Las impresionantes ruinas del Estadio Panatenaico de la capital griega han sido el escenario al que nos ha hecho viajar esta vez Maria Grazia Chiuri junto a la casa Dior con su colección Crucero 2022. Un viaje que continúa la estela internacional, tras las propuestas presentadas en años anteriores en Marrakech (Marruecos) y la ciudad de Lecce en Puglia, en Italia.

Maria Grazia ha vuelto a conseguir que Dior sorprenda, algo ya difícil desfile tras desfile, pero lo han conseguido una vez más. La noche, el fuego, la música de la artista Ionna Gika junto a la Orquesta griega en honor a Zeus han dado la bienvenida a un desfile que nos ha llevado a la Antigua Grecia pero del siglo XXI, y con un mensaje de empoderamiento femenino ya tradicional desde que Maria Grazia se pusiera al frente de la dirección creativa de la maison. Ningún lugar como Grecia para conseguirlo, el país en cuya mitología destacan poderosas deidades como Atenea o Némesis.

Y así ha sido el desfile. Musas griegas modernas, siluetas monocromáticas, un ejército de heroínas griegas moviéndose al compás -sobre una pasarela de 500 metros- como puntos de luz en la noche, donde hemos visto una vez más las icónicas túnicas griegas, los peplos, renovadas por la casa francesa. Una prenda que sin duda simboliza la libertad, el movimiento, la fluidez pero también tradición, historia y lo divino femenino, una prenda que ya portaban las esculturas de la Acrópolis, y que regresa acompañando nuevas siluetas.

El punto de partida de esta Colección Crucero fue una sesión de fotos de la colección de Alta Costura de Christian Dior en la Acrópolis en 1951. Ahí Maria Grazia supo que Grecia tenía que ser el destino en el que mostrar una colección que fusiona los vestidos de noche con nuevas zazapatillas de deporte de líneas futuristas, algo que demuestra que la moda sigue en constante en evolución.

Sobre la pasarela hemos visto, además de las túnicas acompañando faldas y tenis, bodys, monos con capucha, jersey blancos, muchos plisados y muchos volúmenes, tules, chalecos con pants, arneses y corsés entre otras piezas, y mucha bota alta.

Además de un look final  como homenaje a Marjan Pejoski, responsable del icónico vestido de cisne de Björk sobre la alfombra roja de los Oscar.

Una vez más Maria Grazia Chiuri ha sumado esfuerzos con artesanos locales. En esta ocasión, el sastre y bordador Aris Tzernovakis, de Argos, ha sido el encargado del bordado de la clásica Bar Jacket y el Dior Book Tote, uno de las grandes objetos de deseo de las mujeres del mundo. Por otro lado, la artista Christiana Soulouo se ha encargado de las ilustraciones de figuras femeninas que se han colado en algunos de los vestidos de la colección. Y por si no fuera suficiente, en esta colección también vimos una línea más sport, con leggins, shorts de boxeador en súper tendencia y tops deportivos con patrones creados por Pietro Ruffo, con el azul tan característico del Mediterráneo. Un claro homenaje a los Juegos Olímpicos que regresan este 2021 y cuya tradición se remonta a la Antigua Grecia.

Sin duda, una puesta en escena espectacular.

*IMÁGENES: cortesía de Dior

 

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