Viajemos junto a Karl Lagerfeld y Chanel al puerto desde donde zarpa “La Pausa” —una alusión a la casa de verano de la couturier— el enorme crucero que transporta la moda más exquisita y la esencia de Coco Chanel. La mujer que viaja en este navío libera la premura de la ciudades y lleva consigo lo que más la distingue; el estilo.

La esencia cosmopolita es parte de la actitud que transmite esta colección, dedicada únicamente a las mujeres. Pero como en el mundo de Karl el lujo es exigencia, los conjuntos en tweed no pudieron faltar, acompañados por el nuevo zapato más cool, los Mary Janes, y los bolsos novedosos de esta entrega, los timones.

Con destellos que nos remitieron a la Edad Media en principio—cruces bordadas en piedras preciosas, tela en smocking al frente de las blusas y hombros que aluden a las armaduras de los caballeros— para luego convertirse en un viaje a través de las décadas más exuberantes y rebeldes en la moda, Lagerfeld decidió armar este rompecabezas como mejor lo sabe hacer, uniformar a sus chicas con al menos un accesorio (en este caso los berets hicieron de las suyas) y crear impacto con la sinergia que la maison está acostumbrada a exhibir.

En una reciente entrevista, Karl dijo que el #MeToo estaba rebasando el tema de conversación. Sin embargo, esta colección no escatimó en darle el poder a la mujer, al final del camino, son ellas por quien esta industria es multimillonaria; así que hablemos de un tributo.

Por ahora, el crucero ya zarpó al ritmo de Go West de los Pet Shop Boys. Ya sabes como va la canción…

*IMAGEN: Shutterstock
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