Yo ya he estado ahí.

No en la cuarentena, ni en el auto aislamiento social mientras el mundo entero pareciera caerse a pedazos, pero sí en casa, tratando de trabajar sin el bendito rigor que te impone la estructura de una oficina. Si alguna vez has intentado freelancer lo sabes bien: resulta muy complejo ponerte a trabajar cuando nadie te está viendo. Los distractores se acumulan. No tienes la presión de un jefe que te recuerda que le debes un reporte cada vez que lo ves. Hay interrupciones caseras permanentes y es fácil perder horas y horas revisando las interminables notificaciones en tu celular. El cómodo sillón en el que te sentabas cada noche para ver un episodio más de esa increíble serie en Netflix está a un par de metros de distancia, y la tentación de hacer una pausa para seguir trabajando más tarde, ronda todo el tiempo por tu cabeza.

Al fin y al cabo: unos minutos de distracción solo te pueden beneficiar, ¿cierto?

Yo he estado ahí y no hay nada más alejado de la realidad. Trabajar desde casa es difícil, pesado y tedioso. Y como cada día más de nosotros parecemos condenados al home office hemos preparado este decálogo que te ayudará a cumplir con tus objetivos laborales a pesar de la contingencia:

1. Establece y respeta un horario de trabajo

Trabajar desde casa no es estar de vacaciones. Tampoco es hacer las cosas cuando tú quieras. Respeta el horario de trabajo de tu equipo. Llega a tiempo a tu computadora y mantén los canales de comunicación siempre abiertos. La idea es que todos estén trabajando al mismo tiempo. Exacto: como si estuvieran en la misma oficina.

2. Elimina distractores

En la oficina hay muchas cosas que pueden distraernos, pero nos ayuda el hecho de que nuestros compañeros nos están viendo, ¿cierto? Claro que revisamos nuestras redes sociales un ratito y de pronto consumimos algún contenido de índole personal, pero tarde o temprano nos ponemos a trabajar. Estando solos en casa un minuto de ocio en el celular puede transformarse fácilmente en una hora. Dejémoslo claro: abrir Tik-Tok es una actividad de alto riesgo para tu productividad. ¿Qué hacer? Limitarlo. Tal vez poner el teléfono en modo avión sea demasiado, pero existen aplicaciones que te ayudarán a rastrear las horas utilizadas en redes sociales y a establecer límites sobre los horarios de uso para cada aplicación (revisa Offtime y StayOnTask).

3. Ponte cómoda… aunque no tanto

Prepara tu espacio en casa para un día de trabajo. Limpia la mesa o el escritorio desde el que estarás operando. Asegúrate de contar con buena luz y una silla que te permita estar sentada de manera cómoda durante un buen rato. Aísla el ruido y genera una atmósfera que te ayude a concentrarte, pero piensa siempre en cómo ser más productiva. Aunque puedes estar tentada a trabajar desde tu cama, hacerlo no es la mejor de las ideas, pues te puede provocar dolores de espalda.

4. Si vives con alguien más, habla con ellos y explícales tu nuevo esquema de trabajo

Cuando laboras en una oficina, las horas que pasas en casa suelen ser de esparcimiento. Llegas para jugar con tus niños, para ver la tele, para escuchar música, para leer. Esto ha cambiado. Ahora estarás en casa las 24 horas y al menos un tercio de ellas serán laborales. Compártele a tus seres cercanos tus horarios de trabajo y pídeles que los respeten. Pero tú también debes de respetarlos: sé estricta contigo misma y haz como si esas horas tú no estuvieras.

5. Cuidado con los antojitos y la cocina

¿Qué Godín no disfruta de su lunch en un día de oficina? Ese pequeño momento en el que te das un respiro para romper con la rutina laboral, es absolutamente necesario. El problema al tener la despensa al alcance de tu mano, es que vayas a utilizar el hambre como pretexto para dejar de hacer lo que tendrías que estar haciendo. Recuerda: un día de home office es un día de trabajo normal y necesitas del mismo lunch que en un día de oficina. No más; no menos.

6. Establece límites y cierra a tiempo la jornada

Algo que suele sucederle a la gente que labora desde casa, es que nunca paran. Trabajan todo el día. Y toda la noche. Y también el fin de semana. El ir a una oficina te ayuda a diferenciar con absoluta claridad el espacio laboral del espacio personal. Pero cuando ese espacio es el mismo, corres el riesgo de no dejar de trabajar jamás. No lo permitas. Así como debes de tener la disciplina para estar en tu escritorio para iniciar la jornada a tiempo, también debes de ser puntual para cerrar el día. ¡Estás en casa y la vida te espera!

7. Dúchate y arréglate

El hecho de trabajar a distancia y no tener que salir de casa, podría orillarte a caer en la tentación de quedarte en pijama todo el día. No lo hagas. Báñate, vístete y arréglate. Además de que te sentirás mejor estando limpia, también es una señal para indicarle al cuerpo y a la mente que es hora de ser productivos.

8. Muévete

No te pases todo el día sentada. Toma un descanso de cinco minutos por cada hora trabajada. Utilízalo para moverte. Párate, brinca, haz unas lagartijas, estírate. Cuidado: uno de los riesgos del home office es que te transformes en una criatura absolutamente sedentaria que no se mueva ni para caminar a la oficina de su jefe.

9. Ponte metas para cada día

Siempre trabaja mejor aquel que sabe qué es lo que tiene que hacer. Cada mañana haz tu propia orden del día. ¿Qué vas a lograr hoy? Si no lo defines primero, jamás lo conseguirás. Y aunque suene a una obviedad, es fácil dejar de hacerlo y quedar a la deriva de las horas que transcurren de manera extraña cuando trabajas desde casa.

10. Sé optimista

Contrario a lo que crees, trabajar desde casa es complejo y lo será aún más en una situación de emergencia como una pandemia. Vivirás momentos de angustia y desesperación. Posiblemente llegue el momento en el que odies tus cuatro paredes y extrañes a tu oficina (¡con todo y tu jefe!) más de lo que imaginas. Pero es importante mantenerte optimista. Agradece que tienes un trabajo que desvíe tus pensamientos hacia otro lado.

Desde ahora sabemos que los días venideros no serán sencillos. Lo hemos visto en otros países y el ánimo colectivo podría decaer. Una última recomendación: no utilices tu tiempo libre para consumir información que afecte a tu ánimo (es fácil que eso suceda entrando a las redes sociales). Busca información científica de medios especializados que te ayuden a entender qué es lo que está pasando. Lee, escucha música, canta, escribe, toca un instrumento. Busca la manera de expresar lo que sientes. Sé creativa y encuentra la manera de hacer ejercicio aunque tengas que estar en casa. ¡Siempre hay una manera!

Y si todo eso falla, recuerda esa frase maravillosa de Rainer Maria Rilke con la que terminar Jojo Rabbit“Let everything happen to you, Beauty and terror, Just keep Going, No feeling is final (Deja que todo te pase, la belleza y el terror, solo sigue andando, ningún sentimiento es definitivo)” .

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