“Lo mágico de crear un vestido de novia a medida es ir haciéndolo tuyo poco a poco, sabiendo que cuentas con la ventaja de que si algo no funciona se puede cambiar”, explica la diseñadora Cristina Piña. Por su atelier en Madrid pasan cada temporada, además de las clientas habituales, novias en busca del vestido de sus sueños. Una alternativa por la que cada vez se decantan más mujeres: el traje a medida frente a la producción en serie en las grandes cadenas.

“Lo mágico de crear un vestido de novia a medida es ir haciéndolo tuyo poco a poco". © Getty Images
“Lo mágico de crear un vestido de novia a medida es ir haciéndolo tuyo poco a poco». © Getty Images

A este auge del atelier de novia contribuye, y mucho, la aparición en los últimos años de nuevos talleres y creadores cargados de aires frescos y bocanadas de juventud llamados a renovar el tradicional panorama. Tal es el caso de Isabel Núñez, de 25 años, la directora creativa de Inúñez, un atelier que abría sus puertas en 2012 con las ideas muy claras: “Mi trabajo no es convencer a nadie, es darle las herramientas necesarias y el conocimiento para realizar el vestido que desean. Me gusta explicar a mis clientas qué les favorece y qué no para que ellas se den cuenta y vayan seguras con su vestido”, expone Isabel, destacando uno de los puntos más importantes del proceso, que la novia se sienta segura con un vestido que se adapte a su idea y saque lo mejor de ella.

¿Novia con zapato plano? ¿Con crop top? Son dos de las propuestas de Inúñez. © Elena Bau / Inúñez
¿Novia con zapato plano? ¿Con ‘cropped top’? Son dos de las propuestas de Inúñez. © Elena Bau / Inúñez

También acaban de abrir (de manera oficial) su atelier de boda los hermanos Muñoz, creadores de Ailanto, que hace poco más de un mes lanzaban su primera colección completa de novias. Apenas una decena de modelos que respira la delicadeza y el espíritu romántico de la firma y para los que han creado uno de sus famosos estampados: “Tiene protagonismo una flor llamada Ipomoea purpúrea, que también se conoce como Gloria de la mañana, Don Diego de día o Campanilla morada”.

Con esta línea exponen la segunda alternativa al vestido en serie: talleres y firmas que desarrollan una pequeña colección sobre la que se elabora el vestido de novia, adaptándolo a cada clienta (frente a los atelieres en los que se trabaja sobre bocetos, partiendo de una hoja en blanco).

La espalda, gran protagonista entre las novias en los últimos años. En la imagen, uno de los vestidos de la nueva colección de Ailanto. © Ailanto
La espalda, gran protagonista entre las novias en los últimos años. En la imagen, uno de los vestidos de la nueva colección de Ailanto. © Ailanto

EN BUSCA DEL VESTIDO PERFECTO: LLUVIA DE IDEAS

“El proceso empieza cuando la novia pide una cita”, nos cuentan desde Ailanto. “Hay dos tipos de clienta, una que tiene una idea preconcebida, que incluso ha trabajado en su propio álbum en Pinterest o Instagram, y otra que viene a ver las diferentes propuestas que tenemos”, sintetizan los gemelos.

Esta quizá sea la parte más complicada de todo el proceso, dar vida a una propuesta que se adecúe a la mujer que acaba de entrar. “Generalmente las novias saben muy bien lo que no quieren y ese es un excelente punto de partida”, añade Cristina Piña. Lo que realmente quieren es más difícil de auspiciar, pero para ello se desarrolla una relación muy especial entre novia y diseñador: “La primera cita es a modo de entrevista, para conocer a la clienta, absorber sus ideas y sobre todo entender su estilo”, declara la creadora de Inúñez.

"En total con la novia nos vemos unas cinco veces, aunque cada caso es único", nos cuenta Cristina Piña. En la imagen, una de sus novias disfrutando de su día. © Cristina Piña
«En total con la novia nos vemos unas cinco veces, aunque cada caso es único», nos cuenta Cristina Piña. En la imagen, una de sus novias disfrutando de su día. © Cristina Piña

Una vez roto el hielo y ya con las ideas definidas, la maquinaria del taller se pone en funcionamiento para dar comienzo al proceso de creación que resume Cristina Piña: “En una segunda cita le propongo varios bocetos en función de las ideas que recogí durante el primer encuentro. Sobre ellos elegimos la idea base y empezamos a trabajar. La primera prueba del vestido solemos hacerla en una toile [la confección del vestido sobre una lona o similar para ver un primer resultado antes de cortar sobre el tejido noble] y después suele haber tres pruebas más hasta la entrega. En total nos vemos unas cinco veces, aunque cada caso es único”.

