Moda
Hay algo que siempre me ha fascinado de un buen alisado: su capacidad para transformar por completo un look. Da igual que lleve unos vaqueros con una camiseta blanca, un traje masculino o ese vestido especial que he reservado para una cena. Cuando el pelo está bonito, brillante, suave y perfectamente peinado, todo parece funcionar mejor. Y aunque me encantan las ondas naturales y las melenas con movimiento, reconozco que hay días en los que lo único que me apetece es conseguir ese liso impecable que parece recién salido de la peluquería.
El problema es que durante años hemos asociado ese resultado a temperaturas altísimas, demasiadas pasadas con la plancha y una batalla interminable contra el encrespamiento. Y si algo he aprendido prestando atención a las novedades del universo capilar es que un cabello bonito no debería ser el resultado de someterlo constantemente a un calor innecesario.
Por eso me ha llamado especialmente la atención el último lanzamiento de EOLUX, una firma que acaba de ampliar su universo de herramientas con NanoTech Pro, su primera plancha profesional, desarrollada bajo una filosofía que me parece especialmente interesante: Hair Wellness Engineering. O, dicho de una manera mucho más sencilla, utilizar la tecnología para conseguir el peinado que queremos sin perder de vista el cuidado de la fibra capilar.

La propuesta combina tres innovaciones que trabajan conjuntamente: placas con nanotecnología, tecnología iónica y un sistema de regulación precisa de la temperatura. Tres características que, sobre el papel, responden a algunas de las cuestiones que más me preocupan cuando utilizo herramientas térmicas: el encrespamiento, la fricción y la necesidad de repetir una y otra vez la misma pasada.
La nueva generación de planchas ya no quiere ganar la batalla a base de calor
Durante mucho tiempo parecía que cuanto más caliente estaba una plancha, mejor sería el resultado. Ahora sabemos que la realidad es bastante más compleja y que el exceso de temperatura puede comprometer la integridad de la fibra capilar, especialmente cuando el cabello está sensibilizado, teñido o sometido a tratamientos químicos.
Una de las primeras cosas que me fijo al elegir una herramienta de alisado es precisamente si permite controlar el calor. No todos los cabellos necesitan la misma temperatura y tampoco todas las zonas de nuestra melena responden de idéntica manera.
EOLUX NanoTech Pro permite regular la temperatura entre 130 y 230 °C, una amplitud que ofrece margen para adaptar el peinado a diferentes tipos de cabello y acabados.
Y aquí viene uno de mis consejos imprescindibles: nunca empezaría directamente por la temperatura máxima. Prefiero trabajar con el nivel más bajo que consiga alisar correctamente mi cabello y aumentarlo solo cuando sea realmente necesario, siempre dentro de un rango adecuado para su estado.
Si tienes el pelo fino, decolorado o especialmente frágil, merece la pena extremar la precaución. Y aunque una herramienta permita alcanzar los 230 °C, eso no significa que debamos utilizar esa temperatura ni que resulte apropiada para todas las melenas.
Porque conseguir un buen alisado no consiste en demostrar cuánto calor puede soportar nuestro pelo.

Con nanotecnología, tecnología iónica y temperatura regulable, la primera plancha profesional de EOLUX llega dispuesta a cambiar nuestra forma de alisarnos el pelo.
Nanotecnología y menos fricción: el detalle que puede cambiarlo todo
La segunda característica que me resulta especialmente interesante está en sus placas. NanoTech Pro incorpora unas superficies enriquecidas con nanopartículas y minerales, diseñadas para distribuir el calor de manera uniforme y facilitar el deslizamiento del cabello. Según EOLUX, esta tecnología busca reducir la fricción, ayudar a conservar la hidratación natural y favorecer un acabado más suave.
