Hay días en los que nuestro cuerpo nos recuerda absolutamente todo lo que hicimos el anterior. Esa clase de mañana después de una sesión intensa de gimnasio en la que bajar unas escaleras se convierte en una negociación con nuestros cuádriceps, levantarnos de la silla requiere cierta estrategia y descubrimos músculos cuya existencia habíamos olvidado.

Hasta ahora, nuestro pequeño ritual de recuperación podía incluir estiramientos, descanso, una ducha caliente, masaje, hidratación y, para las más disciplinadas, una sesión de foam roller. Pero hay un nuevo invitado entrando silenciosamente en ese universo del bienestar: la luz.

Durante años nos acostumbramos a verla sobre el rostro. Las máscaras LED pasaron de parecer un accesorio propio de una película de ciencia ficción a convertirse en uno de los dispositivos más reconocibles del nuevo skincare tecnológico. Primero aprendimos qué significaban sus diferentes colores; después incorporamos términos como luz roja, azul o infrarrojo cercano a nuestro vocabulario beauty.

Ahora la tecnología está bajando del rostro al resto del cuerpo. Cuello, escote, brazos, espalda, abdomen y piernas comienzan a formar parte de una nueva concepción del bodycare en la que ya no aplicamos simplemente una crema después de la ducha. Y los paneles LED, capaces de iluminar superficies considerablemente mayores, abren una posibilidad especialmente interesante: utilizar la fotobiomodulación como parte de nuestros rituales corporales y explorar lo que la investigación está descubriendo sobre la luz roja y el infrarrojo cercano alrededor del ejercicio y la recuperación muscular.

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¿Qué tiene de especial la luz roja?

No estamos hablando de una bombilla teñida de rojo. La fotobiomodulación utiliza determinadas longitudes de onda de luz roja y del infrarrojo cercano para desencadenar respuestas biológicas en los tejidos. Y es precisamente ahí donde la investigación deportiva lleva años intentando descubrir hasta dónde puede llegar.

Una revisión y metaanálisis de 2024 que reunió 34 ensayos clínicos aleatorizados encontró que la fotobiomodulación aplicada antes del ejercicio se asociaba con una mejora modesta de la resistencia muscular y de la recuperación de fuerza, además de cambios favorables en creatina quinasa, uno de los marcadores utilizados para estudiar daño muscular. Curiosamente, los resultados variaron dependiendo del nivel de actividad física de los participantes.

Otro metaanálisis de 21 ensayos se centró específicamente en la aplicación de infrarrojo cercano antes del ejercicio sobre la musculatura de las extremidades inferiores.  Esto explica por qué la luz roja y, especialmente, el infrarrojo cercano han empezado a salir del territorio puramente estético para aparecer en conversaciones sobre deporte, bienestar y recuperación.

Pero hay un matiz fundamental: más luz no equivale automáticamente a más recuperación. Longitud de onda, potencia, dosis, duración, distancia y momento de aplicación cambian considerablemente entre investigaciones. Además, una revisión publicada en 2025 sobre fotobiomodulación de cuerpo entero encontró únicamente cinco estudios con 105 participantes físicamente activos y ninguno observó beneficios sobre biomarcadores de fatiga ni rendimiento deportivo, aunque dos encontraron mejoras en parámetros relacionados con el sueño.

La ciencia, por tanto, resulta bastante más interesante que cualquier promesa milagrosa: hay señales prometedoras en determinados protocolos localizados, pero todavía queda mucho por descubrir.

La fototerapia abandona definitivamente los límites del rostro. La luz roja y el infrarrojo cercano se investigan por su posible papel en la función y recuperación muscular, mientras los nuevos paneles LED permiten incorporar la tecnología a zonas como espalda, piernas, brazos o abdomen. Probamos las posibilidades de esta nueva generación de bodycare tecnológico con FAQ™ Dual LED Panel de FOREO como objeto de deseo.

