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Enero tiene una magia peculiar: es cuando los cuadernos nuevos se abren, las intenciones se escriben con letra clara y la idea de “comenzar de cero” se siente tangible. En los últimos meses, un concepto ha ganado tracción en redes, en círculos de bienestar y entre quienes sienten que quieren vivir con intención más que con improvisación: el scripting.
No es un mantra con frases bonitas ni un deseo al viento: scripting es una práctica de manifestación consciente a través de la escritura, que invita a describir —con detalle y en presente— aquello que queremos atraer a nuestra vida. Y, lejos de sonar etéreo, muchas personas lo experimentan como un ejercicio práctico para alinear pensamientos, emociones y acción.
¿Qué es exactamente el scripting?
En esencia, scripting consiste en sentarse con un cuaderno (sí, uno bonito ayuda) y escribir como si lo que deseas ya estuviera sucediendo. No es anotar una lista de deseos, sino redactar una escena: cómo te sientes, qué haces, quién está contigo y hasta qué ves o hueles en ese momento idealizado.
La idea es simple: cuanto más específico y emocional sea el lenguaje, más claro se vuelve para tu mente subconsciente —que no distingue del todo entre lo imaginado y lo vivido— y, según los defensores de la técnica, esa claridad ayuda a activar decisiones y comportamientos que van en la dirección de lo que has escrito.
La experta en journaling y fundadora de Prophsee®, Ana Juma, resume bien esta lógica: “Al escribir, te conviertes, creas”, apuntando a que el acto de plasmar en papel tus aspiraciones en tiempo presente es una manera de alinear tu energía con lo que deseas atraer.

No se trata de desear “más”, sino de conectar emoción, intención y acción; de pensar, sentir y hacer con coherencia, lo que muchos consideran la verdadera base de cualquier logro.
Cómo ponerlo en práctica (sin complicaciones)
Si quieres probarlo, aquí tienes una guía sencilla y realista para empezar:
- Elige tu cuaderno
Que te inspire; el objeto importa porque lo vas a usar con presencia. - Escribe en presente
En lugar de “quiero un trabajo que me apasione”, escribe: “Tengo un trabajo que me apasiona, me siento valorada y cada día aprendo algo nuevo”. - Siente mientras escribes
Describir cómo te sientes —no solo qué quieres— ayuda a activar una experiencia sensorial interna. - Incluye detalles vividos
¿Qué ves? ¿Qué escuchas? ¿Cómo cambia tu día con eso que ya “sucedió”? - Corrobora con la acción
No basta con escribir; sigue con pasos que refuercen tu intención —investigar, hablar con alguien, agendar una cita— para que tu mente y tu vida se muevan en la misma dirección.

Lo que busca el scripting: claridad, no magia
Aunque el fenómeno se viraliza como una herramienta “mágica” para atraer cosas buenas, varios expertos recuerdan algo fundamental: no hay atajos sin acción detrás. La psicóloga Bri Luna —entrevistada sobre técnicas de manifestación cercanas como scripting— recalca que el verdadero poder de estas prácticas está en el marco mental y la disciplina, no en creer que la simple escritura atrae resultados sin esfuerzo concreto.
El scripting puede ayudarnos a ver con claridad qué queremos realmente, ordenar prioridades, sentir gratitud y, sobre todo, tomar decisiones coherentes con ese futuro imaginado. Pero la ciencia, hasta ahora, no respalda que escribir un deseo haga que se cumpla por sí solo: se trata más bien de una forma de enfocarnos, reducir ruido mental y dirigir nuestra energía hacia objetivos concretos.
Qué puedes conseguir (de verdad)
No es una fórmula de éxito instantáneo, pero scripting puede:
- Aumentar tu claridad mental sobre lo que quieres.
- Reforzar tu motivación para tomar pasos alineados.
- Reducir la ansiedad porque te obliga a ser específico y realista.
- Crear compromiso contigo mismo, no con un resultado mágico.
Escribir con intención es un gesto simple que puede traducirse en una conversación honesta contigo misma y, a la larga, en decisiones más conscientes y coherentes con tus metas.

El scripting no viene a prometer milagros, pero sí nos ofrece un espejo: escribir cómo sería la vida que queremos vivir nos obliga a enfrentarla con más claridad, emoción y enfoque. Más que manifestar sin esfuerzo, se trata de vivir con intención, una traducción contemporánea de aquello que siempre supimos hacer al sentarnos con un lápiz y una libreta: imaginar y luego —con paso firme— crear.
*Imágenes: Pexels