{"id":3178,"date":"2013-11-05T16:20:46","date_gmt":"2013-11-05T16:20:46","guid":{"rendered":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/?p=3178"},"modified":"2015-04-30T20:25:00","modified_gmt":"2015-04-30T18:25:00","slug":"el-dia-despues","status":"publish","type":"articles","link":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/el-dia-despues\/","title":{"rendered":"El d\u00eda despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Ligar no es el final de la historia. Ni encamarte para dejarte llevar por la pasi\u00f3n. Lo que determina si has triunfado en lo que al sexo se refiere es el d\u00eda siguiente. Ese momento que, como un lienzo descolorido, se lleva las espumas de la noche (y los vientos, y sus fuegos, y las meigas y sus duendes). <strong>El d\u00eda siguiente, que llega fr\u00edo y mortal, pr\u00f3ximo y despiadado,\u00a0<\/strong> con una luz que acaba con la magia de los cuerpos para iluminar la vida misma.<\/p>\n<p><strong>Si hay chicas que temen el d\u00eda siguiente, hay chicas a las que yo temo en el d\u00eda siguiente.<\/strong> Hay quien desaparece al d\u00eda siguientey tambi\u00e9n quien resulta, demasiadas veces, ser quien no era la v\u00edspera. He probado incluso a tener nostalgia de quien no conozco, para saber qu\u00e9 pasar\u00e1 cuando llegue el inevitable d\u00eda siguiente, sufriendo de un desamor hond\u00edsimo y l\u00edrico antes de enamorarnos o acaso desabotonarnos las camisas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3249 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues.jpg\" alt=\"52716_eldiadespues\" width=\"785\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues.jpg 785w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues-300x183.jpg 300w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues-695x425.jpg 695w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues-720x440.jpg 720w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues-626x383.jpg 626w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/52716_eldiadespues-360x220.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><\/p>\n<p>Es al d\u00eda siguiente cuando llega la confirmaci\u00f3n de las verdades urgentes. Las chicas son entonces ellas, y no solo porque se les pase la borrachera y emerja la criatura que hab\u00eda detr\u00e1s, sino porque en el amanecer de cada uno, en su sacrosanta interacci\u00f3n con el otro, se desnuda (de nuevo), esa persona con la que has pasado la noche.<\/p>\n<p><strong>Por c\u00f3mo despierten, por c\u00f3mo me abracen, si estiran la cama antes de irse o si quieren caf\u00e9 o besos para desayunar, podemos clasificar a una reciente compa\u00f1era de cama<\/strong> y gimnasia. En cada gesto del d\u00eda siguiente habita un misterio del alma, una condici\u00f3n sinf\u00f3nica del car\u00e1cter que se explicita en toda su potencia. Aqu\u00ed van diez misterios, diez sinfon\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>LA CAMA SIEMPRE HECHA<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Suelo ser yo el que se queda en la cama, porque la vida del periodista <em>freelance<\/em> (que es el paria de los periodistas y el periodista de entre los parias) no exige madrugar ni catapultarse hasta una oficina. Pero a veces uno madruga o, sencillamente, se tiene que ir antes. Entonces, si la cama es la nuestra, uno se va sin despertar a quien est\u00e9 all\u00ed (vamos a pensar que hay alguien, que no siempre, porque este art\u00edculo va de eso).<\/p>\n<p>Al volver, que puede ser por la tarde o el mes que viene, la casa ya estar\u00e1 vac\u00eda y la cama, inhabitada. <strong>Si la cama aparece hecha, estirada con mimo, rescadata del combate, habr\u00e1 que tomarlo como una se\u00f1al de peligro:<\/strong> que estiren las s\u00e1banas, que quieran poner orden en nuestro desorden elegido, que traten de ver rutina en donde no hay otra cosa que (maravilloso) caos,<strong> es una forma de cazarnos sin que nos demos cuenta.<\/strong> Y no, no nos gusta.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3238 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/tumblr_m9j41qVCOp1r984vs.gif\" alt=\"tumblr_m9j41qVCOp1r984vs\" width=\"500\" height=\"281\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>\u00bfUN CAF\u00c9?