Del ‘skincare’ al ‘bodycare’: aquí entra FAQ™ Dual LED Panel

Y precisamente el formato es una de las razones por las que FAQ™ Dual LED Panel de FOREO llama tanto la atención. En lugar de colocarnos una máscara sobre el rostro, nos encontramos ante un gran panel que funciona sin entrar en contacto con la piel y permite dirigir la luz hacia áreas corporales más extensas. Podemos situarnos frente a él para trabajar rostro y escote, colocarlo frente a las piernas después de entrenar o dirigirlo hacia espalda, brazos o abdomen.

FOREO incorpora 512 LED y cinco longitudes de onda diferentes: azul a 420 nm, ámbar a 570 nm, rojo a 650 nm, infrarrojo cercano a 850 nm e infrarrojo cercano profundo a 1064 nm. La compañía atribuye a las tres últimas beneficios cosméticos relacionados con producción de colágeno, reparación celular y rejuvenecimiento de la piel.

Y aquí conviene hacer una distinción: esas son las declaraciones de FOREO para su dispositivo y sus usos sobre la piel. Los estudios sobre rendimiento o recuperación muscular utilizan protocolos de fotobiomodulación específicos y no permiten concluir automáticamente que cualquier panel doméstico produzca los mismos resultados deportivos.

Dicho eso, la posibilidad de reunir rojo, NIR y NIR profundo dentro de un dispositivo pensado para trabajar grandes superficies corporales es precisamente lo que hace que este panel resulte mucho más versátil que la clásica máscara LED.

Un pequeño sol tecnológico en casa

El diseño tiene también algo fascinante. FOREO ha desarrollado unas lentes patentadas inspiradas en las facetas de un diamante. En lugar de proyectar cada haz únicamente en una dirección, las lentes dispersan la luz en múltiples ángulos buscando aumentar la cobertura. El dispositivo alcanza una intensidad declarada por la marca de hasta 200 mW/cm² y permite combinar hasta tres colores LED simultáneamente.

Eso significa que nuestra sesión no tiene por qué limitarse a un único objetivo beauty. Podemos utilizar la luz roja dentro de una rutina destinada a cuidar la apariencia de la piel; combinar diferentes longitudes de onda según las posibilidades ofrecidas por el dispositivo; o convertir esos minutos delante del panel en un nuevo ritual corporal después de una jornada larga.

Y quizá ese último punto sea tan importante como cualquier cifra. Porque durante mucho tiempo cuidamos el cuerpo casi exclusivamente cuando algo dolía. La nueva cultura del bienestar propone algo diferente: reservar pequeños momentos para recuperarnos antes de llegar al agotamiento.

Cómo convertirlo en tu nuevo ritual postentrenamiento

Aquí la tentación sería pensar: «Acabo de entrenar muchísimo, así que me pondré delante de la luz el doble de tiempo». Error. Con la fototerapia, la constancia y el protocolo importan más que improvisar sesiones eternas. El manual de FAQ™ Dual LED Panel recomienda utilizarlo entre 5 y 15 minutos, de tres a cinco veces por semana, manteniendo una distancia de entre 30 centímetros y un metro de la zona que queremos tratar. Nunca debe colocarse directamente sobre la piel.

Ese tiempo resulta sorprendentemente fácil de incorporar a nuestra rutina. Podemos colocarlo frente a las piernas mientras terminamos de revisar mensajes después del gimnasio, dedicar la sesión a espalda y hombros después de una jornada interminable frente al ordenador o convertirlo en parte del ritual de domingo junto a nuestros estiramientos.

FAQ ofrece además tratamientos preprogramados desde su aplicación y la posibilidad de seleccionar diferentes luces e intensidades. La clave está en seguir el protocolo del dispositivo, no inventar una «dosis deportiva» basándonos en estudios realizados con otros equipos.

Cinco claves para sacarle realmente partido

Piensa en constancia, no en intensidad

Cinco o diez minutos integrados de manera regular en nuestra semana tienen mucho más sentido que sacar el panel una vez al mes y esperar una transformación inmediata.

Aprovechar aquello que diferencia un panel de una máscara: la superficie

Piernas después de entrenar, espalda y hombros tras horas frente al ordenador, brazos, abdomen, cuello y escote… Podemos ir rotando las zonas dependiendo de nuestro objetivo y nuestra rutina.

