Cada vez es más habitual que los deportistas incluyan en su rutina actividades como la natación, y esto se debe a que es uno de los deportes más completos y aptos para cualquier edad o condición. Si te duele la espalda y quieres fortalecerla, si quieres perder peso y no te motiva nada ir al gimnasio o si sientes el cuerpo agarrotado por estar tantas horas delante del ordenador, son motivos suficientes para tirarte a la piscina y empezar a nadar. Juan Vélez Reznak, licenciado en ciencias de la actividad física y del deporte, profesor de natación y fisioterapeuta del Centro Assari, (www.assari.es), desarrolla las pautas a seguir más importantes.

“Al nadar, utilizamos la mayoría de los músculos del cuerpo e involucramos todas las articulaciones con movimientos globales y amplios, explica Juan Vélez Reznak, fisioterapeuta del Centro Assari.

Estos son sus beneficios

  • Es una actividad física libre de impacto, por lo que no perjudica a las articulaciones y huesos.
  • Al nadar, utilizamos la mayoría de los músculos del cuerpo e involucramos todas las articulaciones con movimientos globales y amplios. De esta manera, aumentamos la flexibilidad y elasticidad de todos ellos.
  • Como en toda práctica deportiva, activamos el metabolismo y quemamos un gran número de calorías.
  • Al practicarse en medio acuático, existen dos ventajas muy importantes: la mejora del sistema respiratorio y el aumento de la capacidad pulmonar y, a su vez, de la circulación sanguínea y linfática, debido a la presión ejercida por el agua sobre el cuerpo.
  • Por último, un beneficio destacable de la natación, a diferencia de muchas actividades deportivas que se centran en una sola parte del cuerpo y de forma unilateral, es que es un trabajo global en el que involucramos por igual ambos lados del cuerpo: miembros inferiores y superiores.

¿Cómo ponerlo en práctica?

1.-Iniciación

En la natación es muy importante el trabajo de la respiración y la flotabilidad. Son los primeros aspectos para trabajar con el objetivo de lograr autonomía y poder desplazarnos por el medio acuático sin mucha fatiga.

2.-Calentamiento

No es necesario estirar antes nadar, pero sí es recomendable realizar un calentamiento. Este puede llevarse a cabo fuera del agua o incluso dentro del medio acuático haciendo unos largos de intensidad baja.

3.-Ejercicios de fuerza y cardio

La natación nos ayuda a trabajar dos parámetros: la fuerza y el cardio, todo dependerá de las prioridades en la sesión de entrenamiento. Para un trabajo de fuerza, se utilizan materiales como palas y aletas, y para un trabajo de cardio, haremos variaciones en la intensidad y en la velocidad de nado.

Recordatorio Grazia: Esta práctica deportiva es adecuada para todo el mundo, pero las personas con patologías óseas serán las que más se beneficien. Su bajo impacto favorece a personas con procesos degenerativos como la artrosis.

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