Durante las ultimas dos semanas, el mundo de la moda se convirtió en un expóse digital de mini películas, documentales o expresiones abstractas de arte para poder, de una forma u otra, presentar sus colecciones de Alta Costura, Cruise y menswear pertinentes a esta época del año. Hubo sus excepciones y algunas firmas ingeniaron de alguna u otra manera hacer shows presenciales —unas lograron conseguir un balance entre lo que es vivir en esta pandemia y el leit motif del mundo de la moda y otras simplemente se mantuvieron al margen. Sin embargo todas lograron mantener la esencia de la moda viva.

Para la semana de Alta Costura parisina, el sentimiento fue una especie de variaciones interesantes y ocurrentes alusivas al Festival de Cine de Cannes y nos preguntamos: ¿quién ganaría la Palm d’Or de la moda?

Dior nos ayudó a escapar de la realidad presentado una fantasía de sirenas, hadas, minotauros y la sugestiva confección de minivestidos, dirigida por Matteo Garrone. El escapismo sin duda será una tendencia a venir, sobre todo cuando estemos más acostumbrados a la convivencia con el virus o logremos superar la pandemia.

Azzaro Couture presentó a la cantante punk belga Sylvia Kreush de Warhaus combinando bordados de pedrería, cortes sensuales tipo sirena en sedas con aplicaciones de puyas. ¡Un debut fenomenal para Olivier Theyskens!

Por su parte Daniel Roseberry, creativo de Schiaparelli, optó por un realismo documentado donde, dada la crisis actual, decidió no crear los atuendos pero diseñarlos e ilustrarlos en un Nueva York que sin duda se ha posicionado como la regente autoridad en esta nueva realidad. Combinando la creatividad con los archivos de la maison y una visual inspiradora y hasta conmovedora, Schiaparelli logró, sin confeccionar ni un diseño y rigiéndose por las medidas de seguridad y la realidad económica que el mundo vive, producir un gran filme y una excelente colección que asertivamente sensibiliza, llegando al corazón de su clientela para incrementar sus pedidos por orden individual mientras volvemos a la normalidad.

Iris van Herpen trató de darnos vida y ángulos al presentar a Carice van Houten, la princesa roja de Games of Thrones, moviéndose en una danza que presentaba diferentes ángulos para entender la creación. Solo un vestido fue presentado en este cortometraje con la finalidad de lograr cierta percepción real mediante al movimiento del atuendo. Algo extremadamente difícil de lograr en video versus la pasarela.

Chanel presentó un casting, diversos modelos en una colección pertinente a la Alta Costura, en un video flash en el cual diferentes modelos simulaban una sesión de fotos en sus movimientos. Asi logramos ver bouclês, tweeds y tafetanes bordados. Un video muy rico en sus atuendos al igual que Van Herpen tratando de rendirle un culto divino a la vestimenta.

Por su parte Maison Margiela y John Galliano hicieron un docudrama de 50 minutos sobre cómo se confecciona un vestido. Dirigido por Nick Knight, grabado con GoPro, drones y iPhone, fue de los filmes mas cautivantes durante esta ambigua, pero no menos increíble, semana de la moda de verano.

Valentino fue perfecta. Pierpaolo Piccioli tuvo un pequeño evento en vivo donde 16 modelos en prístinos atuendos blancos, casi angelicales, y otros de destellos plateados lograron mermar la fantasía digital y la realidad humana en uno. El sublime movimiento de los vestidos hechos a una medida alargada y fantasiosa hizo que se sintiera palpable la moda al espectador digital. Filmado en los Estudios Cinecittà en Roma, Valentino nos dio ángeles nos [re]inspiraron a creer en el arte.

Casi a la par, para presentar Resort, las marcas continuaron exhibiendo variaciones que lograran hacer sentir a sus invitados más cerca de la pasarela. Gucci envió una cesta de frutas y vegetales y emuló el filme de Andy Warhol en el que por seis horas y medias grabó lo concurrido en el Empire State (1964). Alessandro Michele hizo 12 horas de livestream que mostró la creación e identidad de un vestido, luego presentando como siempre un Gucci denso y rico en diseño modelado por el equipo creativo de la firma.

Aj Tracey, un rapero británico, presentó en las oficinas de Versace la nueva colección, lo que fue muy divertido de ver y muy autóctono, propio de la identidad de la marca. Etro y Dolce & Gabbana prefirieron pasarelas presenciales; ambas marcas presentaron estupendas colecciones con un público presente en cubrebocas que guardó cierta distancia social.

A diferencia, Jacquemus presentó L’Amour en la villa de Val-d-Oise como una oda al amor —bien lo dice su nombre— que nos flechó instantáneamente. Los invitados separados entre la cosecha de trigo, fueron sorprendidos, no solo por la inigualable postal, sino también por la colección cargada de libertad y ropa de verano sensual con deliciosos colores cálidos. Fue una reflexión perfecta de nuestro tiempo y de lo que vivimos y de lo que anhelamos: paz en esta nueva normalidad.

Loewe mandó pequeñas cajas de “diséñalo tu mismo” con retazos, swatches de colores y barajas de cómo vestir y anexó un video de maniquíes usando voluminosas figuras y atuendos aludiendo al siglo 18th y la modernidad.

Miuccia Prada logró presentar diferentes escenarios guiados para exhibir su colección en la que rememora los principios de la marca, alejándose un poco del Nylon y volviendo al Prada clásico, original, sencillo y muy rico en esencia.

Por su parte Nicolas Ghesquière, quien ha venido jugando con el tiempo —el pasado, el presente y ahora el futuro— nos llevó a una fantasía de aquel lugar donde queremos ir para Louis Vuitton. Una colección netamente digital, diversa; gozó de tanta riqueza en atuendos accesorios que habló por sí sola. De todas las presentaciones fue esta, que sin pasarela, nos hizo sentir cerca de ella. Game On, fotografiada en el Point Neuf parisino jugó con la noción de cartas de azar combinada con el monograma, flores y siluetas creando una propuesta icónica y sugestiva de deseo. El accesorio must-have fue sin duda la cartera con el monograma de corazón.

Y de nuevo Dior para Cruise 2021, se alejó del escapismo y volvió a la tierra, Italia de hecho, donde en la plaza central de Lecce bajo la coordinación artística de Marinella Senatore, músicos de la orquesta sinfónica de Roma junto una orquesta local (Orchesta Popolare) y bailarines locales, presentó una oda al folclore artesano de la región. Lo cautivante de esta presentación fue cómo se elevó el detalle de la confección a la hora del vestir.

En conclusión si esta ambigua temporada nos deja algo es la importancia de la pasarela para poder entender y ver el diseño; pero también nos deja la humildad con la que debemos ajustarnos a la nueva realidad. Si existen criticas pues se basan en la falta de diversidad sostenibilidad de algunos diseñadores, pero al final todos lograron un balance humano y real sobre lo que se puede hacer, cómo se puede hacer y qué se puede presentar.

Dior, Louis Vuitton, Jacquemus, Schiaparelli y Valentino, sin duda cautivaron bien fuera por sus diseños o por su forma de llegar al público. Pero el elogio es para todas las casas de modas que han continuado en trabajar y salvaguardar la industria que tanto amamos y necesitamos. La moda no es una banalidad y en estos tiempos que nos ha tocado vivir —y los que están por venir—, será ella fundamental y un elemento vital para sobrevivir, escapar y expresarnos. Por medio de la moda es que lograremos depurar todo lo que sentimos y esta es su belleza y por esto mismo su importancia.

*Imagen: Getty Images 

thoughts?