Moda
Hay algo inevitablemente contradictorio en septiembre. Queremos recuperar la rutina, pero no demasiado. Volver a organizar nuestra agenda, aunque todavía nos resistamos a abandonar esa sensación de libertad que dejaron las vacaciones. Estrenar cuaderno, bolso, zapatillas o incluso una nueva playlist mientras intentamos convencernos de que regresar a la oficina también puede tener su encanto.
Quizá por eso la rentrée siempre ha estado tan vinculada a los pequeños estrenos. Objetos capaces de hacer más apetecible la vuelta a la normalidad y, si además consiguen simplificarnos el día, mucho mejor.
Este año podemos añadir uno nuevo a la lista. Los CMF Clip Pro llegan a Europa este mes de septiembre como los primeros auriculares open-ear de CMF y lo hacen con una filosofía que encaja especialmente bien con nuestra nueva forma de trabajar y movernos: escuchar sin desconectarnos completamente del mundo. Música mientras caminamos hacia la oficina, un pódcast durante el trayecto en metro, una llamada al salir a por un café o nuestra playlist favorita durante el entrenamiento de última hora. Todo con los oídos abiertos y sin necesidad de quitarnos y ponernos continuamente los auriculares.
Ligeros, abiertos, con diseño de clip y hasta 32,5 horas de autonomía, los primeros auriculares open-ear de CMF llegan justo a tiempo para volver a la oficina. Su objetivo: acompañarnos de la primera videollamada al último paseo del día sin aislarnos del mundo y, de paso, poner un toque tech al uniforme de septiembre.
Cuando los auriculares empiezan a parecer joyas
Lo primero que llama la atención de Clip Pro no es una cifra técnica. Es su forma. En lugar de introducirse dentro del oído, se sujetan alrededor de la oreja mediante una estructura en forma de C que recuerda inevitablemente a los ear cuffs que llevan varias temporadas conquistando el joyero. Y esa semejanza convierte un objeto tecnológico que tradicionalmente intentábamos disimular en algo que podemos integrar deliberadamente en el look.
CMF ha desarrollado un sistema de tres puntos de sujeción que reparte la presión alrededor de la oreja para evitar concentrarla en una única zona. En el interior del arco flexible encontramos un núcleo de titanio pensado para adaptarse a diferentes anatomías y, con apenas 5,9 gramos por auricular, la intención es que podamos llevarlos durante horas casi olvidándonos de que están ahí.

Algo especialmente importante durante la rentrée, cuando un mismo par de auriculares puede acompañarnos desde las ocho de la mañana hasta bastante después de cerrar el portátil.
Y después está el color. Dark Grey y Light Grey juegan la carta minimalista y urbana, perfectos para quienes quieren integrarlos discretamente entre americanas, camisas blancas y el inevitable regreso del negro al armario de septiembre. Pero es la versión Coral la que convierte el gadget en una pequeña declaración de estilo: un toque inesperado capaz de levantar incluso el uniforme de oficina más básico.

La tecnología también ha aprendido aquello que la moda lleva décadas sabiendo: a veces basta un buen accesorio para cambiar todo el look.
Escuchar música sin dejar de escuchar la ciudad
El verdadero sentido de un auricular open-ear, sin embargo, aparece en cuanto salimos de casa. En lugar de bloquear el canal auditivo, Clip Pro dirige el sonido hacia él mientras permite seguir percibiendo el entorno. Eso significa poder escuchar nuestra playlist mientras caminamos por la ciudad sin dejar de oír el tráfico, las bicicletas o lo que sucede alrededor.
También puede resultar especialmente práctico en la oficina. Podemos escuchar música mientras trabajamos y seguir percibiendo cuándo alguien nos habla sin tener que pasar media jornada retirándonos un auricular.
Ese equilibrio entre mundo digital y mundo real es precisamente una de las razones por las que el formato abierto está ganando protagonismo. No siempre queremos desaparecer detrás de una cancelación de ruido absoluta; a veces simplemente necesitamos crear una pequeña banda sonora para acompañar el día.
CMF intenta resolver además uno de los principales retos de este tipo de diseños: mantener un sonido con cuerpo sin cerrar completamente el oído. Para ello, Clip Pro incorpora un driver dinámico de 10,8 mm con doble imán y tecnología Ultra Bass, destinada a reforzar las frecuencias graves que pueden perder intensidad en un formato abierto. También cuenta con certificación Hi-Res Audio y compatibilidad con LDAC en dispositivos compatibles.