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¿ES ESTE MI VESTIDO?

Las cosas han cambiado mucho en los últimos años y, si bien hay ciertos códigos que se suelen mantener, las novias pueden permitirse casi todo tipo de licencias, jugar con las propuestas e incluso con el protocolo. La innovación es continua aunque, ¿culpa de Pinterest?, siempre hay tendencias y peticiones que se repiten en las novias de diferentes talleres. En los últimos años, por ejemplo, la mayor protagonista ha sido la espalda ya sea mediante escotes, detalles de encaje, mini botones…

“Generalmente las novias saben muy bien lo que no quieren y ese es un excelente punto de partida”.

El color también permite jugar cada vez más y, más allá de toda la gama que baila entre el blanco y el nude, hoy es posible encontrar a novias que se atreven con el gris perla, el rosa empolvado o incluso tonos más audaces, estampados…

Rosa empolvado para la novia Ailanto. © Ailanto
Rosa empolvado para la novia Ailanto. © Ailanto

¿Todo vale? Casi, porque hay dos cosas que no se pueden olvidar: la comodidad (va a ser un día muy largo y lo último que querrá una novia es estar a disgusto por culpa del vestido) y el paso del tiempo. Cómo envejecerá este vestido o, mejor dicho, las fotos de la boda, es algo que tampoco conviene perder de vista: “Para que una novia no se arrepienta con el paso del tiempo del vestido, mejor no elegir cosas muy tendencia”, recomienda Isabel Núñez.

¿Lo mejor del proceso? "Cuando ves a la novia radiante el día de su boda. Todas tan guapas y con esa mirada de felicidad...", afirma Piña. © Cristina Piña
¿Lo mejor del proceso? «Cuando ves a la novia radiante el día de su boda. Todas tan guapas y con esa mirada de felicidad…», afirma Piña. © Cristina Piña

VESTIDO A MEDIDA: ¿AL ALCANCE DE CUALQUIERA?

Una de las principales barreras que suele frenar a las futuras novias antes de pedir cita en un taller es la del precio. Pero, ¿es mucho más caro un vestido a medida que uno de tienda? No. De hecho, los precios son bastante parejos dependiendo, claro está, del atelier y, sobre todo, de los tejidos escogidos. Pero lo cierto es que por el importe que cuelga de la etiqueta del vestido medio en una gran cadena pueden encontrarse amplias alternativas a medida.

Una delicada espalda, reclamando su protagonismo en uno de los vestidos de Inúñez. © Elena Bau / Inúñez
Una delicada espalda, reclamando su protagonismo en uno de los vestidos de Inúñez. © Elena Bau / Inúñez

Pese a ello, y pese al aumento en los últimos años de las ‘novias a medida’, las tiendas siguen ganando por goleada en número de vestidos vendidos al año. Y es que, más allá del precio, a favor de las cadenas juegan dos bazas no menos importantes y que suelen ser las responsables para que la balanza se incline hacia su lado: la comodidad y la facilidad; escoger un modelo en una percha supone tomar muchas menos decisiones de las que hay que hacer sobre una hoja en blanco (y ya bastantes hay que hacer en una boda eligiendo hasta el color de las servilletas).

Decantarse por la confección personalizada requiere tener las ideas muy claras, algo que no siempre sucede en el caso de las novias que sienten una presión innecesaria por dar con ‘el vestido más importante de su vida’.

"Algunas novias quieren cortes y líneas limpios, otras estilos más elaborados y otras vestidos con aire vintage, años 30"... © Ailanto
«Algunas novias quieren cortes y líneas limpios, otras estilos más elaborados y otras vestidos con aire vintage, años 30″… © Ailanto

Quizá sea por ello por lo que al atelier de Ailanto acude “una mujer segura de sí misma y que sabe exactamente lo que quiere”; lo mismo ocurre en el caso de Cristina Piña, su clienta es “una mujer con personalidad, que busca algo excepcional y que valora la calidad, la delicadeza y el saber hacer”. En definitiva, una alternativa a tener en cuenta para las mujeres que buscan un trato personalizado y muy cercano para un momento tan especial.

Una alternativa a tener en cuenta para las mujeres que buscan un trato personalizado y muy cercano para un momento tan especial. © Elena Bau / Inúñez
Una alternativa a tener en cuenta para las mujeres que buscan un trato personalizado y muy cercano para un momento tan especial. © Elena Bau / Inúñez

Y, además: 25 claves para encontrar el vestido de novia perfecto.

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