Moda
Hay joyas que brillan. Y hay otras que cuentan historias. El collar Taj Mahal pertenece, sin duda, a la segunda categoría. Una pieza legendaria que fue símbolo del amor más intenso de Elizabeth Taylor y que ahora, décadas después, ha regresado al imaginario colectivo gracias a Margot Robbie, quien lo lució en el estreno mundial de Cumbres Borrascosas en Los Ángeles.
No fue un simple gesto de estilo. Fue un momento de historia viva de la joyería.
Una joya nacida del amor (y del cine)
El origen del collar se remonta a 1969, cuando Richard Burton regaló a Elizabeth Taylor el diamante Taj Mahal como celebración de su 40º cumpleaños. La pieza —un espectacular diamante tallado en forma de gota, con inscripciones en árabe y rodeado de rubíes y diamantes— estaba inspirada en la simbología romántica del propio Taj Mahal, el monumento erigido por amor eterno.
Burton, gran amante del cine, la historia y los gestos grandilocuentes, quiso que la joya no fuera solo valiosa, sino profundamente simbólica. Y Taylor la convirtió en un icono.

Elizabeth Taylor y el arte de convertir joyas en leyenda
Elizabeth Taylor no llevaba joyas: las habitaba. El collar Taj Mahal se convirtió en una de sus piezas más personales, asociada no solo a su relación con Burton, sino a una forma de entender el lujo como emoción, exceso y narrativa.
Lo lució en retratos íntimos, lejos de la alfombra roja, como si fuera un amuleto privado. Esa elección lo hizo aún más poderoso: no era una joya para exhibir, sino para sentir.
Tras la muerte de la actriz, la pieza pasó a formar parte del imaginario de las grandes joyas del siglo XX, esas que trascienden su valor material para convertirse en mito. Y hoy en día tiene una valor de unos 8,8 millones de dólares.

Margot Robbie: cuando el archivo cobra sentido
Que haya sido Margot Robbie quien lo rescate no es casual. En plena promoción de Cumbres Borrascosas, la actriz australiana apostó por una joya cargada de romanticismo trágico, intensidad emocional y herencia clásica. Exactamente el mismo territorio que habita la historia de Emily Brontë.
El resultado fue un momento magnético: Robbie reinterpretó el collar con una elegancia serena, sin competir con él. Lo dejó hablar. Y en ese silencio sofisticado, la joya volvió a brillar con toda su carga histórica.

El poder de las joyas con pasado
En una época dominada por lo efímero, el gesto de Margot Robbie conecta con una tendencia clara en moda y lujo: rescatar piezas con memoria. Joyas que no solo adornan, sino que narran. Que suman capas de significado al estilismo.
El collar Taj Mahal no es solo una reliquia. Es un recordatorio de que el verdadero lujo no está en lo nuevo, sino en aquello que ha vivido.

Una alfombra roja que hizo historia
El estreno en Los Ángeles se convirtió así en algo más que un evento cinematográfico. Fue un puente entre generaciones, entre dos mujeres icónicas y dos formas de entender la fama, el amor y la elegancia.
Elizabeth Taylor lo convirtió en leyenda. Margot Robbie lo ha devuelto al presente. Y el collar Taj Mahal, una vez más, ha demostrado que hay joyas que no pertenecen a una época, sino a la historia.
*Imágenes: Getty Images