EL HÁBITO —QUE NO VICIO— DE LA LECTURA ES LO MEJOR QUE PUEDES TENER, pero hay que abastecerlo y uno de los nutrientes son los libros. Para no sentirme mal de lo que gasto en esos objetos de mi deseo, hoy tengo casi un círculo de lectura con amigas, con las niñas del salón de belleza, con las personas que trabajan en mi casa, unas cuantas vecinas, en fin, somos bastantes disfrutando de la lectura y de todo lo que surge a raíz de ella. Me sorprende mucho que los libros son propiedad exclusiva de cada persona que los lee. Cada quien lo asimila y disfruta de diferente manera, hay ocasiones en que al hablar del mismo libro podría parecer que se trata de dos volúmenes totalmente distintos. Es apasionante el universo que encierran en sus páginas.

 

Con los años he aprendido que a veces no es tu momento de leer un libro y no tienes porqué seguir si definitivamente no te atrapó. Déjalo, no pasa nada, y lo retomas después de un tiempo, te aseguro que verás la diferencia. Leer es uno de los mejores hábitos que puedes tener, pues no solamente alimenta el intelecto sino también el alma.

Y hablando de libros, te quiero dejar algunos comentarios sobre unos títulos puntuales. Alguno de ellos ha sido llevado al cine últimamente y con bastante éxito. Hay que verlos y leerlos. Son títulos de culto.
Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y Pedro Páramo de Juan Rulfo.

Te comparto opciones que tengo justo hoy que acabo de terminar un libro –del que luego te hablaré con más detalle porque lo amerita– y que es un momento fabuloso para mí.
La amante de Río Nilo de Guadalupe Loaeza (chisme culto) El mago del Kremlin de Giuliano da Empoli (política internacional)
Por nuestras libertades de Silvia Cherem (historia y política, antigua y reciente)
Nunca nos contamos lo que pasó de Natalia Junquera (acoso en la oficina)
Los nazis sabían mi nombre de Magda Hellinger y Maya Lee (algo diferente sobre el Holocausto)