Todo ha cambiado en las últimas semanas, días e inclusive horas. La pandemia del coronavirus acechó todo lo que dábamos por sentado. Pero no son momentos para lamentarse ni deprimirse, al contrario, es una gran oportunidad para repensar nuestras prioridades. Eso pasa con la moda, una de las industrias que mueven la economía en el mundo y que hoy ha cambiado por completo su rumbo. Antes en los ateliers y fábricas de producción se creaban pedidos hechos a la medida o los diseños que habían sido presentados en las pasarelas. Sin embargo, hoy se unen a crear overoles, cubrebocas y gel antibacterial para donar a los hospitales y unidades médicas que están luchando en contra del COVID-19.

Le llaman el fashion frontline —algo así como el escuadrón de la moda— y conforme han ido pasando los días las firmas más aclamadas han dado a conocer cómo ponen su granito de arena ante la pandemia. Dior, por ejemplo, convirtió sus talleres Dior Baby para comenzar la prooducción de miles de tapabocas. Lo mismo ha hecho ChanelBalenciaga y Saint Laurent. En Italia, Bulgari está aprovechando su fábrica de perfumes para hacer gel antibacterial y Salvatore Ferragamo produce 100,000 mascarillas para donar a la región de la Toscana y Gucci ha hecho un llamado internacional para recaudar fondos.

De este lado del mundo, en Nueva York —ahora el epicentro—, Michael Kors hizo una donación millonaria destinada a hospitales y fundaciones y Christian Siriano se ha enfocado a producir tapabocas.

Hoy es difícil pensar en cuáles serán las propuestas para las colecciones Crucero, las que en teoría se estarían presentando durante las próximas semanas. La moda ha cambiado. Esa industria opulenta, estética y muy aspiracional, ahora crea para salvar el mundo. Todos unidos sin importar a qué conglomerado pertenezcan. Sobre el futuro, el tiempo dirá.

*Imagen: Cortesía Dior

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