Hace ya mucho años que la Infanta Elena se convirtió en el objetivo de los amante de la moda. Su boda con Jaime de Marichalar, y también divorcio, hizo que cambiara completamente su look, sorprendiendo en numerosas ocasiones y no pasando desapercibida.

Desde entonces, cada vez que asiste a algún acto público, o personal, nos fijamos en cuál será su sorpresa para la ocasión. Y esta vez, no volvió a defraudar. La cita fue en París, en la final del Roland Garros donde Rafa Nadal se hizo con un duodécimo título, y desde la gradas vibró -como suelen hacer siempre en la Familia Real cuando hay deporte español de por medio- junto a su padre el Rey Juan Carlos, en su segunda aparición personal desde que anunciara hace unos días que dejaba la vida pública.

Mucho ha llamado la atención el look elegido. La Infanta desde luego pensó que no, que menos no es más, y se puso encima todos los complementos del mundo. El más llamativo, un sombrero azul marino (a juego con el outfit de su padre) con una cinta de pedrería, que hemos descubierto que es de una marca española: Alejandra Oliver.

La marca lo ha hecho público en su perfil de Instagram, agradeciendo a la Infanta que haya elegido esta marca española para cubrirse del intenso sol parisino.

Pero eso no es todo. En su look too much destaca el súper floripondio que se puso en la solapa, recordando un poco, solo un poco a la mítica camelia de Chanel. También las múltiples pulseras en sus muñecas, y varios collares. Entre ellos uno que no ha pasado desapercibido: un cordón con los colores rojo y amarillo de la bandera española y un colgante con la silueta de nuestro país, sin olvidar los anillos ya característicos en su dedo meñique, que también luce así el Rey Juan Carlos.

*Imágenes: Getty

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