«¡Un saludo a Supersubmarina, que sabemos que se están recuperando!», con esta frase -en recuerdo del grupo andaluz de Arena y Sal que este verano tuvo un accidente de tráfico y que tocó (y llenó) en la pasada edición del Dcode- me recibió este año el festival. En concreto era Santi Balmes, de Love of Lesbian, quien pronunciaba estas palabras mientras le bañaba una lluvia de confeti plateado.

Así daba comienzo una noche para la que no tenía demasiadas expectativas. Tenía claro que iba por Jungle y por pasar un rato escuchando música en directo (que siempre se agradece), pero terminé disfrutando como una enana.

Esta edición, las críticas a la organización se han centrado en el cartel, que ha dejado de lado a la música indie (una de sus señas de identidad). Pero como yo no soy ninguna experta musical pero sí una asidua a festivales voy a contaros mi experiencia en el Dcode 2016 desgranando lo mejor y lo peor de esta cita que va camino aunque algunos lo nieguen de convertirse en un clásico de la capital.

 

1. Había poco público y eso, que para la organización habrá sido un inconveniente, para los asistentes fue un punto positivo (y mucho): conciertos desde las primeras filas sin empujones ni agobios y ausencia de colas en la barra o el baño (firme indicativo de que allí no habían vendido todas las entradas).

Y sin tener que subirme en los hombros de nadie.
Y sin tener que subirme en los hombros de nadie.

2. Este año la organización decidió apostar por Independance Djs para alargar la hora de cierre hasta la apertura del metro. Buenísima idea, sobre todo porque pone el broche final a la noche y evita las aglomeraciones a la salida en búsqueda de transporte para llegar hasta casa (a lo que se suman los autobuses oficiales, otro punto positivo).

3. Es un festival necesario: es la motivación para sobrellevar septiembre y su vuelta a la rutina. Es la cita que cierra el verano y la época festivalera de la mejor forma posible.

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El Dcode es la despedida perfecta al verano.

4. A pesar de las críticas que he leído sobre el sonido en algunos conciertos como el de Eagles of death Metal al que no pude llegar, en mi caso lo destaco como positivo: ¿será cosa de escuchar todo desde la segunda fila? Probablemente, pero por ejemplo 2 Many Djs, los veteranos de los platos, no solo nos hicieron bailar sino también vibrar (literalmente) con sus mezclas, entre las que estuvo incluso Chimo Bayo.

5. A mitad de decálogo creo que es buen momento de alzar mi voz en contra de los tokens. Además de hacerte perder la noción del valor del dinero (un token -3 euros- por una cerveza te parece fantástica idea), consigue que al día siguiente encuentres chapitas sueltas en el fondo del monedero: dinero perdido. No, no y no. Tras la pulsera del Mad Cool no quiero otro sistema en mi vida: entrada digital, recarga a través de la App, pago con la pulsera y recuperación de lo no gastado al finalizar el evento.

Yo haciendo números en la barra de un festival cuando hay tokens.
Yo haciendo números en la barra de un festival cuando hay tokens.

6. Sí, con Mad Cool este año al Dcode le ha salido competencia. Es difícil hacer frente a un festival de tres días, nuevo y con un cartel increíble para ser su primera edición (del que me quedo con Die Antwoord, sin dudarlo), pero habiendo ido a ambos creo que cada uno tiene su función. Mientras que uno abre (prácticamente) la época estival y festivalera de Madrid, el Dcode, la cierra, siendo una fecha clave para reencuentros y para decir adiós definitivamente al calor.

7. Musicalmente, mi objetivo era Jungle. Así, sin más. Podía interesarme algún que otro grupo y artista (como Belako, el productor Mark Ronson o 2 Many Djs, por eso de volver a mis años de universidad) pero principalmente quería disfrutar de esta banda de origen británico de electro pop que diría que según mi limitado criterio musical es una mezcla entre Caribou y Chromeo. Y no, no defraudó. Su elegancia y ‘buenrollismo’ nos invadió a todos los ahí presentes, fans o no.

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Jungle consiguió que la noche fuera inolvidable.

8. Bien entrada la noche, llegaron  2 Many Djs con un aspecto impoluto: americana, traje y corbata (como presentadores de telediario) para ponerse a pinchar. Y no, tampoco defraudaron. Hicieron bailar (y saltar) a todo el mundo con sus mezclas; y de eso trata un festival, ¿no?

9. El momento The Get Down hacía su aparición con Mark Ronson y yo ya me sentía en una de las batallas de los 4 fantásticos + 1: bómber universitaria roja, camiseta blanca, vaqueros altos y zapatillas. Sí, igual que Shaolin Fantastic. Algo que no esperaba. Una sorpresa absoluta: pinchó desde música negra estilo setentera como la de la serie de Netflix hasta Kanye West, Britney Spears, Lady Gaga, Beyoncé y Amy Winehouse. Un repaso por esos temazos que han marcado la juventud de toda una generación la mía y que nos hicieron bailar como nunca. Sigo teniendo agujetas.

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© Foto Mark Ronson @festibalazos_blog

10. Con este punto cierro el fin de semana y el Dcode 2016, que a pesar de ser ‘el más comercial’ hasta el momento también ha supuesto ciertos hitos: la primera vez de The Eagles of Death Metal en España tras el atentado en la Sala Bataclán; la celebración de los 30 años de Bunbury sobre los escenarios (que no se quisieron perder ni los más pequeños de la casa); y la descontextualizada (por eso de que no es habitual en un festival) actuación de Zara Larsson rodeada de bailarinas.

Un Dcode tan variado como el público asistente.

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