{"id":117639,"date":"2018-01-26T09:10:38","date_gmt":"2018-01-26T08:10:38","guid":{"rendered":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/?p=117639"},"modified":"2018-01-26T13:03:34","modified_gmt":"2018-01-26T12:03:34","slug":"me-pongo-roja","status":"publish","type":"articles","link":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/","title":{"rendered":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Situaciones de verg\u00fcenza, de miedo o pudor, de temperaturas extremas (mucho fr\u00edo o mucho calor) o de sobre esfuerzo: son los momentos en los que nuestro rostro suele enrojecerse y dejarnos en evidencia. O, al menos, esto es lo que muchos piensan&#8230; a pesar de que el rubor es un mecanismo de reacci\u00f3n habitual del organismo sumamente especial. Y lo es por tres razones. <strong>A saber: no se puede controlar, es imposible de fingir y es una caracter\u00edstica \u00fanicamente humana. Y s\u00ed, nos afecta a todos, <\/strong>aunque a algunos m\u00e1s que a otros.<\/p>\n<figure id=\"attachment_117640\" aria-describedby=\"caption-attachment-117640\" style=\"width: 785px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-117640\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1.jpg\" alt=\"\" width=\"785\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1.jpg 785w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-300x183.jpg 300w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-768x470.jpg 768w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-695x425.jpg 695w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-720x440.jpg 720w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-626x383.jpg 626w, https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/roja-1-360x220.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 785px) 100vw, 785px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-117640\" class=\"wp-caption-text\">El pudor solo es una de las posibles causas del enrojecimiento del rostro. \u00a9 Wu Gui Qi \/ Mondadori<\/figcaption><\/figure>\n<p>Probablemente muy pocas veces te has preguntado cu\u00e1les son las causas reales\u00a0que lo provocan\u00a0o si tiene una raz\u00f3n de ser, pero seguro que has buscado con ah\u00ednco\u00a0los medios para evitarlo o reducirlo. Pues \u00a1sorpresa!: seg\u00fan los expertos (<del>y, si me lo permites, bas\u00e1ndonos tambi\u00e9n en el sentido com\u00fan<\/del>) \u00abel rubor\u00a0es una demostraci\u00f3n del correcto funcionamiento de nuestro sistema aut\u00f3nomo y no tiene sentido intentar corregirlo\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_117657\" aria-describedby=\"caption-attachment-117657\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-117657\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/tumblr_inline_o6eszpPy8a1r6362p_500.gif\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"298\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-117657\" class=\"wp-caption-text\">\u00ab\u00a1Andanda!\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p>Pues s\u00ed, lo cierto es que\u00a0no hay solo una, sino varias razones para que comencemos a valorar el ponernos rojas de otra manera (<del>o sea, de forma positiva<\/del>). Y, cuando leas lo que nos han contado\u00a0Raquel Fern\u00e1ndez y Noelia Luna -psic\u00f3logas y sex\u00f3logas del centro <a href=\"http:\/\/www.centroishtar.es\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\" target=\"_blank\">Ishtar<\/a>&#8211; acerca del rubor, vas a comenzar a verlo con otros ojos. Palabrita de Grazia.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfPOR QU\u00c9 SE PRODUCE?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u201cPonerse rojo es una respuesta normal del organismo cada vez que nos sentimos avergonzados. Es tan solo una respuesta fisiol\u00f3gica que consiste en una activaci\u00f3n del sistema nervioso simp\u00e1tico que provoca que generemos adrenalina, consecuentemente dilata los vasos sangu\u00edneos del rostro y por ello la cara se enrojece y a la vez aumenta su temperatura\u201d.\u00a0Pero sentir verg\u00fcenza no es el \u00fanico motivo por el que surge el rubor.<\/p>\n<p>Hay muchas otras ocasiones en las que<strong>\u00a0nuestro sistema nervioso simp\u00e1tico se hiperactiva, el ritmo card\u00edaco se acelera y el calor invade nuestro rostro, como cuando se experimenta cierto nivel de\u00a0sorpresa, ira, alegr\u00eda o excitaci\u00f3n sexual.<\/strong>\u00a0\u00abTambi\u00e9n nos ocurre cuando queremos regular la temperatura corporal o cuando nos preparamos para huir o luchar. Son situaciones en las que activamos y preparamos a nuestro cuerpo para defenderse, para ello siempre entra en juego nuestro sistema nervioso aut\u00f3nomo\u00bb.