Y cualquiera que utilice una plancha con frecuencia sabe lo importante que resulta ese deslizamiento. No hay nada más incómodo que notar cómo una herramienta se engancha en mitad del mechón, obliga a detener el movimiento o genera tirones innecesarios. Además de dificultar el peinado, esa fricción puede contribuir al desgaste mecánico del cabello.
La intención de EOLUX es que las placas acompañen el movimiento de la fibra capilar de una forma más fluida, sin necesidad de insistir excesivamente sobre una misma zona. A esto se suma la tecnología iónica, que libera iones negativos para ayudar a controlar el encrespamiento y conseguir un acabado visualmente más pulido y brillante.
Una combinación especialmente atractiva cuando llega el otoño y comenzamos a enfrentarnos a esos días en los que la humedad parece empeñada en deshacer nuestro peinado apenas hemos salido de casa.
Mi primer truco para un alisado bonito: preparar el cabello antes de encender la plancha
Hay algo que tengo clarísimo: un buen alisado empieza mucho antes de que las placas entren en contacto con el pelo. Por eso, antes de utilizar cualquier herramienta térmica, prestaría especial atención al lavado, al acondicionamiento y, sobre todo, al secado.
Me gusta pensar en el cabello como si fuera la piel antes del maquillaje. Cuanto mejor preparada esté la base, más fácil será conseguir un acabado bonito sin necesidad de utilizar demasiados productos o herramientas.
Después de lavar el pelo con un champú adecuado a sus necesidades, aplicaría un acondicionador que facilite el desenredado y ayude a mantener la suavidad. A continuación, retiraría el exceso de agua con una toalla de microfibra, evitando frotar con fuerza para no favorecer la rotura y el encrespamiento.
Y aquí viene una regla que considero fundamental: nunca utilizar una plancha convencional sobre el cabello mojado o húmedo, salvo que el fabricante indique expresamente que está diseñada para ello.
En el caso de NanoTech Pro, la información de lanzamiento no describe una función específica para trabajar sobre cabello húmedo, así que la utilizaría únicamente cuando la melena estuviera completamente seca.
Antes, por supuesto, aplicaría un protector térmico adecuado y respetaría sus instrucciones. Es un gesto sencillo que puede marcar una diferencia importante cuando utilizamos calor con frecuencia.

El secreto está en dividir la melena en pequeños mechones
Otro error bastante habitual cuando tenemos prisa es intentar alisar demasiado cabello de una sola vez. Lo entiendo perfectamente, y es que hay mañanas en las que vamos mirando el reloj mientras intentamos terminar de peinarnos, pero coger mechones demasiado gruesos suele ser contraproducente.
Mi consejo es dividir la melena en secciones y trabajar con mechones de un grosor que permita que las placas entren en contacto con el cabello de manera uniforme. Comenzaría por las capas inferiores, sujetando el resto con pinzas, y avanzaría poco a poco hacia la parte superior.
Antes de cada pasada, desenredaría suavemente el mechón con un peine adecuado. Después, deslizaría la plancha desde una distancia prudente del cuero cabelludo hasta las puntas, manteniendo un movimiento continuo y sin detenerla en un punto.
Aquí es donde las placas de NanoTech Pro, concebidas para ofrecer una distribución homogénea del calor y un deslizamiento más suave, resultan especialmente interesantes.
Mi objetivo sería conseguir el resultado con el menor número posible de pasadas, evitando insistir una y otra vez sobre las mismas zonas. Porque un alisado bien ejecutado debería ahorrarnos tiempo, no obligarnos a pasar veinte minutos peleándonos con cada mechón.
Cómo conseguir unas puntas bonitas y evitar el efecto tabla
Reconozco que hay algo que me gusta incluso más que una melena perfectamente lisa: un alisado con movimiento. Ese acabado en el que el cabello cae suave, las raíces conservan cierta naturalidad y las puntas tienen una ligera curva que hace que todo parezca mucho menos rígido.
