Moda
Bajo la dirección creativa de Seán McGirr, Alexander McQueen regresa al calendario de London Fashion Week después de 25 años. Este regreso marca un nuevo capítulo para la casa británica y, además, recupera ese vínculo con la ciudad en la que nació y que formó a Alexander McQueen.
Para esta colección, el diseñador tomó algunos de los elementos más icónicos de la identidad de Londres. En ella veremos sastrería tradicional de Savile Row, la cultura rave, referencias religiosas y, claro, parte de los códigos más reconocibles del archivo de la casa.
El análisis del desfile de Alexander McQueen en LFW
Foto: Alexander McQueen
Foto: McQueen
Si hablamos de la paleta de color de este desfile, casi el 60% estuvo presente en color negro y metal. También vimos el color plateado y toques de color en verde olivo, rosa, beige, gris, azul, menta y vino.
Y uno de los aspectos más importantes acerca de esta colección es que la inspiración llegó de The Baptism of Christ, la pintura de Piero della Francesca. Y, por otro lado, la cultura rave estuvo presente en la colección como dos elementos clave.
Fue una colección en la que lo delicado y lo oscuro convivieron naturalmente, como un clásico de McQueen. Aquí, las referencias religiosas se plasmaron a través de siluetas que nos recordaban alas y elementos angelicales, mientras que los arneses, el metal y también las transparencias llevaron esta colección a su lado más rebelde.
También materiales como la seda o el satín fueron parte imprescindible de la colección, acompañados también de encajes, organza, tul y muchos elementos voluminosos, sobre todo a la altura de la cadera.
La sastrería como un elemento fundamental de la colección
Foto: McQueen
Foto: McQueen
McGirr trabajó junto a Huntsman, una de las casas históricas de Savile Row, para crear piezas con hombros marcados, siluetas estructuradas y proporciones mucho más dramáticas, especialmente en sacos y trajes, cubriendo la parte de tailoring al menos el 30% de toda la colección.
Y haciendo contraste con ellos, aparecieron vestidos de noche con transparencias, encajes, elementos brillantes y muchos en forma de corset; otros, en vestidos peplum, vestidos mini esculturales y otros que llegaban hasta el piso.
Así se llevaron los códigos más distintivos de Alexander McQueen
Foto: McQueen
Foto: McQueen
Gran parte de esta colección estuvo enriquecida gracias al archivo de McQueen. En esta ocasión, en lugar de recrear literalmente las piezas históricas de la casa, retomaron ciertos elementos y ciertos códigos para llevarlos a esta nueva etapa de la casa.
Elementos como los arneses, los motivos de los cráneos, las siluetas ajustadas y ese dramatismo y sensualidad se reinterpretaron en esta colección con nuevas siluetas y materiales.
Y quizá uno de los vínculos más interesantes y atractivos de esta colección es que en el pasado estuvo la colaboración con Shaun Leane, quien trabajó con Lee McQueen desde los primeros años de creación de la casa. Ahora volvió a esta colección con piezas de joyería y arneses.
El regreso a sus orígenes en Londres fue un momento importante para la casa y también para la industria de la moda. Ahora Alexander McQueen se encuentra en una nueva etapa creativa con la llegada de Seán McGirr, además de marcar su primera presentación en la ciudad, creando este diálogo constante entre distintas generaciones y la esencia que ha distinguido a la casa durante años.





