Moda
Hay diseñadores que pasan por una casa de moda dejando algunas colecciones memorables y otros que consiguen algo mucho más difícil: transformar su identidad hasta el punto de que resulta imposible imaginarla sin ellos. Anthony Vaccarello pertenece a los segundos. Durante diez años, el creador belga ha construido un universo estético tan reconocible que bastaba una americana de hombros rotundos, un vestido transparente, una falda lápiz o una silueta negra recortada contra la Torre Eiffel para saber que estábamos ante Saint Laurent. Una manera de entender la elegancia en la que la sensualidad nunca estuvo reñida con el poder y donde el glamour se convirtió en una actitud mucho más que en una cuestión de vestuario.
Por eso su despedida, anunciada este 9 de octubre de 2026, supone bastante más que otro movimiento dentro del vertiginoso baile de directores creativos que lleva tiempo sacudiendo la industria del lujo. Anthony Vaccarello abandona Saint Laurent después de una década al frente de la maison, cerrando uno de los capítulos más coherentes, influyentes y visualmente reconocibles de su historia reciente.
Y lo hace apenas unos días después de presentar en París su colección Primavera-Verano 2027, un desfile que ahora adquiere una dimensión completamente diferente. Porque lo que entonces parecía una nueva demostración de su particular visión del universo Saint Laurent se ha convertido, inesperadamente, en su despedida.
El diseñador belga se despide de la dirección creativa de Saint Laurent después de una década en la que reinventó los códigos de Yves Saint Laurent, convirtió sus desfiles en acontecimientos inolvidables y construyó una nueva imagen de la mujer poderosa, sofisticada y absolutamente libre.
De suceder a Hedi Slimane a construir un Saint Laurent completamente propio
Cuando Anthony Vaccarello asumió la dirección creativa de Saint Laurent en 2016, el desafío era considerable. Su antecesor, Hedi Slimane, había transformado profundamente la identidad de la firma, acercándola a una nueva generación mediante una estética rockera, juvenil y provocadora que consiguió convertirse en un auténtico fenómeno dentro y fuera de las pasarelas.
Llegar después de una figura con una personalidad creativa tan marcada nunca es sencillo, especialmente cuando hablamos de una casa con el peso histórico de Saint Laurent. Sin embargo, Vaccarello encontró pronto su propio camino, recuperando algunos de los códigos más emblemáticos de Yves Saint Laurent y reinterpretándolos desde una mirada contemporánea, sensual y profundamente parisina.
El esmoquin femenino, las transparencias, las cinturas marcadas, los vestidos de noche, el cuero y las siluetas arquitectónicas comenzaron a formar parte de un lenguaje en el que convivían la sofisticación más clásica y una provocación perfectamente calculada.

Su mujer Saint Laurent no necesitaba llamar la atención para hacerse notar. Era segura de sí misma, elegante, independiente y consciente de su propia sensualidad. Podía llevar una chaqueta masculina sobre la piel desnuda, un vestido de encaje transparente o una falda lápiz con una blusa impecable sin perder nunca esa sensación de autoridad que ha acompañado a las mujeres más icónicas de la maison.
Y quizá ahí estuvo uno de sus grandes aciertos: entender que el legado de Yves Saint Laurent no consistía únicamente en recuperar prendas históricas, sino en mantener viva aquella idea revolucionaria de que la moda podía convertirse en una herramienta de libertad femenina.
La década en la que Saint Laurent convirtió París en su escenario más espectacular
Si algo recordaremos de la etapa de Anthony Vaccarello serán también sus desfiles. Durante estos diez años, el diseñador convirtió las presentaciones de Saint Laurent en auténticos acontecimientos visuales, especialmente aquellas celebradas bajo la mirada de la Torre Eiffel, donde la arquitectura parisina, la iluminación, la música y las modelos parecían formar parte de una misma película.
La pasarela dejó de ser simplemente un lugar donde mostrar ropa para transformarse en una prolongación de la identidad de la firma. En ocasiones, las escenografías eran monumentales; en otras, bastaba una atmósfera cuidadosamente construida para que todo pareciera envuelto en ese misterio nocturno y cinematográfico que Vaccarello dominaba como pocos.
Pero lo más interesante es que, mientras los escenarios podían resultar espectaculares, su lenguaje creativo se fue haciendo cada vez más preciso. Las colecciones exploraban una y otra vez las proporciones, los volúmenes, las transparencias, la sastrería y el poder de determinados colores, demostrando que una casa de moda no necesita cambiar completamente de identidad cada temporada para continuar siendo relevante.
Vaccarello apostó por la coherencia en una industria obsesionada con la novedad constante. Y consiguió que esa coherencia se convirtiera en una de sus mayores fortalezas.

