Referencia internacional en la animación, las películas del Studio Ghibli han sido destacadas por sus historias llenas de sensibilidad, fantasía y mensajes ecológicos. Según los especialistas, su influencia ha trascendido generaciones y fronteras, creando un puente cultural que une a personas de diferentes orígenes y transmitiendo valores atemporales como la amistad, la empatía y el respeto. Sus producciones se caracterizan por su gran creatividad, su animación artesanal y por la exploración de temáticas, como el amor por la naturaleza, la tolerancia y el respeto por los seres humanos, especialmente por los ancianos. El cine de Studio Ghibli encuentra belleza en lo cotidiano y hace de los momentos de calma y contemplación una pieza fundamental de sus historias. Otra particularidad de sus obras es la fuerza y la determinación de sus protagonistas femeninas, destacadas por su valentía, complejidad y capacidad de transformación.

Studio Ghibli

Su historia y trayectoria

Studio Ghibli es uno de los estudios de animación más icónicos del mundo. Fundado en 1985 por Hayao Miyazaki, Isao Takahata —creador de las populares series Heidi (1974) y Marco (1976)— y Toshio Suzuki, el estudio ha creado algunas de las películas animadas más reconocidas por la crítica y el público. Los orígenes de Studio Ghibli se remontan a la colaboración entre Miyazaki y Takahata en la película Kaze no Tani no Naushika (Nausicaä del Valle del Viento), basada en un manga de Miyazaki. El éxito de esta película llevó a la fundación del estudio con el apoyo del productor Toshio Suzuki.

Referencia internacional en la animación, las películas del Studio Ghibli han sido destacadas por sus historias llenas de sensibilidad, fantasía y mensajes ecológicos. Según los especialistas, su influencia ha trascendido generaciones y fronteras, creando un puente cultural que une a personas de diferentes orígenes y transmitiendo valores atemporales como la amistad, la empatía y el respeto. Sus producciones se caracterizan por su gran creatividad, su animación artesanal y por la exploración de temáticas, como el amor por la naturaleza, la tolerancia y el respeto por los seres humanos, especialmente por los ancianos. El cine de Studio Ghibli encuentra belleza en lo cotidiano y hace de los momentos de calma y contemplación una pieza fundamental de sus historias. Otra particularidad de sus obras es la fuerza y la determinación de sus protagonistas femeninas, destacadas por su valentía, complejidad y capacidad de transformación.

Su estilo tradicional, con dibujos hechos a mano, pinturas acrílicas y acuarelas, ha sido una de sus marcas distintivas y ha contribuido a la universalidad de sus historias. Títulos destacados del estudio son Tenkū no Shiro Laputa (El castillo en el cielo, 1986), Tonari no Totoro (Mi vecino Totoro, 1988), Majo no Takkyūbin (Nicky, la aprendiz de bruja, 1989) o Porco Rosso (1992). En 1997, el estudio logró el reconocimiento internacional con Mononoke-hime (La princesa Mononoke), primera película de animación en ganar el Premio de la Academia del Cine Japonés. En 2001 vio la luz la que es considerada la obra cumbre del estudio y de la carrera de Hayao Miyazki: Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro), en la que se describen el viaje simbólico de una niña a un mundo fantástico y su tránsito de la infancia a la edad adulta. Miyazaki despliega en esta cinta un discurso crítico sobre la sociedad japonesa moderna, que ahonda en los conflictos generacionales, la disolución de la cultura tradicional en una sociedad globalizada y la destrucción del medio ambiente. La cinta batió todos los récords de recaudación y es la película de animación japonesa más premiada de la historia, incluyendo el galardón de mejor película en los premios de la Academia del Cine de Japón (2001), el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín (2002) y el Óscar a la mejor película de animación (2003).

Su estilo tradicional, con dibujos hechos a mano, pinturas acrílicas y acuarelas, ha sido una de sus marcas distintivas y ha contribuido a la universalidad de sus historias. Títulos destacados del estudio son Tenkū no Shiro Laputa (El castillo en el cielo, 1986), Tonari no Totoro (Mi vecino Totoro, 1988), Majo no Takkyūbin (Nicky, la aprendiz de bruja, 1989) o Porco Rosso (1992). En 1997, el estudio logró el reconocimiento internacional con Mononoke-hime (La princesa Mononoke), primera película de animación en ganar el Premio de la Academia del Cine Japonés. En 2001 vio la luz la que es considerada la obra cumbre del estudio y de la carrera de Hayao Miyazki: Sen to Chihiro no kamikakushi (El viaje de Chihiro), en la que se describen el viaje simbólico de una niña a un mundo fantástico y su tránsito de la infancia a la edad adulta. Miyazaki despliega en esta cinta un discurso crítico sobre la sociedad japonesa moderna, que ahonda en los conflictos generacionales, la disolución de la cultura tradicional en una sociedad globalizada y la destrucción del medio ambiente. La cinta batió todos los récords de recaudación y es la película de animación japonesa más premiada de la historia, incluyendo el galardón de mejor película en los premios de la Academia del Cine de Japón (2001), el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín (2002) y el Óscar a la mejor película de animación (2003).

El jurado

Reunido en Oviedo el jurado del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, integrado por Irene Cano Piquero, Juan Fernández-Miranda Fernández-Miranda, Álex Grijelmo García, Alma Guillermoprieto, Isabel Izquierdo Peraile, Miguel Ángel Liso Tejada, Begoña Lolo Herranz, Catalina Luca de Tena y García-Conde, marquesa del Valle de Tena, Cristina de Middel Puch, Miguel Ángel Oliver Fernández, Enrique Pascual Pons, Ana Santos Aramburo y Diana Sorensen, presidido por Miguel Falomir Faus y actuando como secretario Óscar Loureda Lamas, acuerda conceder el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026 al estudio de animación japonés Studio Ghibli por haber transformado excepcionalmente la creatividad en conocimiento y comunicación.

Mediante un proceso artesanal de gran imaginación, ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas: la empatía, la tolerancia y la amistad, así como el respeto por las personas y la naturaleza. Sus películas trascienden generaciones y fronteras, y son un referente para los desafíos de la sociedad globalizada y la protección del medio ambiente.

Además de los reconocimientos recibidos por Studio Ghibli, Hayao Miyazaki ha recibido, de forma individual, el León de Oro por toda su trayectoria en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2005, el Karl Edward Wagner Award (Reino Unido, 2009), el Óscar honorífico de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos en 2014 y el Life Achievement de los World Fantasy Awards (EE. UU., 2019), entre otros reconocimientos.

El cine de Studio Ghibli ensalza la belleza de lo cotidiano y convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación.

*Imágenes: