Nostalgia, memoria, recuerdos personales y universales. La colección Otoño/Invierno 2026 de Moschino, TERRA, creada por su director creativo Adrian Appiolaza, es un homenaje a su hogar natal, Argentina. Sin embargo, dentro de esta inspiración claramente personal, se encuentra el lenguaje característico de Moschino – de afecto, ingenio y curiosidad incesante.

Lo irónico se encuentra con lo chic. Franco Moschino fue un maestro de la contradicción: abrazaba y al mismo tiempo hacía estallar los clichés, con un sentido del humor muy serio. Aquí, la colección logra ser a la vez local y global, íntima y turística. Un viaje a través de paradigmas y arquetipos, una celebración de un elenco de personajes, la colección exalta la individualidad tanto en su concepción como en su creación.

Cada look se aborda como un personaje distinto e idiosincrático, cuyo recorrido traza un viaje desde la urbanidad de Buenos Aires hasta el campo – transformando lo cotidiano con un sentido audaz de diversión.Hay una exageración infantil en las siluetas, en las figuras que habitan la memoria – damas burguesas elegantemente vestidas, adolescentes obsesionados con el fútbol, campesinos y campesinas, bailarines de tango.

Como turistas enArgentina, reconocemos lugares emblemáticos, monumentos e iconos – elObelisco de Buenos Aires, Evita, los heroicos gauchos de la Pampa. Las llamas tejidas se vuelven tridimensionales y saltan de los suéteres convertidas en broches -lama glama. Pero también hay toques sutiles, matices reveladores – tejidos artesanales, formas redondeadas, referencias a los elaborados arabescos del estilo decorativo Fileteado Porteño. Los delicados zapatos de tango con punta abierta se retuercen, con su tira en forma de T bailando a un lado.Una sensación de desplazamiento, como la de un visitante.

Elementos que no encajan – elaborados volantes confeccionados en látex, sastrería amplificada con acolchados tipo doudoune y superposiciones. Manteles tradicionales, enbroderie anglaise, se transforman en vestidos drapeados, las prendas de punto se destruyen de manera lúdica, devoradas por polillas pero conservadas con cariño.Colaborando con el legado de Quino, el personaje del dibujante, Mafalda, aparece como un estampado de dibujos animados siguiendo la tradición característica de Moschino. Ella se convierte en la nueva equivalente de Olive Oyl deFranco Moschino — a quien Franco amaba porque le hacía reír cuando era niño. De un icono argentino a otro: Evita, un emblema del país conocido en todo el mundo. Sus vestidos de corte impecable despiertan afinidad al otro lado del Atlántico, con la artesanía excepcional que siempre ha caracterizado el ADN de Moschino. Bailan tango en el cierre en parejas, con volantes juguetones, una alegría en movimiento. Una profunda ironía, siempre.

El ingenio está en la mano: el emblema trompe l’oeilde Moschino se expresa en bolsos siempre juguetones, algunos sentimentales y personales, otros inclusivos y estereotipados. Un bolso que finge ser de Churros aparece junto a un teléfono de disco, como las abuelas, o marcos de fotos plateados – como un recuerdo de Moschino.

*Imágenes: cortesía