Hace unos días, me encontré en medio de un grupo cantando a voz en cuello la canción “A tu lado me siento seguro”, a la que inevitablemente le cambiaba el género y decía segura, por cierto. ¿Por qué cantaba? En plan inspirador, ¿porque se clausuraba un congreso en el que participaba, con un cantante y compositor, Alejandro Abad, precisamente el de esa canción? Pues sí. ¿Porque nos contó que cantar genera endorfinas? Puede que también. Pero sobre todo porque cantábamos juntos, muchos y muchas. Y hacerlo así, como comunidad -no digo coro, porque no alcanzábamos el nivel- resultaba emocionante.

Dijo Freud que las casualidades no existen. Será o no casualidad. Lo cierto es que aquel mismo día en que cantábamos juntos y yo diría que sentíamos el brillo comunitario, tuve la suerte de topar con una campaña de la marca de moda C&A en la que justamente se recordaba la necesidad de que todos seamos aliados de todos, con un hashtag tan inspirador como #DoAsAlliesDo. Hablaba de brillo en el canto y la campaña precisamente grita que “Juntos brillamos más”, y más que alegría, o no solo, sentí inspiración, mucho más que las endorfinas surgiendo por los poros, sentí confort y agradecimiento, todo muy ligado, por cierto. Sentí el efecto del brillo. Sentí la emoción de quienes se apoyan más allá o mejor dicho por encima de estereotipos. Amigos que se adoran más allá del género. Hermanas que se entienden por encima del “él” o el “ella”…, emocionante el padre y la hija que se entienden por encima de la pansexualidad de ella, la hermana que ha entendido que la vida trasciende el género. Porque hablamos de amor, hablamos de soporte, compañía, comprensión, generosidad.

Cuando juntos brillamos más y mejor

Apoyarse, solidarizarse, emocionarse juntos, gritar la seguridad que produce el sentir el soporte de otros y con otros era cantando y es en el grito sostenido de C&A más que una llamada de atención. Brillábamos musicalmente hablando. Brilla la moda, de manera natural, espontánea. Lo que ignoraba es lo que ambos instantes iban a ser capaces de removerme y de hacerme pensar en ese brillo integrador, especialmente en estos finales del mes de junio y en el mes de julio, los meses del arco iris, los meses del Pride. El color podría decir que es lo de menos. Lo fundamental es cómo en el fenómeno del arco iris los colores se funden, se asocian, se suplen, se apoyan…, así me ha hecho reflexionar y transponerlo a las personas, unas y otras independientemente del color elegido, independientemente de opciones, en este caso de género, pero en cualquier caso y mes del año, de cualquier tipo. Tanto que hablamos de Objetivos de Desarrollo Sostenible, recordemos el último (los últimos serán los primeros), el diecisiete, que habla justamente de la necesidad de las alianzas. También en ellas me ha hecho reflexionar la campaña. 

Cantar juntos podría ser, en este caso es, la metáfora de la alianza, la alegoría del brillo unidos. Vivir con el otro y no de espaldas al otro, su más profundo significado en estos días en los que quien más quien menos con conciencia festeja el Pride, orgullo LGTBI. Porque nadie debería sentir que la diferencia es un menos, especialmente cuando es un más, porque todos y cada uno de nosotros en realidad así somos, diferentes… y además…, y por cierto, ¿quién marca las normas de lo que entra o sale de la caja de la normalidad? Si inclusión y diversidad son dos palabras mantra de nuestra era debe de ser por algo, seguramente porque (1) lo necesitamos más que nunca, incluso en las sociedades más aparentemente avanzadas y (2) porque para incorporar a la cotidianeidad el hecho diverso en toda su amplitud se requiere darle un marco. Así, lo cierto es que cada vez más empresas, como C&A, lo incluyen en su propósito. La realidad es que la falta de diversidad mata la curiosidad. Pero no lo es menos la imperiosa necesidad de generar mecanismos que regulen o al menos vigilen el paso a la realidad de esos sueños de inclusión en las empresas. Y ello es especialmente relevante sabiendo como sabemos que hoy los ciudadanos tienen más confianza en ellas como transformadoras que en los propios Gobiernos o, incluso en las ONG (informe Edelman 2021).

El hecho de que existan cada vez más comisiones de Diversidad en los Comités de Dirección o en los Consejos de Administración significa que se desea trasladar a las compañías, a lo que representan como referencia social, la necesidad de cambio, en la que debe participar el trabajador que es ciudadano y consumidor. Y ello me hace recordar ejemplos concretos conocidos a lo largo de mi carrera laboral, ejemplos de vida en diferentes sectores que indican que el avance es grande pero los pasos a dar deben ser de gigante para que nadie se quede atrás.

Recuerdo con pena el episodio de una colaboradora que se casaba con su novia de hacía varios años a la que su familia no conocía. Ni conoció. O al menos no la parte más importante: los padres. Porque el enlace contó con el apoyo de los compañeros y compañeras de trabajo y amistades varias. También de un hermano de mi colaboradora. A espaldas de sus padres, tal era el secreto. Recuerdo la boda del hijo de un amigo de mis padres con otro chico y los prejuicios de los del novio y desde luego de muchos de sus amigos que pusieron trabas para acompañarles en la ceremonia. Era una familia de tres hijos. Dos de ellos han fallecido. Y es emocionante ver el comportamiento no solo del vivo que con su pareja está criando dos hijos, sino que quien cuida de los padres ya mayores es precisamente… el yerno a quien muchos miraron mal en su día. Recuerdo a una antigua compañera de trabajo casada y bien casada, con dos hijos, un chico y una chica, esta con trastornos psicológicos graves. Hasta ahí, todo normal dentro de la tristeza de tener una niña enferma. Llega la disrupción con la separación de los padres, nada raro, tampoco, pero porque ella, la madre se había enamorado de otra mujer con la que al cabo de unos años se casó… Coincidí con la nueva familia unas vacaciones y luego he seguido tratándola. Tengo que decir que nunca he visto a una madre tratar con más dulzura y dedicación a un hijo…, salvo que hablo de la nueva madre y de la hija con trastornos.

Cuando juntos brillamos más y mejor

Podría seguir. Pero escribiría un libro y no un artículo. Y quiero parar reivindicando que en efecto se tome en serio la inclusión a todos los niveles. En la educación, primero y principal. En las empresas. En la familia. En la cultura, por supuesto. En la moda, con ejemplos netos como este de C&A. En la sociedad en general. Con y para la vida.

*Imágenes: cortesía C&A

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