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfTIENE SENTIDO QUERER CORREGIRLO?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abSe trata de\u00a0una respuesta de\u00a0las personas\u00a0como mecanismo de protecci\u00f3n a la interacci\u00f3n social, es una manera de demostrar nuestras emociones y, adem\u00e1s, algo inherente al ser humano\u00bb. As\u00ed que tan solo en el caso de que suponga un grave problema personal, habr\u00eda razones para intentar reducirlo.<\/p>\n<p>\u00abCada persona tiene sus propias emociones y sus propios desencadenantes en funci\u00f3n de sus rasgos de personalidad, experiencias vividas, actitudes y conducta. Por eso no todo el mundo responde poni\u00e9ndose colorado ante las mismas situaciones, depende de la emoci\u00f3n que esa situaci\u00f3n provoque en la persona\u00bb.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfEN QU\u00c9 CASOS PUEDE SUPONER UN PROBLEMA?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>\u2028\u00bbNo deber\u00eda, aunque el problema siempre va en funci\u00f3n de c\u00f3mo interfiere en la vida normal del individuo&#8230; cada uno\u00a0valora la gravedad de la situaci\u00f3n.<\/strong>\u00a0Hay personas que lo viven como algo puntual que provoca un malestar moment\u00e1neo y sin mayor importancia. Sin embargo, para muchas otras supone un freno social y provoca una carencia de habilidades e inseguridades sociales que pueden afectar profundamente en su autoestima, en su vida relacional, o incluso en su autocontrol\u00bb.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfC\u00d3MO EVITARLO?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>Aunque no conseguir\u00e1s eliminarlo del todo, una manera de rebajar el enrojecimiento es, seg\u00fan las expertas, <strong>\u201cEstudiar profundamente qu\u00e9 situaciones son las que lo provocan y analizarlas para poder relativizar, solucionar o modificar algo que pueda paliar ese tipo de emoci\u00f3n.<\/strong> Con esto hablamos de hacer una reestructuraci\u00f3n cognitiva. Modificar nuestra manera de vivir o entender las diferentes situaciones que se nos presentan o enfrentarlas con habilidades sociales que quiz\u00e1s est\u00e1n carentes en nosotros y debemos comenzar a adquirir\u201d.<\/p>\n<ul>\n<li><strong>\u00bfPODR\u00cdA, POR EL CONTRARIO, SER BENEFICIOSO?<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00abEn un plano fisiol\u00f3gico, es una demostraci\u00f3n del correcto funcionamiento de nuestro sistema aut\u00f3nomo y, a nivel social, supone una forma de adaptaci\u00f3n al medio. Demuestra emoci\u00f3n, verg\u00fcenza, provoca compasi\u00f3n en las personas que se relacionan contigo, humaniza a quien lo padece, por lo tanto es una forma de encontrar\u00a0la aceptaci\u00f3n social\u00bb.<\/p>\n<p>Y es que el rubor es lo contrario a la frialdad, a la intenci\u00f3n de manipular. <strong>El ser humano\u00a0prefiere a la gente que se ruboriza, porque a\u00a0qui\u00e9n se sonroja en p\u00fablico autom\u00e1ticamente se le asocian caracter\u00edsticas como la calidez humana, la sinceridad y la honestidad, y se les percibe como personas m\u00e1s cooperativas e incluso m\u00e1s atractivas.<\/strong> (<del>Enti\u00e9ndase as\u00ed el surgimiento del colorete all\u00e1 por el Pleistoceno<\/del>).<\/p>\n<p>Ahora ya sabes por qu\u00e9 te pones roja&#8230; \u00bfvolver\u00e1s a querer evitarlo?\u00a0\ud83d\ude0f<\/p>\n<figure id=\"attachment_117724\" aria-describedby=\"caption-attachment-117724\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-117724\" src=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/tumblr_mdkad3yIT61rdehy9o1_500.gif\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"281\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-117724\" class=\"wp-caption-text\">\u00ab\u00bfVes? Mira yo qu\u00e9 mona con estos colores\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n<p><iframe loading=\"lazy\" style=\"border: none; overflow: hidden; height: 258px;\" src=\"\/\/www.facebook.com\/plugins\/likebox.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fgraziaespana&amp;width&amp;height=258&amp;colorscheme=light&amp;show_faces=true&amp;header=false&amp;stream=false&amp;show_border=false&amp;appId=349017955267591\" width=\"300\" height=\"150\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"author":15595,"featured_media":0,"template":"","format":"standard","categories":[8,7],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v18.5 (Yoast SEO v20.4) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d | Grazia<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"&quot;\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?