Las mujeres de Anthony Vaccarello: de Charlotte Gainsbourg a Rosé
El universo Saint Laurent de Vaccarello tampoco puede entenderse sin las mujeres que lo han acompañado. Charlotte Gainsbourg se convirtió en una de las grandes musas de esta etapa, encarnando esa elegancia francesa aparentemente despreocupada que parece no necesitar esfuerzo alguno. A su lado, nombres como Zoë Kravitz, Hailey Bieber, Rosé o Demi Moore han contribuido a trasladar el lenguaje de la maison desde las pasarelas hasta las alfombras rojas, los eventos internacionales y las redes sociales.
Cada una representa una personalidad diferente, pero todas comparten algo que Vaccarello supo identificar y potenciar: una forma de entender la moda desde la seguridad personal, la individualidad y una sensualidad que nunca parece necesitar permiso.
Porque su visión de Saint Laurent no consistía únicamente en diseñar vestidos que favorecieran a las mujeres. Se trataba de crear prendas que transmitieran una actitud. Y esa actitud terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad más poderosas de la firma.

El último desfile de Anthony Vaccarello: una despedida bañada en oro
Hay algo inevitablemente cinematográfico en volver ahora al desfile Primavera-Verano 2027 que Saint Laurent presentó durante la Semana de la Moda de París, el pasado 29 de septiembre.
En aquel momento nadie sabía oficialmente que estábamos asistiendo al último capítulo de Anthony Vaccarello al frente de la maison. Sin embargo, visto con perspectiva, resulta difícil no encontrar cierta emoción en una colección que volvía a explorar el glamour, el brillo y la sofisticación a través de una estética profundamente reconocible.
Las tonalidades doradas, las siluetas impecables y esa manera de transformar la elegancia nocturna en una declaración de estilo parecían condensar muchas de las obsesiones creativas que han acompañado al diseñador durante estos años.
En las notas de la colección aparecía además una reflexión sobre lo efímero del brillo y las huellas que permanecen después de que este desaparezca. Una idea que hoy resulta especialmente evocadora, aunque no necesariamente deba interpretarse como un anuncio anticipado de su marcha.
Porque eso es precisamente lo que ocurre cuando termina una etapa creativa importante: las prendas dejan de pertenecer únicamente a una temporada y empiezan a formar parte de una historia mucho mayor.
¿Qué supone su marcha para el futuro de Saint Laurent?
La salida de Vaccarello llega en un momento de transformación para la industria del lujo, que durante los últimos años ha vivido una sucesión de cambios creativos, nombramientos inesperados y nuevas estrategias destinadas a conectar con consumidores cada vez más exigentes.
En el caso de Saint Laurent, el desafío será especialmente importante. Durante una década, la maison ha mantenido una identidad estética muy definida, algo cada vez menos habitual en un sector donde las tendencias se suceden a una velocidad vertiginosa. Vaccarello no solo consolidó una imagen reconocible, sino que también acompañó una etapa de importante crecimiento comercial, en la que Saint Laurent llegó a situarse entre las firmas más relevantes del grupo Kering.
Su sucesor tendrá ahora la difícil tarea de encontrar una nueva dirección sin perder aquello que hace reconocible a la casa.
Por el momento, Saint Laurent no ha anunciado oficialmente quién ocupará la dirección creativa, aunque la noticia de la despedida ya ha puesto en marcha las especulaciones sobre posibles candidatos. Entre los nombres mencionados por la prensa especializada aparece el de Chemena Kamali, actual directora creativa de Chloé, aunque no existe confirmación de que vaya a asumir el puesto.

La incógnita resulta especialmente interesante porque cualquier nuevo nombramiento podría modificar profundamente el lenguaje visual de la firma. ¿Continuará Saint Laurent explorando esa sensualidad sofisticada y arquitectónica que ha definido la última década? ¿O asistiremos a una nueva reinterpretación de los códigos de Yves Saint Laurent?
Habrá que esperar para descubrirlo.
*Imágenes: Instagram