En los últimos años, la investigación científica ha comenzado a poner el foco en el papel de la melatonina más allá de su conocida función en la regulación del sueño. Esta hormona, clave en los ritmos circadianos del organismo, ha despertado un creciente interés en el ámbito capilar por su posible implicación en los ciclos de crecimiento y caída del cabello. Aunque la evidencia aún es incipiente, los estudios más recientes apuntan a su potencial como herramienta complementaria en el abordaje de determinadas alopecias, especialmente aquellas de carácter agudo. La Dra. Alba Gómez, directora de la unidad de medicina capilar de IMR, analiza las aplicaciones de este activo emergente.

Un activo con potencial en la caída capilar

La relación entre la melatonina y los ciclos biológicos del organismo ha abierto nuevas líneas de investigación en salud capilar. Su papel en la regulación del reloj interno sugiere una posible influencia en el ciclo del folículo piloso, lo que la sitúa como una opción a considerar en determinados pacientes con caída de cabello.

«En concreto, parece que las caídas agudas de pelo, conocidas como efluvio telógeno, serían las que más se beneficiarían de su uso. Este tipo de caída es frecuente tras situaciones como el postparto, intervenciones quirúrgicas, cambios estacionales o episodios de estrés», explica la Dra. Gómez.

Por vía oral o tópica: diferentes procedimientos y abordajes terapéuticos

El uso de melatonina tanto por vía oral como tópica ha sido objeto de análisis en los últimos años, con publicaciones que respaldan su aplicación. «Mientras la vía oral ya era conocida por su efecto regulador del sueño, la formulación tópica se ha desarrollado específicamente para actuar sobre el folículo piloso, con soluciones capaces de llegar a la raíz y ejercer su función de forma localizada», detalla.

Además, «existen nutricosméticos que incorporan melatonina para abordar este tipo de caídas, ampliando las opciones terapéuticas disponibles. El empleo mediante mesoterapia también es posible, aunque todavía se requieren más estudios que confirmen su eficacia. Sea como fuere, en los casos más intensos, la combinación de distintas vías de administración puede plantearse como una estrategia válida.»

En términos de seguridad, «la aplicación tópica presenta una absorción principalmente local, sin efectos adversos relevantes. Por su parte, la vía oral, además de su posible impacto capilar, contribuye a regular los ritmos de sueño y vigilia sin provocar somnolencia diurna, aunque algunos pacientes pueden experimentar sueños vívidos en los primeros días de tratamiento. Es por eso por lo que, en el abordaje capilar, la combinación de tratamientos es habitual, y la melatonina puede integrarse dentro de protocolos más amplios en función del tipo de alopecia y de las necesidades específicas de cada paciente» señala.

Ritmo circadiano: la clave silenciosa del crecimiento capilar

Por otro lado, explica, «aunque la relación entre los ritmos circadianos y los ciclos capilares continúa siendo objeto de estudio, existe la hipótesis de una influencia bidireccional entre ambos procesos, de modo que una correcta regulación del reloj biológico podría contribuir al equilibrio en el crecimiento y la caída del cabello. En este sentido, la melatonina podría desempeñar un papel relevante al favorecer la fase de crecimiento capilar (fase anágena), a través de la estimulación de vías celulares como la vía WNT, aunque estas teorías aún requieren mayor evidencia científica.»

«La melatonina muestra mayor relevancia en procesos de caída capilar y su papel en casos de debilitamiento del cabello es más limitado», sostiene la Dra. Gómez. «En situaciones donde el cabello se vuelve más fino, generalmente asociadas a alopecia hormonal o envejecimiento capilar, existen tratamientos con mayor eficacia, aunque puede considerarse como una opción complementaria dentro de un abordaje más amplio», concluye.

En paralelo, «la literatura científica reciente recoge un número creciente de publicaciones que analizan la eficacia de la melatonina en el ámbito capilar. Este interés refleja su potencial terapéutico y abre la puerta a nuevas aplicaciones en el futuro, especialmente en determinados tipos de caída del cabello», señala la especialista.

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