Cuando la moda incrementó su impacto en los años ochenta, cuatro diseñadores sobresalen del montón. El cuarteto conformado por Claude Montana (ahora el diseñador recluso), Jean Paul Gaultier (el femme fatal de la moda), Azzedine Alaïa (quien creó la segunda piel de la mujer) y Thierry Mugler (ahora el fisicoculturista), posicionaron a París en el ojo del huracán mediático. Fue aquí donde la moda comenzó a ser un sueño aspiracional y los desfiles se convirtieron en espectáculos.

Thierry Mugler: Fetichismo y extravagancia durante los años ochenta

Thierry Mugler nació al noreste de Francia, en Estrasburgo el 21 de diciembre de 1948. Su carrera comenzó en su ciudad natal, creando prendas dotadas con excentricismo. En la década de los setenta abrió su homónima firma para después glorificar la moda como un concepto de fetichismo, creando prendas tan sexuales y glamourosas por igual.

Para la moda no existían los límites, y mucho menos para Mugler. Sus hombros XL y siluetas provocativas lo hicieron acreedor a un pedestal durante Paris Fashion Week en la extravagante década dorada de los ochenta.

Thierry Mugler: Fetichismo y extravagancia durante los años ochenta

Como pionero en presentar una colección en un monumental venue, y vender boletos para aquellos que soñaban con ser parte de estos espectáculos —una estrategia que después fue emulada por Kanye West para Yeezy 3— Mugler se posicionó en la realeza de la moda parisina. Y como empresario, era de los pocos diseñadores que controlaban su manufactura, catapultando el ready-to-wear a su máximo esplendor e invadiendo las tiendas departamentales de las principales ciudades de la moda.

La estética de Mugler, aunque celebrada, fue el tema de múltiples críticas. “Fue una especie de reivindicación. Antes, decían que yo era solo era una sex shop”, declaró el diseñador en una entrevista a The New York Times en 2010.

Thierry Mugler: Fetichismo y extravagancia durante los años ochenta

Al consagrar su marca, y en el pico más alto de popularidad, el francés decidió explorar la fotografía como composición artística de moda. Creando múltiples imágenes como discurso estético, el diseñador congeló sus esculturales creaciones yuxtaponiendo las Bellas Artes con su audaz fetichismo.

Luego de ser una de las fuerzas de la moda parisina, Thierry Mugler se retiró de la industria como diseñador. El éxito durante la década de los noventa fue puro de su fragancia, Angel. Una metamorfosis, como lo pone The New York Times, fue la que cambió a Mugler por siempre. Tras su retiro, el diseñador creó el vestuario para uno de los shows de la compañía Cirque du Soleil, “Zumanity”. Y ahora, concentrado en el fisicoculturismo, su imagen física es la única que vale.

“La razón por la que renuncié a la moda fue porque ya había tenido suficiente de estar hincado, haciendo que otras persona se vieran increíbles y fabulosas. Yo usé la moda para poder expresarme lo más posible. Pero en algún punto, no era suficiente”, declaró.

 

*IMÁGENES: Instagram Thierry Mugler, Archivo y vía The New York Times
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