El aliado de esas llamadas que llegan cuando menos conviene
Septiembre significa también recuperar reuniones, llamadas y conversaciones de trabajo en los lugares más imprevisibles. Y todos sabemos que el «te escucho fatal» es uno de los grandes enemigos de la productividad móvil.
Clip Pro combina cuatro micrófonos HD con la tecnología Clear Voice, apoyada por una VPU, para separar en tiempo real nuestra voz del ruido que nos rodea. Está pensada precisamente para esos escenarios en los que termina desarrollándose buena parte de nuestra vida laboral: una cafetería, una calle concurrida, un espacio compartido o incluso un exterior con viento.
Pero hay un detalle especialmente interesante teniendo en cuenta que hablamos de auriculares abiertos. Sound Seal busca reducir las fugas de sonido gestionando determinadas frecuencias para que las personas que tenemos cerca no escuchen fácilmente nuestra conversación o nuestra música. Además, puede configurarse desde la aplicación Nothing X dependiendo de si queremos aplicarlo únicamente durante llamadas o también al resto del audio.
Una pequeña dosis de privacidad que agradeceremos especialmente cuando la mesa de al lado en la oficina esté bastante más cerca de lo que nos gustaría.
Un Smart Dial para tocar menos el móvil
Hay otro detalle que puede parecer menor hasta que empiezas a utilizarlo durante una jornada completa: el estuche incorpora un dial físico.
El Smart Dial permite subir o bajar el volumen, controlar la reproducción, responder llamadas o vincular dispositivos sin necesidad de sacar continuamente el teléfono. Los propios auriculares cuentan también con controles físicos, algo especialmente práctico cuando vamos andando, hacemos deporte o llevamos guantes.
Es precisamente ese tipo de tecnología la que mejor envejece: la que elimina pequeños gestos innecesarios en lugar de añadir otros nuevos. Y la conexión simultánea con dos dispositivos puede convertirse en otro pequeño salvavidas de oficina. Poder pasar del ordenador durante una videollamada al smartphone cuando entra una llamada sin iniciar todo un ritual de desconexiones resulta mucho más importante en el día a día que muchas prestaciones capaces de protagonizar titulares.

Del escritorio al entrenamiento sin cambiar de auriculares
Quizá el mejor argumento para incluirlos entre nuestros nuevos dispositivos de rentrée sea precisamente que no están pensados únicamente para trabajar.
Sales de la oficina, guardas el portátil y decides caminar hasta casa o aprovechar para entrenar. Los mismos auriculares continúan teniendo sentido. Su ajuste de tres puntos busca mantenerlos estables mientras nos movemos y la certificación IP54 añade resistencia frente al sudor y salpicaduras.
La autonomía tampoco obliga a vivir pendiente de un enchufe: ofrecen hasta 10 horas de reproducción con una carga y 32,5 horas utilizando el estuche. Y para esos días en los que descubrimos que hemos olvidado cargarlos justo antes de salir, diez minutos conectados proporcionan hasta cuatro horas adicionales de escucha.
Traducido al lenguaje de septiembre: oficina, desplazamientos, gimnasio y trayecto de vuelta sin tener que añadir otra batería a nuestra lista mental de cosas pendientes.

¿Por qué sumarlos a tu kit tecnológico de rentrée?
Porque probablemente el gadget más útil para volver a la rutina no sea el que promete hacer algo completamente revolucionario, sino el que consigue adaptarse a todas las pequeñas versiones de nosotros mismos que aparecen a lo largo del día.
La que necesita concentrarse frente al ordenador. La que responde una llamada caminando hacia una reunión. La que quiere escuchar música sin perder contacto con el entorno. La que sale del trabajo y todavía tiene energía para entrenar. Y también, por supuesto, la que quiere que todo aquello que lleva puesto tenga cierto sentido estético.
Pero quizá lo que mejor explica su atractivo no aparezca en ninguna ficha técnica. Los auriculares están empezando a recorrer el mismo camino que antes hicieron los relojes inteligentes: dejar de parecer tecnología que llevamos encima para convertirse en parte de nuestro estilo personal.
Y en una rentrée en la que queremos volver a la oficina, recuperar el deporte, organizar nuestra vida y seguir encontrando pequeños espacios para nosotros entre reunión y reunión, unos auriculares que permiten escuchar nuestra música sin dejar de escuchar el mundo parecen una forma bastante apetecible de empezar septiembre.
Porque volver a la rutina siempre cuesta un poco menos cuando estrenamos algo. Y si además combina con el look, muchísimo mejor.

*Imágenes: cortesía