La llegada de Jonathan Anderson a Dior no podía limitarse a una colección colgada en perchas. Para marcar el inicio de esta nueva era creativa, la Maison ha convertido sus boutiques de todo el mundo en escenarios inmersivos, donde el pasado y el futuro dialogan con humor, ingenio y una elegancia profundamente parisina.

Desde Le Bon Marché en París hasta Selfridges en Londres, Dior despliega una serie de instalaciones únicas —algunas efímeras, otras pensadas como auténticos pop-ups— que celebran no solo una colección, sino una visión creativa.

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Un alegre homenaje a los archivos: una escenografía inmersiva reinterpreta con humor las cajas de la primera boutique Dior, conocidas como Colifichets.

Un homenaje juguetón a los archivos de Dior

El hilo conductor de esta celebración es una referencia directa a los orígenes de la Maison. Las escenografías reinterpretan, con un guiño contemporáneo, las míticas cajas de la primera boutique de Dior, conocidas como Colifichets.

Inspiradas en el emblemático gris de 30 Montaigne, estas cajas se apoderan del espacio: se desbordan por los escaparates, se apilan formando torres inestables y crean composiciones casi teatrales, sostenidas por bellboys traviesos que hacen equilibrios como si fueran acróbatas.

El resultado es una instalación viva, dinámica y ligeramente irreverente, que rompe con la solemnidad tradicional del lujo sin perder un ápice de sofisticación.

Moda, fantasía y objetos de deseo

Entre estas estructuras imposibles, los modelos —gráciles, casi oníricos— trepan, se asoman y abren las cajas como si fueran cofres mágicos. En su interior, las nuevas creaciones de Anderson para Dior emergen como auténticos objetos de deseo:

  • La Lady Dior reinterpretada
  • El Dior Book Tote bordado con portadas de clásicos literarios
  • Los nuevos y esculturales Dior Bow Bags
  • Los renovados Dior Normandie
  • Los Dior Roadie shoes y los Dior Archie loafers
  • Una cuidada selección de ready-to-wear femenino y masculino

Todo convive en una narrativa visual donde los universos de hombre y mujer se funden, y donde el legado de la Maison se proyecta con ligereza hacia el futuro.

Mágicos estuches para descubrir las creaciones de Dior que albergan: objetos de deseo diseñados por Jonathan Anderson: el Lady Dior reinventado, el Dior Book Tote bordado con las portadas de clásicos literarios, bolsos Dior Bow inéditos, bolsos Dior Normandie renovados, zapatos Dior Roadie, mocasines Dior Archie y, por supuesto, una hermosa selección de prêt-à-porter

El nuevo Dior: ingenio, cultura y frescura

Esta puesta en escena resume a la perfección el espíritu de la nueva etapa:

  • Respeto absoluto por la historia
  • Audacia creativa sin estridencias
  • Cultura, literatura y humor como lenguaje estético
  • Lujo entendido como experiencia, no solo como producto

Jonathan Anderson imprime a Dior una energía fresca y cerebral, donde el lujo no se impone, sino que seduce.

Una experiencia global

Cada tienda adapta la instalación a su propio contexto, convirtiendo cada visita en una experiencia única. No es solo una campaña: es una invitación a redescubrir Dior desde dentro, a recorrer sus códigos con una mirada nueva. La Maison transforma así el acto de comprar en un paseo cultural, casi museístico, pero con una sonrisa cómplice.

Esta celebración visual acompaña la llegada de las primeras colecciones de Jonathan Anderson para Dior, disponibles en boutiques a partir de enero de 2026, marcando oficialmente el comienzo de una etapa que promete redefinir los códigos de la casa.

Dior no presenta una colección: abre un capítulo. Y lo hace recordándonos que el lujo también puede ser juguetón, narrativo y sorprendente. Entre cajas, equilibristas y referencias a sus propios archivos, la Maison demuestra que mirar al pasado no significa quedarse en él, sino usarlo como trampolín creativo.

Jonathan Anderson ya está aquí. Y Dior, una vez más, sabe cómo celebrarlo con inteligencia, belleza y un guiño travieso.

*Imágenes: cortesía