A medio camino entre el bañador y la camiseta, el body ha comenzado a demandar el privilegiado espacio que le pertenece en nuestro armario. Y es que esta prenda, tan popular en los noventa gracias a las super tops y a Sensación de vivir, vuelve con fuerza tras más de una década en el olvido.

Aunque, en principio, cuando pensamos en un body lo primero que nos viene a la cabeza es una pieza de lencería de encaje y transparencias (quizás debido a que año tras año es un imprescindible de los desfiles de Victoria´s Secret), lo cierto es que es hay infinidad de opciones para que salga al exterior: de punto, terciopelo, seda, algodón, manga larga o corta…

Lily Aldridge enfundada en un body de encaje en la edición 2014 del desfile de Victoria's Secret. © Getty Images
Lily Aldridge enfundada en un body de encaje en la edición 2014 del desfile de Victoria’s Secret. © Getty Images

Afortunadamente esta temporada (y con vistas a quedarse para la próxima primavera), el body está ganando cada vez más adeptas. Y no es para menos, porque esta pieza tan cómoda (siempre y cuando una domine la técnica de ir al baño) es el equivalente a la camiseta perfecta que llevas temporadas y temporadas buscando: no hace arrugas, siempre se queda magníficamente metida por dentro del pantalón o de la falda, y es muy pero que muy sexy.

Se cree que fue la diseñadora Claire McCardell, en la década de los cincuenta, la que lo inventó, aunque hasta que la modelo pin-up Bettie Page no lo adoptó como una de sus prendas fetiche, por supuesto con permiso de las conejitas Playboy de la época, no se popularizó. Después vinieron Claudia, Cindy, Linda… y fueron capaces de convertirlo en un básico imprescindible para llevar con vaqueros. Ahora es tu turno. Olvídate de la operación biquini porque en 2016 comienza la operación body.

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