Los días siguen pasando en casa, y ahora que vamos a comenzar a salir progresivamente, el tiempo ha cambiado y puede que nuestro cabello se vea afectado con el cambio brusco de vuelta al aire natural y el sol, por ejemplo.

Conseguir una melena cuidada, un cabello saludable y con un brillo natural, no solo es posible con exclusivos tratamientos de última generación o mascarillas. Muchas veces, basta con cambiar un poco nuestra dieta, añadir algunas frutas y verduras y, en definitiva, comer más sano. Son pequeños gestos nutricionales que nos permitirán, además de cuidar nuestro peso, presumir de pelazo. No en vano, no son pocos los nutricionistas que afirman que basta con observar el cabello de una persona para saber si come o no saludablemente.

Omega 3 para mejorar el brillo

Las grasas saludables son el secreto de una melena brillante, y nada como los ácidos Omega 3 para ello. El salmón es el alimento que más contiene por porción (alrededor de un 1,8 %, cocido en seco), aunque te vale cualquier pescado azul. Anchoas, sardinas y aranques, además de la caballa y la trucha, son los más ricos en Omega 3.

El salmón, el alimento con más Omega 3, te proporcionará brillo. © Cordon Press

Un aporte de elasticidad con ácido fólico

Este nutriente es de los que más se añade artificialmente a algunos alimentos enriquecidos, pero no quiere decir que no se pueda encontrar de forma natural. Por ejemplo, en verduras de hoja verde y oscura como la lechuga o la espinaca, así como en las legumbres, los guisantes y los cítricos. Como el cuerpo elimina por la orina un exceso, no tenemos por qué cortarnos.

Proteínas magras para el cabello fino

Con el paso del tiempo, el cabello se vuelve más fino y se produce una mayor pérdida de masa capilar, de hasta 100 cabellos al día. Es parte de nuestro envejecimiento y, aunque irreversible, sí es posible atenuarlo. ¿Cómo? Con proteínas saludables, las mismas que nuestro organismo necesita para reemplazar el cabello perdido y que crezcan nuevos y saludables. La carne de ave, una ternera sin grasa o el pescado blanco son las mejores opciones; así como la quinoa, las lentejas o los garbanzos, si prefieres la opción vegetariana.

Zinc para evitar la descamación y el picor

 

Es uno de los problemas capilares más desagradables y, al mismo tiempo, más sencillos de atenuar gracias a la alimentación. El picor del cuero cabelludo se previene gracias a una dieta rica en zinc, un mineral que está presente en las pipas de calabaza, la carne de cordero o incluso el chocolate. Una chocolatina sin azúcar añadido de 100 g. suele contener una media de 10 mg. de zinc, es decir, casi dos tercios de la cantidad diaria recomendada.

"¿Golosa yo? De eso nada, es que necesito un aporte extra de zinc". © Cordon Press

Y si hay caspa, además de zinc, añade fibra

Porque atacarás al problema de forma doble. Evitar el azúcar y las grasas animales ayudará también, pero si incluyes frutas ricas en fibra como el kiwi, las frambuesas o el coco, mucho mejor. También almendras y nueces son recomendables para aportar armas naturales contra la caspa.

Evitar el azúcar ayuda a acabar con la caspa. © Mondadori Photo

Hierro para evitar la pérdida de cabello

Muchas mujeres tienen una pérdida estacional o progresiva de cabello por un déficit de hierro, que incluso puede llegar a ser grave provocando calvas. La carne de ternera sin grasa y la de gallina es rica en hierro, así como las espinacas. Además, especias como el tomillo, el comino, el eneldo o el orégano se encuentran entre los alimentos con mayor cantidad de este mineral por porción.

Una pérdida drástica de cabello puede deberse a una carencia de hierro. © Getty Images

Contra las canas, vitamina B12

Luchar contra le pérdida de melanina en el cabello no necesita de un suplemento específico, porque la vitamina B12 se puede encontrar en alimentos del día a día como la leche o los huevos, así como en el pescado, tanto blanco como azul (aunque especialmente en el salmón y en las almejas). Si te gusta el hígado, estás de enhorabuena, porque es donde más cantidad de esta vitamina puedes encontrar por porción, (unos 80 mg de cada 100 g). Si la quieres de origen vegetal, aunque en menor cantidad, la encuentras en las algas, la levadura de cerveza o el germen de trigo y soja.

*Imágenes: Cortesía

 

 

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