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Hay objetos que utilizamos cada mañana prácticamente en piloto automático. Nos lavamos la cara, aplicamos el sérum, nos cepillamos los dientes, nos peinamos y salimos de casa. Gestos tan integrados en nuestra rutina que rara vez nos detenemos a pensar si podríamos hacerlos de otra manera. Hasta que aparece la tecnología y decide cuestionar algo que llevamos haciendo prácticamente igual toda la vida.
Dyson sabe bastante de eso. Lo hizo cuando decidió que un aspirador no necesitaba bolsa, volvió a hacerlo cuando convirtió un secador de pelo en uno de los objetos de deseo del universo beauty y siguió explorando esa frontera entre ingeniería y cuidado personal con planchas, moldeadores y dispositivos para el cabello. Pero su siguiente territorio resulta bastante más inesperado.
Después de revolucionar aspiradores, secadores y herramientas capilares, Dyson estrena categoría con CameraJet, un sistema dental que incorpora una cámara capaz de localizar los espacios entre los dientes, inteligencia artificial e irrigación automática con enjuague bucal mientras te cepillas. Lo hemos analizado y sí: el futuro del self-care también empieza por la sonrisa.
Dyson acaba de entrar en el cuidado bucodental
Y no lo hace discretamente. Presentado hoy, 1 de septiembre, en París por James Dyson, Dyson CameraJet es un sistema dental que combina cepillado sónico, cámara, inteligencia artificial e irrigación de precisión con enjuague bucal dentro de un mismo dispositivo. Seis años de desarrollo, 661 ingenieros, 38 patentes presentadas, 16 millones de líneas de código y más de 470.000 imágenes dentales utilizadas para desarrollar su sistema de aprendizaje automático están detrás de una de las apuestas de cuidado personal más sorprendentes de la compañía hasta la fecha.
Pero más allá de semejante despliegue tecnológico, la pregunta realmente interesante es mucho más cotidiana: ¿puede un cepillo enseñarnos a lavarnos mejor los dientes?
Una cámara dentro del cepillo para descubrir aquello que no vemos
El punto de partida de Dyson tiene bastante sentido. Podemos invertir en un cepillo eléctrico sofisticado y utilizarlo dos veces al día y, aun así, seguir olvidándonos sistemáticamente de determinados rincones de nuestra boca. Según los datos incluidos por la compañía en la presentación, nueve de cada diez personas no utilizan hilo dental con la frecuencia recomendada y el tiempo medio que dedicamos al cepillado ronda los 45 segundos, bastante lejos de los dos minutos aconsejados.
El problema está especialmente en aquello que no vemos: los espacios interdentales, donde puede acumularse placa y donde las cerdas del cepillo tienen más dificultades para llegar.
CameraJet intenta solucionar precisamente ese punto ciego introduciendo algo bastante insólito en un cepillo de dientes: una microcámara macro de 100.000 píxeles.

Mientras nos cepillamos, la cámara analiza 28 imágenes por segundo y el sistema Gap Optical Targeting, basado en aprendizaje automático, identifica y anticipa dónde se encuentran los espacios entre los dientes. Cuando localiza uno, tarda alrededor de 100 milisegundos en reconocerlo y activar automáticamente una irrigación dirigida de enjuague bucal. Es decir, el cepillo no se limita a limpiar allí por donde lo movemos: observa dónde está, interpreta lo que tiene delante y actúa en consecuencia.
Y ahí es donde un gesto que parecía imposible de reinventar empieza a ponerse interesante.
Cepillar, limpiar entre los dientes y utilizar enjuague en un mismo gesto
Nuestra rutina bucodental tradicional está fragmentada en varios pasos: cepillo, limpieza interdental y enjuague. Sobre el papel parece sencillo; en la práctica, no siempre hacemos los tres.
CameraJet intenta condensar parte de ese ritual incorporando un pequeño depósito de 12,5 ml de enjuague bucal que alimenta su irrigador. Dyson no ha optado por el habitual chorro estrecho tipo aguja de algunos irrigadores, sino por una proyección cónica más amplia diseñada para actuar sobre la placa a menor presión y resultar más delicada con encías y esmalte. Para desarrollar esta tecnología, la compañía trabajó durante cinco años junto a la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Singapur en un modelo sustitutivo de placa bacteriana que permitiera estudiar cómo se comportaban distintos tipos de flujo.

El depósito también tiene un curioso diseño «antigravedad». Una bomba de diafragma y una cámara de presión mantienen la irrigación incluso cuando inclinamos o colocamos horizontalmente el cepillo para alcanzar la parte posterior de la boca, evitando las interrupciones que pueden producirse cuando un sistema convencional empieza a aspirar aire.
¿Y rellenarlo cada mañana? Dyson ha pensado también en eso. La base de carga incorpora un sistema capaz de llenar el depósito en tres segundos pulsando un botón, de modo que el dispositivo permanece cargado, preparado y colocado verticalmente entre usos.

