Moda
Las llamadas fragancias solares -sí, existe la categoría y no incluye filtros SPF- se han convertido en una tendencia transversal en perfumería. Aromas que capturan el esplendor del sol, la suavidad de la brisa marina, la luz dorada en la piel… y lo traducen en fórmulas que invitan a aplicar el perfume justo después de la ducha, con la piel aún tibia por el sol.
Más allá del efecto inmediato, las fragancias solares tienen algo de ritual: son la forma adulta de seguir disfrutando del verano incluso cuando ya no tienes vacaciones. Al aplicarlas después de un día al aire libre, prolongan la sensación de calma, piel cuidada y momentos felices.
Arquiste no lanza perfumes de temporada, lanza pequeños relatos embotellados. Y en este caso, L’Or de Louis y Sydney Rock Pool funcionan como dos cartas de amor al verano -una más cortesana, otra más costera- que permiten llevar la luz en el cuerpo cuando el sol empieza a bajar.
L’Or de Louis: el resplandor dorado de Versalles
Inspirado en la Grand Orangerie del Palacio de Versalles, este perfume es un luminoso homenaje al esplendor barroco del jardín francés. La fragancia abre con un acorde radiante de azahar absoluto, granada y bergamota, envueltos en la sutileza floral del jazmín. El corazón se torna más opulento con miel, iris florentino y almizcle blanco, asentándose finalmente en una base de cedro, madera de cade y humo de leña.
Es la versión olfativa de una tarde bajo los cítricos, cuando la luz se vuelve líquida y uno empieza a pensar si se puede vivir en una novela de época sin wifi.

El precio L´Or de Louis (200ml) es de 215 euros.
Sydney Rock Pool: un chapuzón moderno con alma vintage
Si L’Or de Louis es un paseo de realeza bajo los naranjos, Sydney Rock Pool es zambullirse de cabeza en una piscina natural en la costa australiana, con la piel aún salada y el pelo secándose al viento. Esta fragancia captura el lado más relajado y contemporáneo del verano, con un equilibrio impecable entre notas solares, coco cremoso, flor de frangipani, sal marina, ámbar y sándalo.
El resultado es un perfume limpio, adictivo, con esa calidad envolvente de las toallas calientes al sol y una piña colada tomada con moderación. Evoca una postal sensorial que dice: ‘soy de ciudad, pero también me sé el camino a la playa buena’.

El precio de Sydney Rock Pool (100ml) es de190 euros.
*Imágenes: Getty Images y cortesía