Moda
Con el cambio de estación, el uso continuado de herramientas de calor y la exposición a los tintes, es habitual que el cabello termine mostrándose seco, deshidratado y visiblemente castigado. En esta temporada de calor, la melena pierde su vitalidad, se vuelve más frágil y propensa al encrespamiento, por lo que necesita un extra de nutrición y cuidado para recuperar su brillo natural, suavidad y movimiento.
El uso de mascarillas, aceites y otros tratamientos reparadores se vuelve más habitual en estas fechas. Sin embargo, los expertos de Llongueras señalan que, de todas las técnicas, hay una especialmente eficaz capaz de reparar, hidratar en profundidad y devolver la vitalidad al cabello de forma inmediata. Se trata del botox capilar, un tratamiento que, a pesar de su sugerente nombre, no tiene nada que ver con los procesos médico-estéticos tradicionales.
El education manager de Llongueras, Alberto Sanguino, aclara mejor el concepto: “Es un tratamiento de salud capilar e hidratación que consiste en un protocolo exprés que busca embellecer el cabello de una manera rápida, especialmente cuando no está muy dañado”. Es decir, se trata de un tratamiento innovador diseñado para reponer los nutrientes perdidos por las agresiones externas cuando el cabello más lo necesita. Eso sí, sin recurrir a las inyecciones.
CÓMO AYUDA EL BOTOX CAPILAR A TU MELENA
Que no te engañe el nombre, pues el botox capilar revitaliza tu pelo mediante principios activos como colágeno, vitaminas, aceite de caviar y pantenol. El experto aclara el origen de su popular nombre comercial: “Se trata de un aporte de agua, no es que estemos inyectando toxina botulínica. Ningún tratamiento es capaz de hacerlo”, explica, detallando incluso más: “Se denomina botox porque devuelves al cabello esa sensación de ‘recién nacido’. Es decir, recuperas la fuerza del cabello del primer centímetro próximo a la raíz, como en su primer mes de vida”.
Al analizar qué efectos tiene en la melena, Alberto Sanguino destaca su acción en las zonas donde el pelo más sufre: “Aporta brillo y grosor, ya que el cabello se vuelve más rígido de medios a puntas porque es en esta parte donde la cutícula comienza a abrirse, se deshidrata y aparecen las puntas abiertas”, comenta. De hecho, sus beneficios son inmediatos: “Este tratamiento reconstruye la fibra capilar, reduce el encrespamiento y aporta suavidad, brillo y movimiento desde la primera sesión”.
¿PARA QUIÉN ESTÁ RECOMENDADO?
El botox capilar destaca por su enorme versatilidad, siendo la solución ideal para:
• Cabellos finos, frágiles o sin volumen que necesitan suavidad sin terminar apelmazados.
• Melenas opacas, ásperas o apagadas tras los estragos del verano, o aquellas debilitadas y con aspecto envejecido.
• Cabellos con frizz, porosos o dañados, así como para personas que buscan un mantenimiento diario fácil y un acabado pulcro.
• Melenas lisas y rizadas: si bien aporta volumen a las lisas, también es 100 % compatible con los rizos, ya que los define y disciplina sin aplastarlos, respetando siempre la forma natural del cabello al no tratarse de un alisado permanente.

PASO A PASO: CÓMO SE REALIZA
A veces sucede, especialmente en verano, que pasar muchas horas en un salón de belleza puede volverse una tarea aburrida. Otras veces, directamente, no tenemos tiempo. Buenas noticias: en los salones Llongueras, el botox capilar destaca por ser cómodo y muy rápido.
El propio Alberto Sanguino detalla cómo es el tratamiento paso a paso: “Realizamos un lavado con un champú purificante y retiramos el exceso de humedad con una toalla. Posteriormente, con el cabello húmedo, se mezcla el botox en un recipiente con agua hasta formar una especie de gelatina que después se aplica de medios a puntas. A continuación, se deja actuar unos minutos con calor antes de aclararlo. Por último, finalizamos con unos toques de aceite que terminan de embellecer la melena”.
Lo mejor de todo es que sus resultados te acompañarán entre seis y diez semanas, según tu ritmo de lavados y cuidados. Eso sí, si tu objetivo es lucir un cabello impecable los 365 días del año, el truco de los expertos de Llongueras es pasar por el salón cada seis u ocho semanas. Es la dosis justa para mantener a raya el encrespamiento, conservar esa suavidad extrema y prolongar el efecto durante mucho más tiempo.
Una de las grandes ventajas de este protocolo es que no requiere esclavitudes tras salir de la peluquería. “No es necesario un tratamiento específico hasta el próximo lavado; después, debes seguir las recomendaciones de tu profesional”, asegura el education manager de Llongueras.
A partir de ese primer lavado, el mantenimiento en casa es muy sencillo. Para prolongar sus excelentes resultados, los expertos recomiendan utilizar un champú suave y un acondicionador adecuados al tipo de cabello, aplicar siempre un protector térmico antes del secador o la plancha, realizar una hidratación semanal con mascarilla y evitar los lavados demasiado frecuentes o con agua muy caliente.
*Imágenes: cortesía