Tengo 33 años y he asistido ya a quince bodas, siete de las cuales eran de amigas MUY cercanas. Vaya, que la novia era íntima. Aunque reconozco que no comparto la creencia general de que “las bodas son de las novias” y menos todavía la manida expresión de que “es el día más feliz e importante de tu vida” hasta luego Mari Carmen, cierto es que he intentado agradar y proteger a las futuras novias por encima de todo.

Es tu amiga y la quieres… aunque en los últimos meses haya sido poseída por el espíritu de Jennifer Lopez en ‘Planes de boda’. © Cordon Press

Quizá sea por toda la ilusión y esfuerzo que ponen en cada detalle, pero mi yo más mordaz se va de vacaciones a algún rincón perdido de mi cerebro hasta que la celebración se da por finalizada. Elegir el vestido y acudir a las pruebas de maquillaje y peluquería, seleccionar el estilo de las invitaciones, probar catorce menús diferentes, ¿candy bar o barra de gin tonics?, ¿orquesta o Dj?, dar ideas para la luna de miel, ayudar con la organización de los invitados en las mesas… Ha habido veces que he trabajado tanto en la preparación de una boda que me han dado ganas de pasarle la factura a los novios en vez de pagarles el cubierto.

Algo así, pero de manera más educada.

Además, lo que mucha gente no sabe y qué bien viven en la ignorancia es que estar al lado de una futura novia, acompañándola en los preparativos, conlleva un plus de peligrosidad bastante importante. Podría ser comparable a ser la asistente de Miranda Priestley durante unos meses. Cambios de humor, de opinión, de actitud… En serio os lo digo. Nunca llegaréis a conocer a vuestras mejores amigas hasta que no se enfrenten a su boda.

Pueden llegar a ponerte de los nervios. ¿A que sí, Phoebe?

Por todo esto, y porque no quiero que pierdas una buena amistad por culpa de un ‘sí, quiero’, he aquí el listado de lo que no debes decirle JAMÁS a una futura novia:

  • “Chica, no es para tanto, que solo es una boda”

Armarte de paciencia y abrir tu mente es lo único que puede hacer que llegues sana y salva al final de esta gymkana llamada boda. Sé que cada vez que la novia plantea un problema como, por ejemplo, que las invitaciones no pegan con el estilo del vestido y esto es 100 % real te dan ganas de tirarla por la ventana, invitaciones incluidas. Sin embargo, debes ponerte en su lugar. No es solo una boda, es SU boda. En ese momento, no existe nada más importante para ella y quiere que todo salga perfecto. Imagínate que tú le contases que te acaba de dejar tu novio y ella te soltase “chica, no es para tanto, que solo es una ruptura”. Pues eso.

  • “Pues a mí me gustaba más el otro vestido”

Te la estás jugando y mucho, querida, si cuestionas la elección final de su vestido de novia. Una vez que tu amiga se haya decantado por un modelo, ESE y solo ESE será la creación ganadora. Es como si los planetas los astros, no el grupo se hubiesen alineado para hacer coincidir en espacio y tiempo a novia y vestido. El truco está en liberar tu mente de lo que a ti te gusta. Puede que tu best friend se haya decantado por un modelo palabra de honor con brilli brilli al más puro estilo gipsy queens y ese no sea tu estilismo ‘bodil’ soñado. ¿Y qué? ¿Vas a llevarlo tú? No. Fin del debate.

Será la más guapa del mundo, se ponga lo que se ponga.
  • “Yo no la invitaría, pero tú verás”

Puede que tu amiga quiera opinión sobre la lista de invitados. Puede que saque una servilleta arrugada del Starbucks y te deje ver los afortunados nombres de quienes la verán pasear hacia el altar. Y puede también que localices entre ellos el nombre de tu archienemiga mortal desde el instituto. Coge aire, cuenta hasta tres y recuerda que es su boda, no la tuya. Cual discoteca, los novios se reservan el derecho de admisión a su enlace. Puede que te sorprenda que haya invitado a su compañera de trabajo a la que conoce desde hace dos años y no a su mejor amiga del colegio a la que unen 30 años de amistad, pero ese no es tu jardín. Y si te metes en él, es muy probable que no salgas bien podada.

  • “Hay un 62 % de posibilidades de que llueva el día de tu boda”

¿Es que ahora de golpe te has convertido en la chica del tiempo o qué pasa? No hay nada que le dé más pánico a una novia que pensar que se va a casar pasada por agua. Y eso que, según dicen, “novia mojada, novia afortunada”. Da igual que haya decidido casarse en noviembre y en Galicia que ya son ganas de comprar papeletas, tú debes darle la vuelta a la tortilla. “Hay un 38 % de posibilidades de que haga buen tiempo”, di con una gran sonrisa. O, hablando de tortilla, llévale una docena de huevos a Santa Clara para que no caiga el diluvio universal en esa fecha. Eso sí, no se aceptan devoluciones si luego la religión falla.

Gracias Paris, pero se nos va de presupuesto.
  • “No voy a leer en tu boda”

A no ser que tengas un justificante médico que certifique que puedes sufrir un infarto al decir unas palabras en el enlace de tu mejor amiga, mucho me temo que tendrás que pasar por el aro. Hablar en público no es fácil. Lo sé. Y eso que el hecho de ser periodista le hace creer a la gente que estoy más que acostumbrada a dar mítines. Amigos, no todos somos Ana Pastor o Matías Prats, gracias. Retomando el tema de la lectura, dedicar unas palabras a los novios no te costará tanto y lo recordarás como algo muy bonito. En serio, puede que te pongas nerviosa, pero bébete dos copas de ese vino que tanto os costó elegir y las palabras saldrán solas. Ah, pero llévalas escritas, no seas kamikaze.

  • “Paso de sentarme en esa mesa”

Amiga, te vas a sentar donde ella te diga, te guste o no. Bastantes problemas tiene ya intentando colocar a sus tíos de Toledo con los que nadie se habla, como para que ahora llegues tú diciendo que no vas a posar tu trasero en esa mesa en la que no conoces a nadie. Haz un esfuerzo. Piensa que tras el postre podrás refugiarte en la barra libre.

Y ya verás como la cosa cambia.

Y la última, pero no por ello menos apropiada…

  • “A mí las bodas es que no me gustan”

Y a mí no me gustan las fiestas de cumpleaños infantiles de los bebés de mis amigas y acudo a ellas. Otra cosa es que yo no organice una para mí. Entiendo que puede que no estés de acuerdo con todo lo que implica una boda. Como os decía antes, yo no soy partidaria de muchos detalles, en mi opinión machistas, en el tema enlaces. Sin embargo, respeto que la gente se case, sea por el motivo que sea. De la misma manera, no me gustan los niños (cosa que mis amigas ya saben) y no se lo repito cada vez que alguna me anuncia su embarazo.

En definitiva, vive, sé feliz y deja casarse a la gente en paz y armonía.

Y, además: ideas para invitadas…

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