El detalle más futurista: puedes verte cepillándote los dientes
Y llegamos a la función que probablemente provocará más conversaciones. La cámara no sirve únicamente para que la inteligencia artificial encuentre los espacios interdentales. Gracias a la conexión Wi-Fi y Bluetooth, podemos ver en directo desde la aplicación MyDyson lo que está viendo el cepillo dentro de nuestra boca.
Sí, has leído bien. La idea puede resultar ligeramente desconcertante la primera vez —hay partes de nosotros mismos que nunca habíamos imaginado observar en alta definición antes del primer café—, pero detrás existe una utilidad interesante: descubrir qué zonas limpiamos correctamente y cuáles solemos pasar por alto.
La aplicación ofrece mapas de cobertura, guías, vídeos e información personalizada para ayudarnos a mejorar progresivamente la técnica. Y existe un detalle importante en términos de privacidad: según Dyson, la cámara únicamente permanece activa durante la visualización en directo o la irrigación automática y las imágenes no se graban ni se almacenan en el dispositivo ni en la nube.
Aquí aparece uno de los conceptos más interesantes de CameraJet: no busca únicamente hacer el trabajo por nosotros, sino conseguir que entendamos mejor cómo nos estamos cepillando.

Incluso las cerdas han pasado por el laboratorio
En un dispositivo tan tecnológico sería fácil olvidarse de que, al final, seguimos hablando de un cepillo. Y precisamente el cabezal es otra de las partes que Dyson ha replanteado.
Su diseño utiliza dos tipos de cerdas con funciones distintas: unas interiores ligeramente más firmes, destinadas a retirar manchas superficiales, y otras exteriores más suaves para trabajar alrededor de la línea de las encías. La propia topografía del cabezal abandona la superficie plana para intentar adaptarse mejor a la geometría del diente.
Además, durante el desarrollo los ingenieros observaron a cámara lenta cómo las cerdas de determinados cepillos sónicos podían llegar a quedarse bloqueadas contra la superficie dental pese a que el dispositivo continuara encendido. Su respuesta ha sido una oscilación sónica variable que modifica el ángulo del movimiento para mantenerlas activas. En pruebas externas citadas por Dyson, el sistema eliminó hasta un 69 % más de placa que cepillos eléctricos premium líderes en determinadas zonas de difícil acceso; se trata, conviene precisar, de una comparación de laboratorio realizada bajo las condiciones especificadas por la compañía.
Hasta el recambio se vuelve inteligente. Cada cabezal incorpora una etiqueta RFID que registra cuántas limpiezas ha realizado y permite avisar cuando llega el momento de sustituirlo. También existirá una versión específica con cerdas más delicadas para dientes sensibles.
Dyson tampoco quiere que utilices cualquier pasta de dientes
Hay otra sorpresa. CameraJet llega acompañado por pasta dental y enjuague bucal desarrollados específicamente por Dyson.
La explicación está relacionada, curiosamente, con la cámara. La pasta se ha formulado sin SLS para generar poca espuma y evitar que esta interfiera con la visión del sistema Gap Optical Targeting, mientras que el enjuague también presenta una formulación poco espumosa pensada para funcionar con el irrigador integrado. Ambos contienen fluoruro de sodio y estarán disponibles en sabores Ginger Mint y Spearmint, además de una pasta Peppermint Sensitive destinada a dientes sensibles.

Y esto revela que Dyson no está presentando simplemente un cepillo eléctrico premium. Está intentando crear su propio ecosistema de cuidado dental, donde hardware, software y productos de higiene funcionan conjuntamente.
¿Necesitábamos realmente un cepillo con inteligencia artificial?
Probablemente esa sea la pregunta que muchos se harán al conocerlo. Y quizá sea también la equivocada. Hace años podíamos preguntarnos si necesitábamos un reloj que midiera nuestro sueño, un anillo que analizara nuestra recuperación o un secador que controlara continuamente la temperatura. Hoy esos dispositivos forman parte de una categoría cada vez más grande de tecnología que no pretende únicamente hacer cosas por nosotros, sino ofrecernos información para entender mejor nuestros hábitos.
CameraJet traslada esa filosofía a uno de los rituales de autocuidado más universales. Eso sí, estamos ante una propuesta claramente premium. El Sistema Dental Dyson cuesta 479 euros e incluye CameraJet, la base de carga, pasta de dientes y enjuague bucal. También incorpora estuche de viaje y estará disponible en dos acabados muy reconocibles dentro del universo estético de la marca: Ceramic Ultra Blue y Ceramic Pink.
la tecnobelleza empieza por la sonrisa
Durante los últimos años hemos aprendido a analizar prácticamente cada aspecto de nuestro bienestar. Sabemos cuántas horas dormimos, cuánto nos movemos, cuál ha sido nuestra frecuencia cardiaca durante un entrenamiento e incluso si nuestro cuerpo está preparado para afrontar un día especialmente intenso. La tecnología nos ha enseñado a convertir pequeños hábitos cotidianos en información.
Era cuestión de tiempo que esa inteligencia llegara también al espejo del baño. Y quizá ahí esté lo verdaderamente interesante de la nueva categoría de Dyson. CameraJet no reinventa el cepillo porque cepillarnos los dientes haya dejado de funcionar; intenta reinventar nuestra relación con un gesto que repetimos miles de veces sin pensar demasiado en cómo lo hacemos.
La cámara observa, la IA interpreta, el irrigador actúa y la aplicación nos enseña aquello que solemos olvidar. Después de seis años de ingeniería, Dyson ha conseguido convertir uno de los objetos más básicos de nuestro cuarto de baño en un dispositivo conectado de cuidado personal.
Y si hace unos años nos hubieran dicho que algún día miraríamos en el móvil un mapa de cómo nos hemos cepillado los dientes, probablemente habríamos sonreído. Ahora Dyson quiere asegurarse de que esa sonrisa esté perfectamente limpia.

*Imágenes: cortesía
