«Tenemos la oportunidad de contribuir a crear una sociedad en la que cualquier niña mire un cartel publicitario o la portada de una revista y se sienta reflejada», clamaba anoche Beyoncé al recoger su premio CFDA a ‘Icono de moda’ en Nueva York. «El alma no tiene color, ni curvas, ni forma. Al igual que el trabajo de todos vosotros, va más allá de lo que el ojo ve. Tenéis el poder de cambiar la percepción, de inspirar y empoderar; de mostrar a las personas cómo abrazar su diversidad y cómo hallar la verdadera belleza y la fuerza que se esconde en cada uno de nosotros», proseguía la artista, en un inspirador discurso dirigido a los protagonistas de la industria de la moda americana que en pocos minutos se convirtió en el Trending Topic de la noche.

Beyoncé aprovechó sus minutos sobre el escenario para lanzar un mensaje al mundo general (y a la industria de la moda en particular).
Beyoncé aprovechó sus minutos sobre el escenario para lanzar un mensaje al mundo general (y a la industria de la moda en particular).

Y no es para menos, porque estamos acostumbrados a ver a Queen B contonearse y lanzar mensajes en las letras de sus canciones, pero pocas veces tenemos la oportunidad de escucharla hablar. Escasísimas son las entrevistas que la cantante ha concedido en sus últimos años de carrera y menos aún las apariciones en las que se ha prestado a contestar a las preguntas de los medios de comunicación, así que su speech impacta por partida doble.

Beyoncé llegó a la ceremonia de entrega de premios arropada por su marido y su hija. © Cordon Press
Beyoncé llegó a la ceremonia de entrega de premios arropada por su marido y su hija. © Cordon Press

La artista llegaba a la fiesta arropada por su marido, Jay Z (acallando los insistentes rumores sobre el bache que atraviesa su matrimonio), su hija, Blue Ivy, y su madre, Tina Knowles, para recoger un premio que dedicaba precisamente a ella, recordando sus duros comienzos: «Muchos de vosotros no lo sabéis, pero mi abuela era costurera. Mis abuelos no tenían dinero para pagar el colegio de mi madre, así que mi abuela cosía los uniformes a cambio de la educación de mi madre. Luego le pasó a ella este don, enseñándola a coser».

«Cuando empezamos con Destiny’s Child, las firmas de lujo no querían vestir a cuatro chicas de campo, negras y con curvas», reconocía Beyoncé lanzando dagas a su público, «a mi madre le negaron [vestidos] en cada showroom de Nueva York. Pero, al igual que mi abuela, utilizó su talento y su creatividad para conseguir el sueño de sus hijos, mi madre y mi tío nos hicieron nuestros primeros vestidos, cosiendo uno por uno cientos de cristales y perlas; poniéndole pasión y amor a cada detalle. Cuando vestía esa ropa me sentía como Khaleesi. Sentía que llevaba una armadura. Era mucho más profundo que cualquier etiqueta de marca».

Betoncé, con sombrero de ala ancha y esmoquin de Givenchy, a su llegada a la entrega de premios. © Cordon Press
Beyoncé, con sombrero de ala ancha y esmoquin de Givenchy, a su llegada a la entrega de premios. © Cordon Press

«Mi madre diseñó mi vestido de novia, el vestido de mi graduación, mi primer vestido en los CFDA, mi primer vestido en los Grammy, y la lista sigue y sigue. Y para mí ese es el verdadero poder y el potencial de la moda. Es una herramienta para encontrar tu propia identidad. Trasciende el estilo y es una cápsula del tiempo de nuestros grandes éxitos. Así que gracias a mi madre, a mi abuela y a mi tío. Gracias por enseñarme que la imagen va más allá de la ropa que llevas y de la belleza física».

Beyoncé en los CFDA en 2004, con uno de los vestidos que diseñó su madre para ella.
Beyoncé en los CFDA en 2004, con uno de los vestidos que diseñó su madre para ella.
beyonce
Nada más que añadir.

Además: la alfombra roja con todos los invitados a los CFDA…

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