Hoy se apagó una de las voces más resonantes de la moda del siglo XX y XXI: Valentino Garavani, el diseñador italiano cuyo nombre llegó a ser sinónimo de elegancia, feminidad y sofisticación atemporal. Falleció a los 93 años en su residencia de Roma, rodeado de quienes más lo quisieron, dejando atrás un legado que es historia viva del estilo global.

De Voghera al corazón de Roma: nacimiento de una leyenda

Valentino nació el 11 de mayo de 1932 en Voghera, una pequeña ciudad en Lombardía, Italia. Desde muy joven mostró una fascinación innata por el arte y la moda, una pasión que lo llevó a moverse a París con apenas 17 años para formarse en la prestigiosa École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne, donde empezó a pulir su ojo estético en ateliers legendarios.

La Sala Bianca del Palazzo Pitti.

Después de trabajar con figuras clave como Jean Dessès y Guy Laroche, Valentino regresó a Roma en 1959 con una ambición clara: fundar su propia Maison. Así nació Valentino SpA, inicios modestos que pronto escalarían hasta convertirla en una casa de moda reverenciada internacionalmente.

El rojo que reinó en las alfombras rojas

Si hay una firma inconfundible en el universo Valentino es su “Valentino Red” —un rojo poppy intenso que se convirtió en símbolo de glamour instantáneo—, y que definió muchas de sus siluetas más memorables. A mediados de los 60, el diseñador se consolidó como favorito entre la élite internacional gracias a clientas icónicas como Jacqueline Kennedy, Audrey Hepburn y Elizabeth Taylor, mujeres cuyo estilo mundial impulsó su nombre a la fama global.

El icónico ‘Rojo Valentino’

Este vínculo con la cultura pop no solo se vio en pasarelas y revistas: Valentino también trascendió al cine y la narrativa cultural, siendo protagonista del documental Valentino: The Last Emperor, que exploró su mundo creativo, su relación con el socio y compañero Giancarlo Giammetti, y la vida detrás de la Maison.

Un estilo que celebró la feminidad

A lo largo de su carrera, Valentino defendió una visión de moda que celebraba la feminidad sin artificios: volúmenes delicados, encajes cuidados, lazos, bordados y esa paleta cromática que parecía narrar una elegancia innata. Su enfoque contrastaba con corrientes más andróginas o conceptuales, posicionándolo como un referente del jet-set chic basado en el savoir-faire tradicional sin renunciar a la modernidad.

Jacqueline Kennedy, Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor. Mujeres que definieron una época y que encontraron en Valentino al aliado perfecto para vestir su carisma, su fuerza y su sofisticación.

Una casa que vivió décadas

Desde su debut oficial en la Sala Bianca del Palazzo Pitti (Florencia) hasta las grandes alfombras rojas de Hollywood, Valentino se mantuvo como símbolo de excelencia durante más de cuatro décadas. Su Maison no solo se centró en alta costura: amplió horizontes con pret-à-porter, fragancias emblemáticas y accesorios que consolidaron su firma como un estilo de vida completo.

Aunque anunció su retiro formal en 2008, su influencia siguió siendo palpable décadas después, tanto en la creatividad de su Maison como en la memoria del público y de la industria.

Zendaya en los Premis Oscar 2021.

Más allá de la moda: memoria cultural

Valentino no fue solo un diseñador: fue un narrador de belleza y sofisticación, un poeta de las telas que supo vestir a reinas, estrellas y mujeres de mundo con una sensibilidad única. Su nombre se convirtió en sinónimo de Italianità elegante, y su vida, en un puente entre el clasicismo de la alta costura y las aspiraciones de millones de mujeres alrededor del mundo.

Desfile homenaje en la Plaza de España en Roma, en 2022

Hoy, con su partida, no solo despedimos a un maestro del diseño: cerramos un capítulo esencial de la historia de la moda contemporánea. Pero como sucede con los grandes, su legado seguirá vivo en cada rojo Valentino que cruce una alfombra roja, en cada mujer que elija la elegancia sin tiempo y, sobre todo, en la memoria colectiva del estilo.

*Imágenes: Getty Images