Para conseguirlo, no mantendría la plancha completamente recta durante todo el recorrido. Al acercarme a las puntas, realizaría un pequeño giro de muñeca hacia dentro o hacia fuera, dependiendo del efecto que busque, sin detener el movimiento. Es un gesto muy sencillo que puede ayudar a crear una caída más natural.
Si quiero un look más pulido, trabajaría los mechones que enmarcan el rostro con especial atención, procurando que acompañen la forma del corte. Y si ese día me apetece algo más desenfadado, dejaría que las puntas conservaran un movimiento suave en lugar de buscar un liso absolutamente geométrico.
Porque el cabello perfectamente peinado no tiene por qué parecer inmóvil.

El truco para que el liso dure más tiempo
Una de las cosas que más me interesa cuando invierto tiempo en peinarme es que el resultado sobreviva a algo más que el trayecto desde el baño hasta la puerta de casa.
Y para eso hay un detalle que a menudo pasamos por alto: dejar que el cabello se enfríe antes de manipularlo demasiado.
Después de terminar cada sección, procuraría no tocar continuamente los mechones ni recoger el pelo inmediatamente. Darle tiempo para perder el calor ayuda a que el acabado se asiente antes de comenzar a moverlo, cepillarlo o colocarlo detrás de las orejas.
También evitaría aplicar demasiado producto de acabado. Cuando buscamos brillo, a veces cometemos el error de añadir sérums y aceites en exceso, consiguiendo justamente lo contrario: una melena que pierde movimiento y parece más pesada.
Prefiero utilizar una pequeña cantidad de sérum ligero, especialmente en medios y puntas, siempre después de terminar el alisado y cuando el producto esté indicado para ese uso.
Y si el cabello tiene tendencia al encrespamiento, elegiría un producto de acabado antihumedad que no aporte rigidez. La idea es que el pelo siga pareciendo pelo: suave, flexible y con movimiento.
No todos los días necesitan un alisado completo
Otro consejo que me parece importante tiene que ver con la frecuencia. A veces nos acostumbramos tanto a utilizar la plancha que terminamos recurriendo a ella automáticamente cada mañana, incluso cuando nuestro cabello apenas necesita unos pequeños retoques.
Pero reducir la exposición térmica acumulada también forma parte de una rutina capilar inteligente. Por eso, si el alisado del día anterior continúa en buenas condiciones, intentaría conservarlo utilizando un cepillo adecuado, evitando la humedad excesiva y protegiendo el cabello durante la noche.
Una funda de almohada de seda o satén puede ayudar a disminuir la fricción mientras dormimos, y recoger la melena de forma suave, sin ejercer demasiada tensión, puede facilitar que amanezca menos enredada.
Si necesito retocar alguna zona, trabajaría únicamente los mechones que lo requieran, en lugar de volver a planchar toda la cabeza. Son pequeños hábitos que, con el tiempo, pueden ayudarnos a reducir el desgaste de la fibra capilar.
NanoTech Pro: cuando la tecnología se pone al servicio del cabello
Lo que más me interesa de esta nueva plancha es la filosofía que hay detrás de su desarrollo.
EOLUX ha querido trasladar a su primera herramienta de alisado el concepto de Hair Wellness Engineering, una manera de entender la innovación capilar en la que el rendimiento y el cuidado dejan de plantearse como objetivos incompatibles.
La combinación de control preciso de temperatura, nanotecnología y tecnología iónica busca precisamente eso: facilitar el peinado mientras se limita la fricción y se trabaja con un calor más ajustado a las necesidades de cada cabello.
NanoTech Pro llega además en dos versiones: una estándar y otra que incorpora un neceser prémium con acabado efecto piel y una alfombrilla resistente al calor, dos accesorios especialmente prácticos para guardar y transportar la herramienta.
La plancha está disponible en color bronze y color pearl a través de la web oficial de EOLUX y sus distribuidores autorizados. El precio de NanoTech Pro es de 195 euros y la versión con neceser térmico es de 259 euros.
*Imágenes: cortesía

