La espera terminó y los planetas se alinearon para permitirnos ser testigos de la más reciente colección de Alessandro Michele para Gucci. La sede fue el Castel del Monte, en Andria, Italia que se convirtió en un verdadero recinto desde el que se dieron a conocer las últimas creaciones de la maison italiana.

En esta colección, Michele rinde homenaje a la lúcida escritora Hannah Arendt y Walter Benjamin; éste último, coleccionista de citas, ese fue precisamente el leitmotiv de Alessandro, la inspiradora historia entre ambos personajes de la historia.

Arendt escribió un ensayo donde habla sobre la grandiosa habilidad de su amigo para construir un pensamiento y un sistema donde las citas son elementos centrales de su quehacer académico diario. Un hecho que Alessandro Michele recobra con esta colección bajo el concepto de constelaciones; una forma de remodelar, relacionar y articular piezas que podrían parecer inconexas —como las estrellas en el cielo—, pero que en realidad pueden estar unidas de manera compleja.

Al igual que Benjamin a través de los ojos y el análisis cariñoso de Arendt, Michele explora y dibuja conjunciones entre diversos fragmentos y mundos del pasado con el presente, capaces de romper con la tradición y recobrar, asimismo, la belleza de todo aquello que podría parecer disperso, pero vaya que puede entrar en contacto. Justamente como las constelaciones.

«Para Benjamin, la constelación es una aparición repentina, llena de tensiones. Es lo que sale de la capacidad de hacer conjunciones entre fragmentos de mundos que de otro modo estarían dispersos: un polvo febril de citas que arde en la posibilidad de un contacto». Tanto Arendt como Benjamin compartieron un destino de exilio.

DESFILE CREPUSCULAR

Esa hora de la tarde, donde los rayos del sol fluctúan entre irse y quedarse, fue el momento perfecto para conocer las últimas creaciones de la casa de moda italiana, que creó todo un acontecimiento visual y sonoro enmarcado en el enigmático e imponente castillo del Monte.

Una vez conociendo la motivación de Alessandro Michele era de esperarse que el desfile versara sobre una permanente vista a la luna, las galaxias, regresando a poner la luna en el centro.

Gucci nos presentó una experiencia espacial cargada de cinética y dramáticas siluetas, vuelos, cinturones y sobreros parecidos a planetas, abrigos de fur.

 

Las voces en off nos envolvieron en una atmósfera espacial de la misma forma que el juego de las luces crearon un entorno perfecto para recordarnos nuestra naturaleza cósmica.

*Imágenes: cortesía

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