<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Si queda caf\u00e9, es un buen detalle hacer una cafetera y servirla en dos tazas y cortarlo con un pel\u00edn de leche. Pero hay quien no quiere caf\u00e9, ni t\u00e9, ni tila, ni nada. De estos despertares, con sus energ\u00edas y sus miradas sostenidas (que a veces claman respuesta, silencio o beso) se desprende una abulia o una fiscalizaci\u00f3n que son, de por s\u00ed, una manera de estar en el universo (o en mi apartamento). <strong>Quien nos rechaza un caf\u00e9 nos rechaza un poquito a nosotros mismos.<\/strong> Pero si el caf\u00e9 se recibe como un ritual m\u00e1gico que se disfruta como se disfrut\u00f3 en el catre, vamos descubriendo a quien \u00edbamos intuyendo y la vida nos regala un poco de confianza y dos de az\u00facar al m\u00e1s puro estilo Mary Poppins.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3243 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/amelie-cafe.gif\" alt=\"amelie+cafe\" width=\"451\" height=\"323\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>\u00bfD\u00d3NDE TIENES LAS TOALLAS?<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>La vida es un frenes\u00ed y la mayor\u00eda de los encuentros ser\u00e1n epid\u00e9rmicos y casuales y no habr\u00e1 tiempo para que repose nada. Lo normal, despu\u00e9s de juntarse, ser\u00eda el largarse a toda prisa, pudorosos de seguir vivos, pero <strong>hay quien no se mueve sin su ducha, sin su jab\u00f3n, sin su coqueter\u00eda b\u00e1sica.<\/strong> Hay incluso quien llena la ba\u00f1era de sales (si hubiese sales) y se encierra como una reina mora, haciendo del ba\u00f1o un spa por tiempo indefinido.<\/p>\n<p>Esta clase de chicas suelen preguntar por camisetas y camisas y piden toallas y secadores <strong>como si nuestras casas fuesen hoteles.<\/strong> Si alguien quiere ducharse, una de dos, o le hace mucha falta o <strong>quiere probar el ba\u00f1o donde planea dejar su maquinilla de depilarse<\/strong> y sus medias colgadas por mucho tiempo.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3239 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/ariel-bath-gif.gif\" alt=\"ariel-bath-gif\" width=\"500\" height=\"228\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Y SI TE HE VISTO&#8230;<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>No me acuerdo. Hay quien amanece antes del amanecer y, <strong>sin pedirte apellidos ni explicaciones, se va de tu cama y de tu vida.<\/strong> Paradojas de quien no pide nada y tampoco da mucho, son estos cruces de presencias los que ara\u00f1an el alma y nos dejan cojos por semanas o a\u00f1os, mitificando un calambrito sin despedida y con fantasma.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3236 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/giphy.gif\" alt=\"giphy\" width=\"500\" height=\"375\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>NO ME MIRES<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Hay a quien le regresa el pudor con el alba y, desnuda, se cubre de embozos y de excusas buscando su ropa interior, reconociendo como hura\u00f1o un cuerpo que hasta hace un rato corr\u00eda libre como una gacela. Es lo que tiene el sexo, que es un animal irracional.<\/p>\n<p>Por eso, al d\u00eda siguiente, si alguien se pone sus bragas bajo las s\u00e1banas como en una pel\u00edcula moralista e imposible, te est\u00e1 llamando extra\u00f1o a la cara y detr\u00e1s de cada beso <strong>guarda tragedias de timidez y mentira.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3242 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/anigif_enhanced-buzz-6911-1388079819-17.gif\" alt=\"anigif_enhanced-buzz-6911-1388079819-17\" width=\"525\" height=\"296\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>\u00ab\u00bfBESO, PICO O MORREO?<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>La consciencia, <strong>el sabernos vivos<\/strong> y d\u00f3nde estamos deber\u00eda ser, junto a Buxtehude, una de las cosas importantes de la vida. Muchas veces no nos damos ni cuenta. Por eso, en algunos d\u00edas siguientes, cuando lo l\u00f3gico ser\u00eda despedirnos profesionalmente, acaso con un desganado pico o un morreo lascivo, algunas nos besan en los labios larga y dulcemente, como si la v\u00edspera hubiera empezado entre ambos algo importante. Al contrario de lo que piensan, esos besos no florecen en nuestros labios, ni inoculan amor alguno que nos cure de nuestra abulia existencial. Esos besos molestan.