Utilizarlo sobre la piel limpia y respetar siempre la distancia recomendada

FOREO indica además realizar antes del primer uso una prueba de sensibilidad colocando el antebrazo aproximadamente a 30 centímetros durante tres minutos y comprobar posteriormente la reacción de la piel.

No olvidar algo muy poco glamuroso pero fundamental: las gafas protectoras 

FOREO indica utilizarlas durante la sesión y no mirar directamente a los LED cuando el panel está encendido.

No pedirle a la luz aquello que corresponde a nuestros hábitos

Un panel LED no sustituye dormir suficientemente, alimentarnos bien, hidratarnos, respetar los descansos entre entrenamientos ni consultar a un profesional cuando existe dolor persistente o una lesión. Puede incorporarse al ritual; no debería convertirse en una excusa para ignorar todo lo demás.

Y un extra: hay momentos en los que la luz LED no es para ti

Aunque el ritual resulte aparentemente inocente, seguimos hablando de un dispositivo que emite luz a una intensidad determinada. FOREO recomienda realizar la prueba de fotosensibilidad antes del primer tratamiento y recoge varias contraindicaciones y precauciones. Entre otras, aconseja no utilizar el panel sobre determinadas enfermedades o lesiones activas de la piel y consultar previamente con un médico en diferentes circunstancias médicas; también establece precauciones tras procedimientos como láser, peelings, rellenos, bótox o cirugía estética.

Y, por supuesto, dolor muscular intenso, persistente o asociado a una lesión no debería tratarse simplemente encendiendo un panel en casa. Ahí toca parar y consultar al profesional adecuado.

¿Por qué invertir en un panel y no en otra máscara LED?

Porque si ya hemos decidido entrar en el universo de la fototerapia doméstica, quizá tenga más sentido elegir un dispositivo que no termine su recorrido en la mandíbula. El FAQ™ Dual LED Panel puede utilizarse tanto en rostro como en cuerpo, ofrece cinco longitudes de onda y permite combinar hasta tres luces simultáneamente. Eso lo convierte en una propuesta especialmente interesante para quien quiere llevar el concepto de skincare hacia una rutina corporal mucho más amplia.

No es únicamente una cuestión de músculos. Es poder trabajar la apariencia de la piel del escote, brazos o piernas; incorporar rojo e infrarrojo cercano a nuestra rutina; utilizar el azul cuando el objetivo sean imperfecciones —respetando las precauciones específicas de esta longitud de onda— o recurrir al ámbar cuando buscamos calmar visualmente una piel estresada.

Es decir, un mismo dispositivo para diferentes momentos de nuestra vida beauty y wellness.

Y ahí está probablemente la verdadera evolución. Durante años dedicamos diez pasos al rostro mientras el resto del cuerpo se conformaba con una hidratante aplicada apresuradamente después de la ducha. Ahora el bodycare está viviendo su particular revolución tecnológica: dispositivos de masaje, frío y calor, microcorrientes y paneles de luz empiezan a convertir el cuidado corporal en un ritual mucho más sofisticado.

La luz roja y el infrarrojo cercano añaden ahora una nueva conversación: la de aquello que la fotobiomodulación podría aportar alrededor del ejercicio y la recuperación, un terreno prometedor pero en el que la ciencia todavía está definiendo qué protocolos funcionan mejor y para quién.

Quizá por eso el FAQ™ Dual LED Panel resulte tan interesante. No necesitamos convertir nuestro dormitorio en una clínica ni esperar que quince minutos de luz compensen una semana sin dormir. Podemos hacer algo bastante más sensato (y mucho más lifestyle): bajar las luces, colocar el panel frente a las piernas, ponernos las gafas, elegir nuestra playlist favorita y regalarnos unos minutos en los que no tengamos que hacer absolutamente nada.

FAQ™ Dual LED Panel de FOREO  ahora tiene un precio de 949 euros

A veces la recuperación empieza precisamente así: dejando que el cuerpo tenga un poco de tiempo para sí mismo.

*Imágenes: cortesía