{"id":108022,"date":"2022-03-16T10:52:02","date_gmt":"2022-03-16T15:52:02","guid":{"rendered":"https:\/\/graziamagazine.com\/mx\/?post_type=articles&#038;p=108022"},"modified":"2022-03-17T21:38:39","modified_gmt":"2022-03-18T02:38:39","slug":"mujeres-de-ucrania-sin-regreso-a-casa","status":"publish","type":"articles","link":"https:\/\/graziamagazine.com\/mx\/articles\/mujeres-de-ucrania-sin-regreso-a-casa\/","title":{"rendered":"Mujeres de Ucrania: Sin regreso a casa"},"content":{"rendered":"<p>Por Katerina Sergatskova.<\/p>\n<p>El 24 de febrero al alba el ej\u00e9rcito ruso empez\u00f3 a bombardear mi ciudad, Kiev. Eran las 4 a.m. cuando el sonido de misiles que ca\u00edan del cielo interfiri\u00f3 con mi sue\u00f1o: una primera explosi\u00f3n, una segunda, despu\u00e9s otra y otra m\u00e1s. No se puede confundir este sonido con ninguna otra cosa. En ese momento, un amigo de Nueva York le marc\u00f3 a mi esposo y de inmediato entend\u00ed por qu\u00e9: la guerra hab\u00eda llegado a Kiev.<\/p>\n<p>Durante varios meses, los ucranianos hab\u00edamos vivido en tensi\u00f3n: desde el oto\u00f1o pasado, las agencias de inteligencia occidental hab\u00edan reportado que Rusia se preparaba para atacar a Ucrania. Ten\u00edamos frente a nosotros varios escenarios posibles sobre c\u00f3mo se desarrollar\u00eda la situaci\u00f3n y nadie sab\u00eda cu\u00e1l ser\u00eda el elegido por el presidente ruso Vladimir Putin. La mayor parte del mundo no cre\u00eda que \u00e9l lo har\u00eda. Pero Putin eligi\u00f3 el peor escenario: decidi\u00f3 atacar a toda Ucrania.<\/p>\n<p>El problema inici\u00f3 en 2013 cuando el presidente de Ucrania de aquel entonces, Viktor Yanukovych, se rehus\u00f3 a firmar un acuerdo para la integraci\u00f3n europea de Ucrania, prefiriendo una alianza pol\u00edtica con Rusia. En Kiev, miles de personas se dieron cita en la plaza principal de la ciudad para protestar por dicha decisi\u00f3n. Las autoridades emplearon una violencia brutal contra los manifestantes: m\u00e1s de 100 personas murieron y el presidente huy\u00f3 a Rusia. Despu\u00e9s de esto el ej\u00e9rcito ruso entr\u00f3 al territorio de la pen\u00ednsula de Crimea, montaron un referendo falso para unirse a Rusia y finalmente anexaron Crimea.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las protestas pro rusas dieron inicio en la regi\u00f3n oriental ucraniana de Donb\u00e1s. Con el apoyo de pol\u00edticos rusos, los separatistas locales proclamaron las \u201crep\u00fablicas del pueblo\u201d y este fue el inicio de la ocupaci\u00f3n y del conflicto militar. Dej\u00e9 la que hab\u00eda sido una vida feliz y tranquila con mis padres en Crimea y me fui a reportar desde la zona de guerra en Donb\u00e1s por meses, antes de dar a luz a mi primer hijo y mudarme a Kiev con mi esposo, que tambi\u00e9n es periodista.<\/p>\n<p>Ver esa violencia ahora en Kiev, ver tus calles y barrios destruidos por la guerra, hace que te sientas paralizado. Despu\u00e9s de que empez\u00f3 la invasi\u00f3n, mi familia estuvo encerrada cinco d\u00edas, s\u00f3lo dej\u00e1bamos la casa para comprar comida. Mi esposo y yo nos pasamos los d\u00edas trabajando desde casa, recolectando evidencia de la guerra y coordinando periodistas. Mientras tanto, la pelea rug\u00eda justo fuera de nuestra ventana. En el segundo d\u00eda vi c\u00f3mo el ej\u00e9rcito ucraniano derrib\u00f3 un avi\u00f3n ruso. Fue aterrador. Para el quinto d\u00eda decidimos dejar Kiev e irnos a Lviv, una ciudad en Ucrania occidental en la que todav\u00eda es seguro salir de casa aun cuando nuestros d\u00edas siguen siendo interrumpidos por un coro de sirenas que se\u00f1alan el peligro inminente de las bombas. Tengo dos hijos, pero s\u00f3lo el mayor, de 6 a\u00f1os, entiende lo que est\u00e1 pasando. Le dijimos que esto era una guerra, que es algo enorme y que no sabemos cu\u00e1ndo podremos regresar a casa; llor\u00f3. No sabemos a d\u00f3nde nos iremos despu\u00e9s \u2013estamos tomando las cosas hora por hora, como mucha gente m\u00e1s.<\/p>\n<p>D\u00edas antes de que empezara la guerra, fui a comer con mi amiga Svetlana Musiy, de 34 a\u00f1os, quien trabaja como gerente en uno de los clubs nocturnos m\u00e1s populares de Kiev, el K41, en Podil. Ten\u00edan clientes que ven\u00edan de todos los rincones de Europa y a Kiev se le puso el apodo de \u201cla nueva Berl\u00edn\u201d. (Este mote ha tomado un significado ir\u00f3nico: una vez el ej\u00e9rcito ruso, parte de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, fue a liberar a la capital alemana de los Nazis; hoy, Putin pretende que est\u00e1 liberando a Ucrania del \u201cNazismo\u201d.) Durante la comida, Svetlana me dijo que hab\u00eda cancelado todos los conciertos del club por la amenaza de guerra y que el K41 estaba vac\u00edo y los empleados sent\u00edan p\u00e1nico.