Dentro de un teléfono móvil puedes encontrar cientos de cosas que te harán la vida más sencilla. A saber: tu propio entrenador personal para llevar a cualquier parte, una suerte de tarjeta de crédito que utilizarás para pagar cualquier capricho, las apps más innovadoras para educar a tus retoños, otras que te empujarán a sacar la mujer de éxito que llevas dentro… e incluso esa que ayudará a tu lado más creativo (ya sea aprendiéndote el refranero del siglo XXI o convirtiéndote en una PRO de los stories).

Pero, como era de esperar, todas estas funciones y facilidades que la era digital ha traído hasta nuestras manos tienen un precio. Y no hablamos del riñón que te han costado tu último smartphone y todos sus gadgets, sino de algo que puede que hasta ahora haya pasado desapercibido para ti: el síndrome tech-neck.

Y tú, ¿lo sufres? © Getty Images

El término se ha creado para hacer referencia a los signos de envejecimiento que aparecen prematuramente en personas jóvenes causados por mirar constantemente hacia abajo cuando usan dispositivos tecnológicos. Y es que si los que tenemos entre 18 y 39 años agachamos la cabeza una media de 150 veces al día para mirar el móvil… es imposible que este movimiento pase desapercibido para la salud y la estética.

Y así. En bucle. Todo el rato.

Así que el tech-neck -que ya ha sido considerado como una epidemia en algunos países- no solo consiste en un trastorno muscular que afecta a la columna vertebral y aumenta la tensión del cuello y la rigidez de los hombros, sino también en el aumento de las arrugas, pliegues y hundimientos en una de las zonas más delicadas de nuestro cuerpo. «La piel del cuello es muy especial: no solo es más fina y está más expuesta al sol, sino que además tiene muchas glándulas sebáceas que producen grasa y pueden acelerar el proceso de envejecimiento. Necesita un producto que le aporte el equilibrio justo sin sobreprotegerla», afirma Margaret de Heinrich, creadora de Omorovicza.

Y hasta aquí las malas noticias. Porque hay una buena y es que puedes evitar (y también revertir) el efecto del síndrome más extendido en la generación millennial con algunos trucos muy sencillos. Toma nota, corrige tu postura y alíate con la cosmética para lograrlo:

Tranquilas, aún hay solución… © Getty Images
  • Al usar el móvil, levanta los brazos hacia arriba en vez de agachar la cabeza.
  • Cuando trabajes con el ordenador, procura que tu mirada describa una línea recta hasta la pantalla. Ajústala para no tener que inclinar el cuello.
  • Siéntate en una silla con reposacabezas y asegúrate de que la mantienes apoyada mientras trabajas con tus dispositivos.
  • Haz descansos y limita el tiempo que pasas mirando a pantallas. Utiliza alarmas automáticas que te avisen de cuándo debes hacer un break.
  • Cuida la piel de tu cuello tanto como la de tu rostro. Es, si cabe, más delicada y ya hay decenas de productos específicos para ella.

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