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3237 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/tumblr_mol8r5VbMU1s39gkvo1_500.gif\" alt=\"tumblr_mol8r5VbMU1s39gkvo1_500\" width=\"500\" height=\"255\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>ALGO M\u00c1S QUE SOMBRAS<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Si, de madrugada, orinan en mi ba\u00f1o sonoramente\u00a0 y regresan a la cama due\u00f1as de s\u00ed, sin querer despertarme pero movi\u00e9ndose libres, <strong>esas chicas me enamoran un poquito,<\/strong> porque saben ocupar su espacio en el universo. Act\u00faan como necesitan actuar, sin enmascararse demasiado. Al d\u00eda siguiente har\u00e1n lo propio y abrir\u00e1n los ojos y se incorporar\u00e1n con la misma consciencia de s\u00ed mismas y m\u00eda propia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3246 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/shadow-nosteratu-movemtn.gif\" alt=\"shadow-nosteratu-movemtn\" width=\"429\" height=\"288\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>\u00bfTE IMPORTA ACOMPA\u00d1ARME?<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Pueden llevar el ombligo perforado, leer a <strong>Nancy Cunard<\/strong> y fichar en cada festival pop, indie o ind\u00edgena, y, sin embargo <strong>hay mucha chica princesa<\/strong> que al d\u00eda siguiente cree que lo que compr\u00f3 en aquel bar no era un borracho con caritas, sino un pretendiente decimon\u00f3nico. Y le pedir\u00e1 que la acompa\u00f1e a casa, con beso candoroso, manita y susurro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3235 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/79981-xtina-come-at-me-bro-gif-sGKq.gif\" alt=\"79981-xtina-come-at-me-bro-gif-sGKq\" width=\"500\" height=\"268\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>EL CIGARRO QUE AVISA<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Antes hab\u00eda ceniceros en los ascensores y en los aviones, pero hoy ya no se puede fumar y el pobre fumador castigado y fiscalizado ha aprendido a pedir permiso para hacer sus humos como el ni\u00f1o que pide permiso para ir al ba\u00f1o. En mi cama siempre se ha fumado, con o sin permiso. Pero para algunas ni\u00f1as fumadoras es un drama, como si violasen mi sancta-sanctorum sabanesco.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que me empe\u00f1o en decir lo contrario, <strong>solo fuman en la cama las que realmente no querr\u00eda que fumasen, las que van a hacerlo de igual manera,<\/strong> porque en realidad ser\u00eda yo el que acaso querr\u00eda evaporarse. Y entonces <strong>veo en ellas o un respeto quir\u00fargico y extra\u00f1o<\/strong> o una confianza desmedida que me dice: \u201cl\u00e1rgate\u201d. Y lo hago.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3241 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/tumblr_mwizf5MkuD1rl42b8o1_500.gif\" alt=\"tumblr_mwizf5MkuD1rl42b8o1_500\" width=\"500\" height=\"297\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>DOBLE CHECK<br \/>\n<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Amanece y cada bicho a su rutina, cada cuerpo a su caos cotidiano, pero uno sabe bien si \u201cah\u00ed queda la cosa\u201d o entramos en un territorio donde caben las repeticiones y las segundas y las terceras partes. Un par de mensajes ca\u00eddos en la hora estrat\u00e9gica del caf\u00e9 (cualquier hora es la del caf\u00e9) confirman <strong>esa cara de d\u00eda siguiente que generalmente quiere pesebre<\/strong> o un jersey olvidado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3244\" aria-describedby=\"caption-attachment-3244\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3244 size-full\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2013\/11\/dowager-on-the-phone.gif\" alt=\"&quot;Esto es un instrumento de comunicaci\u00f3n o de tortura?&quot;\" width=\"500\" height=\"220\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3244\" class=\"wp-caption-text\">\u00abEsto es un instrumento de comunicaci\u00f3n o de tortura?\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"author":13825,"featured_media":0,"template":"","format":"standard","categories":[18,22],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site 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