Ocurre cada año, inexorablemente. Una voz al otro lado del teléfono pide el «tema» anual de celulitis y una primera frase lapidaria viene a mi cabeza, sin que pueda hacer nada por remediarlo: 9 de cada 10 mujeres tienen celulitis. Eso es así. Y no lo sé porque lo digan los dossieres de prensa y los expertos, ni tampoco porque de mis diez amigas íntimas solo se libre una. No. Lo sé porque hace poco me enteré que existe un tipo de celulitis de la que nadie habla, la que se produce por culpa de la glicación, la conocida como «celulitis de las modelos». Venga, que no vamos a hacernos las tontas, tú también has visto esas foto de Kate Moss en bikini con su buena dosis de celulitis. Hasta en el Olimpo de las tops existe esta tortura estética.

Así que, para empezar a centrarnos no diré, como cada año, que existen cuatro tipos de celulitis (edematosa, dura, alimentaria y grasa profunda). No por nada, sino porque ya son cinco. La hasta ahora gran olvidada en la mayoría de protocolos estéticos es la piel de naranja por glicación, los hoyitos de las flacas.

© Paul Berends
© Paul Berends

Gema Cabañero, experta en estética anti-aging y nutrición, ha encontrado la alquimia para hacerle frente: «una puntera tecnología de alta especificidad: la radiofrecuencia fraccionada ‘reorganizadora’ del colágeno», aclara. Pero primero, ¿qué es la glicación? Un proceso por el que los azúcares se adhieren a las fibras de colágeno, provocando que estas pierdan fuerza, se deterioren, desorganicen e incluso se rompan.

Resultado: envejecimiento de la piel. Si la piel del muslo envejece, salen igualmente hoyitos, aunque estés delgada como una espátula. Este quinto tipo de celulitis, decía, se muestra con las mismas evidencias que las demás: irregularidades de la superficie cutánea en forma de bultitos más o menos evidentes pero con un origen muy diferente que, lejos del crecimiento anormal de las moléculas grasas y la retención de líquidos, tiene al colágeno mal organizado como detonante y principal enemigo a batir.

No teníamos bastante con los cuatro tipos de celulitis conocidos, que viene un quinto por si alguien se quería librar.
No teníamos bastante con los cuatro tipos de celulitis conocidos, que viene un quinto por si alguien se quería librar.

La glicación, que afecta sobre todo al rostro, también se da en caderas y muslos. Su causa principal, como ya se han hartado en decir los mejores expertos en nutrición como Nicholas Perricone, se debe, según todos los estudios científicos, a un consumo excesivo de glucosa y carbohidratos malos o de alto índice glucémico: chucherías, refrescos, bollería, almidones… y se ve agravado por un consumo ‘pobre’ o deficitario de proteínas que, precisamente, ayudan a neutralizar en parte la glicación al favorecer una correcta formación del colágeno y elastina.

«Cuando el colágeno se vuelve rígido por la adherencia excesiva de moléculas de azúcares, su capacidad para mantener la linealidad se pierde: el colágeno se desordena formando estructuras irregulares cuya evidencia externa (perceptible sobre todo en regiones como muslos, caderas o glúteos) son micro-abultamientos casi indistinguibles a simple vista de los formados por el crecimiento anormal de las moléculas grasas o adipocitos, el factor clave en los otros tipos de celulitis», explica Cabañero.

Alessandra Ambrosio, Angel de VIctoria's Secret, también sufre el mal. © Getty Images
Alessandra Ambrosio, Angel de VIctoria’s Secret, también sufre el mal. © Getty Images

¿Por qué las flacas sufren celulitis?

«Dados los desequilibrios alimentarios actuales, lo raro es encontrar un caso de celulitis que no contenga un componente de ‘piel de naranja por glicación’. Me atrevería afirmar, incluso, que afecta casi al 100% de las mujeres además de a muchos hombres», explica la experta. Es habitual verlo en las morfologías androide (mujeres delgadas de silueta recta con poco pecho y caderas estrechas), menos propensas a presentar celulitis con componente graso, ya que se trata de biotipos asténicos: el típico de las modelos de pasarela, a las que no les sobra ni un gramo de grasa (por el contrario, en ocasiones, presentan un déficit de la misma) pero que, por su tipo de alimentación (muchos refrescos, chucherías y ensaladas… y pocas proteínas) presentan ‘piel de naranja por glicación’.

La mala alimentación, principal responsable de la celulitis por glicación. © Instagram @CaraDelevingne
La mala alimentación, principal responsable de la celulitis por glicación. © Instagram @CaraDelevingne

Para paliar esta celulitis, dos soluciones:

  1. Seguir una dieta anti-glicación.

Registrada como Perricone Nutritional Face Lift™, logra efectos visibles en 72 horas. Para ello hay que aumentar significativamente la ingesta de determinados súper-alimentos con propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, pro-tensoras y anti-arrugas. Entre ellos están el salmón fresco salvaje, los frutos rojos y las nueces. Estos alimentos no pueden ser de cualquier procedencia, es importante que tengan buena calidad.

Para seguir el plan es necesario conocer las pautas a rajatabla, la única forma de que funcione. Los libros Rejuvenecimiento Total (traducido al español) y Forever Young (de momento, solo en inglés) son la mejor guía, aunque también se pueden encontrar pautas y ejemplos de menús en Perriconemd.es. Este cambio en la alimentación tiene efectos a nivel de regeneración celular que se percibe en el exterior en forma de mejor cara, más luz y mayor tonicidad dérmica.

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Apúntatelo: el salmón va a ser tu mejor amigo.

 

  1. Hacerte un protocolo de estética específico.

Body Sculptor 3F es un programa que, en base a un diagnóstico de alta precisión, usa tecnologías de tratamiento no invasivo punteras, entre las que destaca la radiofrecuencia fraccionada de alta penetrabilidad. Esta logra impulsar la creación de nuevo colágeno pero también reorganizar estructuralmente el ya existente, afectado por la glicación, evitando el efecto ‘piel de naranja ’ en superficie.

Se llama 3F porque tiene tres fases, a su vez divididas en tres partes cada una. Primero, se hace una historia clínica y estética y un test de hábitos. Después, el análisis visual-táctil de la zona (externa) y, en tercer lugar, se somete a la paciente a un diagnóstico avanzado (escaner de tejidos, bioimpedancia para saber porcentajes de masa grasa, músculo y agua, topografía de la córnea…). Una vez hecha esta valoración en profundidad, se comienza con la fase de choque, después se hace el tratamiento a medida que combina hasta 17 aparatos distintos. El protocolo se completa con un programa personalizado de hábitos cosméticos, alimentarios y nutricosméticos de seguimiento domiciliario. Se recomiendan entre 12 y 36 sesiones de entre 60 y 90 minutos (desde 80 €/sesión). En Gema Cabañero (913092523).

Celulitis por glicación, el mal de las modelos. © Getty Images
Celulitis por glicación, el mal de las modelos. © Getty Images

Además, y como siempre, conviene acentuar los beneficios de un tratamiento de estética específico o de una dieta sana con ejercicio y una crema aplicada con un buen masaje en la mañana y la noche. Ser constante tiene sus recompensas, palabrita.

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