&quot;. El rubor est\u00e1 infravalorado: te explicamos por qu\u00e9 te pones roja cuando pasas verg\u00fcenza o hacer ejercicio y por qu\u00e9 no evitarlo.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El rubor est\u00e1 infravalorado.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Grazia\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2018-01-26T12:03:34+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/29111939\/roja-1.jpg?fit=785%2C480\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"785\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"480\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d\" \/>\n<meta name=\"twitter:description\" content=\"El rubor est\u00e1 infravalorado.\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"http:\/\/s3-eu-west-1.amazonaws.com\/grazia-cdn\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/29111939\/roja-1.jpg\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"4 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/\",\"url\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/\",\"name\":\"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d | Grazia\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/#website\"},\"datePublished\":\"2018-01-26T08:10:38+00:00\",\"dateModified\":\"2018-01-26T12:03:34+00:00\",\"description\":\"\\\"\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\\\". El rubor est\u00e1 infravalorado: te explicamos por qu\u00e9 te pones roja cuando pasas verg\u00fcenza o hacer ejercicio y por qu\u00e9 no evitarlo.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/\",\"name\":\"Grazia\",\"description\":\"Moda, belleza, celebrities, estilo de vida...\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":\"required name=search_term_string\"}],\"inLanguage\":\"es\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d | Grazia","description":"\"\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\". El rubor est\u00e1 infravalorado: te explicamos por qu\u00e9 te pones roja cuando pasas verg\u00fcenza o hacer ejercicio y por qu\u00e9 no evitarlo.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d","og_description":"El rubor est\u00e1 infravalorado.","og_url":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/","og_site_name":"Grazia","article_modified_time":"2018-01-26T12:03:34+00:00","og_image":[{"width":785,"height":480,"url":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/29111939\/roja-1.jpg?fit=785%2C480","type":"image\/jpeg"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d","twitter_description":"El rubor est\u00e1 infravalorado.","twitter_image":"http:\/\/s3-eu-west-1.amazonaws.com\/grazia-cdn\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2017\/06\/29111939\/roja-1.jpg","twitter_misc":{"Est. reading time":"4 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/","url":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/","name":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d | Grazia","isPartOf":{"@id":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/#website"},"datePublished":"2018-01-26T08:10:38+00:00","dateModified":"2018-01-26T12:03:34+00:00","description":"\"\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\". El rubor est\u00e1 infravalorado: te explicamos por qu\u00e9 te pones roja cuando pasas verg\u00fcenza o hacer ejercicio y por qu\u00e9 no evitarlo.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/articles\/me-pongo-roja\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"\u201c\u00bfPor qu\u00e9 me pongo roja?\u201d"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/#website","url":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/","name":"Grazia","description":"Moda, belleza, celebrities, estilo de vida...","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":"required name=search_term_string"}],"inLanguage":"es"}]}},"jetpack_sharing_enabled":true,"distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Grazia","distributor_original_site_url":"https:\/\/graziamagazine.com\/es","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articles\/117639"}],"collection":[{"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/articles"}],"about":[{"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articles"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=117639"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/graziamagazine.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=117639"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}