<\/p>\n<p>En cuanto escuch\u00f3 los sonidos de las bombas, Svetlana \u2013que vive en el centro de Kiev con su hermano adolescente y su hijo peque\u00f1o\u2013 empac\u00f3 y se subi\u00f3 a su auto para irse. \u201cLo que Rusia le ha hecho a nuestro pa\u00eds es impensable; esto no deber\u00eda estar sucediendo\u201d, me dijo por tel\u00e9fono desde un peque\u00f1o hotel en las monta\u00f1as que est\u00e1 recibiendo personas desplazadas del Este y centro de Ucrania. Ella est\u00e1 entre los cientos de miles de personas que han abandonado las ciudades ucranianas: algunos se han ido al Oeste del pa\u00eds, otros m\u00e1s a Polonia, Eslovaquia y Rumania \u2013pa\u00edses vecinos que est\u00e1n aceptando y dando asistencia a los refugiados. Pero muchos no se pueden ir.<\/p>\n<p>Liza German, de 33 a\u00f1os, es una curadora de arte y fundadora de la galer\u00eda Naked Room de Kiev. Est\u00e1 a punto de dar a luz. Su esposo, Yevgen Nikiforov, fot\u00f3grafo y creador de mosaicos, tuvo un accidente automovil\u00edstico en el que se rompi\u00f3 la pierna y ambos brazos, lo que le impide evacuar y hacerse cargo de su esposa y su futuro hijo. Sin embargo, Liza sigue tan optimista como siempre mientras hablamos por Messenger. \u201cSal\u00ed de casa a caminar. Quiero ir a la oficina de correos a recoger unos paquetes\u201d, me dice para despu\u00e9s aclararme: la oficina de correos a\u00fan funciona, por supuesto. \u201cEn nuestra zona, la gente todav\u00eda camina con calma por las calles y tenemos un refugio antibombas en la casa\u201d. Liza quer\u00eda mover las obras de arte de su galer\u00eda a un lugar m\u00e1s seguro pero le ha sido imposible por la constante amenaza de bombardeo. Ahora est\u00e1 pensando en establecer un fondo para ayudar a instituciones de arte independientes y a artistas. \u201cCuando acabe la guerra, el estado no va a tener dinero para la cultura\u201d, me explica.<\/p>\n<p>Pero nadie sabe cu\u00e1ndo terminar\u00e1. Natalya Gumenyuk, reportera de televisi\u00f3n de 38 a\u00f1os, acaba de regresar de Shchastya (que en ucraniano significa felicidad) una ciudad independiente en el Este controlada por Ucrania, en donde muchas personas de dinero ten\u00edan sus casas de vacaciones. \u201cEstuve en Shchastya en los \u00faltimos d\u00edas de calma\u201d, dice Natalya. \u201cDurante el tiempo que la ciudad estuvo bajo control ucraniano, se construy\u00f3 un centro de servicios moderno para los ciudadanos, un centro de vacunaci\u00f3n, incluso aparecieron algunos caf\u00e9s hipsters. La gente viv\u00eda en paz, pero ahora est\u00e1 claro que esa paz era una ilusi\u00f3n\u201d. Shchastya fue uno de los primeros objetivos rusos y ahora la ciudad est\u00e1 destruida.<\/p>\n<p>Mientras escribo esto hay una guerra de gran escala entre la Rusia de Putin y una Ucrania hermosa, europea, independiente y libre. La mayor parte de los pa\u00edses europeos han cerrado sus espacios a\u00e9reos a las aeronaves rusas y Occidente ha impuesto duras sanciones. El mundo est\u00e1 reaccionando ante uno de los peores cr\u00edmenes contra la humanidad en este siglo, as\u00ed que espero que tarde o temprano las personas puedan regresar a sus asuntos pac\u00edficos: nos volveremos a encontrar en los caf\u00e9s y viviremos una vida libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Katerina Sergatskova es directora en jefe del medio independiente <em>Zaborona<\/em> en Kiev.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-108034 size-large\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/mx\/wp-content\/uploads\/sites\/13\/2022\/03\/7f5e0e9f-5972-4c96-9fb2-e4751ec23361.jpg?w=683\" alt=\"\" width=\"683\" height=\"1024\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creditos:<\/p>\n<p>Por Katerina Sergatskova.<\/p>\n<p>Fotos: Pavlo Bishko.<\/p>\n<p>Agradecemos a Grazia UK.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"author":11636,"featured_media":108036,"template":"","format":"standard","categories":[114,10],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v18.5 (Yoast SEO v20.4) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Mujeres de Ucrania: Sin regreso a casa | Grazia M\u00e9xico y Latinoam\u00e9rica<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Por Katerina Sergatskova. 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