parte del paisaje y no de una instalación controlada. En países cercanos a México, especialmente en Canadá y el norte de Estados Unidos, existen ríos y lagos que durante el invierno alcanzan temperaturas extremas y se convierten en escenarios para esta práctica, generalmente vinculada a actividades de bienestar, deporte o resistencia física. 

Por ejemplo, en el Parque Nacional Banff, en Canadá, los lagos y ríos de origen glaciar se congelan parcial o totalmente durante el invierno. Lugares como Lake Louise o sectores del Bow River son utilizados por deportistas y entusiastas del frío para inmersiones breves, siempre bajo protocolos estrictos de seguridad. El contexto montañoso y las bajas temperaturas hacen que esta experiencia sea exigente y esté reservada para personas con experiencia previa o acompañamiento adecuado.

Otro punto relevante es Abraham Lake, ubicado también en la provincia de Alberta en Canadá, conocido por sus formaciones de burbujas de hielo. Durante el invierno, el lago alcanza temperaturas extremadamente bajas y se ha vuelto un sitio frecuente para actividades de exposición al frío. La inmersión aquí suele realizarse de forma muy controlada, debido a la dureza del clima y a la extensión del lago, que exige atención especial al viento y al tiempo de permanencia en el agua.

En Estados Unidos, Yellowstone National Park es una referencia para experiencias de frío extremo en ríos y cuerpos de agua naturales. Durante el invierno, algunos ríos mantienen corrientes de agua helada rodeadas de nieve y hielo. La práctica del cold plunge en este entorno suele estar vinculada a grupos especializados y actividades de invierno, siempre respetando las regulaciones del parque y las condiciones climáticas.

También en Estados Unidos, Lake Tahoe ofrece zonas donde el agua permanece extremadamente fría durante el invierno. Aunque no siempre se congela por completo, sus temperaturas permiten inmersiones breves en un entorno natural de alta montaña. Es un destino accesible para combinar actividades invernales con prácticas de exposición al frío.

Beneficios potenciales del cold plunge

La inmersión en agua fría genera una respuesta fisiológica inmediata que activa el sistema nervioso y provoca cambios en la circulación sanguínea. De acuerdo con análisis recientes sobre bienestar, esta práctica puede contribuir a una sensación temporal de claridad mental, aumento de energía y reducción de la percepción de fatiga muscular tras el ejercicio. Algunas investigaciones también señalan que la exposición controlada al frío puede ayudar a mejorar la tolerancia al estrés y favorecer una mayor conciencia corporal, siempre que se realice de manera gradual y responsable.

En el plano mental, el cold plunge en entornos naturales suele asociarse con una experiencia de concentración y presencia plena. La intensidad del frío obliga a enfocarse en la respiración y en el control del cuerpo, creando una sensación de calma posterior y una mayor capacidad de regulación emocional. Estos efectos, sin embargo, varían según la persona y la frecuencia de la práctica.

Riesgos y consideraciones importantes

Practicar cold plunge en ríos y lagos congelados implica riesgos superiores a los de una instalación controlada. La exposición súbita a temperaturas extremas puede provocar choque por frío, hiperventilación y alteraciones en la frecuencia cardíaca. En entornos naturales, factores como corrientes, placas de hielo inestables y cambios bruscos del clima incrementan el nivel de peligro.

Además, personas con afecciones cardiovasculares, problemas respiratorios o sensibilidad extrema al frío deben evitar este tipo de prácticas sin supervisión médica. La recomendación general es realizar inmersiones muy breves, nunca en solitario, y con preparación previa. El cold plunge puede formar parte de un enfoque de bienestar consciente, pero solo cuando se practica con información clara, respeto por el entorno y atención a los límites del propio cuerpo.

¿Te atreves?